Agujeros cerca de la laguna Cejar: Ojos del Salar y otros lugares del Salar de Atacama

Los principales agujeros cerca de la laguna Cejar son los Ojos del Salar, dos pozos circulares de agua dulce y profunda que aparecen en medio de la planicie salina, a pocos kilómetros de la laguna. Su forma casi perfecta, el contraste entre el agua azul y la costra blanca de sal, y el reflejo del cielo los convierten en uno de los puntos más fotografiados del recorrido.

La laguna Cejar, los Ojos del Salar y la laguna Tebenquinche se visitan habitualmente desde San Pedro de Atacama, en circuitos de medio día que combinan flotación, paisajes salinos y observación del atardecer. Aunque están muy cerca y suelen formar parte de la misma excursión, son ambientes diferentes: Cejar es una laguna hipersalina rodeada de sal, los Ojos del Salar son pozos de agua dulce y Tebenquinche es una laguna somera cuyos reflejos transforman el paisaje.

¿Qué son los agujeros cerca de la laguna Cejar?

Los Ojos del Salar o bien los "Ojos de Tebenquiche" fueron la segunda parada de nuestro recorrido. Son dos pozos circulares de agua dulce, perfectamente simétricos, que emergen en medio de la planicie salina como dos espejos azules sobre un mar blanco.

Son un fenómeno geológico curioso, formado por la filtración de agua subterránea a través de las capas de sal. Se encuentran en pleno salar de Atacama, a 30 kilómetros al sur del pueblo de San Pedro, y forman un pequeño oasis de aguas dulces y profundas en medio del desierto.

La denominación “Ojos del Salar” se relaciona con su aspecto: son dos círculos que parecen ojos mirando al cielo. Su alineación permite que la imaginación les dé esa forma, mientras la superficie del agua puede reflejar el firmamento y las montañas circundantes.

En las cercanías, no hay señalizaciones ni rejas que alerten sobre la existencia de estos pozos, lo que hace especialmente importante observar la seguridad alrededor y evitar aproximarse demasiado a los bordes.

Ojos del Salar en el desierto de Atacama

Ubicación de los Ojos del Salar

Las Lagunas Cejar y Piedra se encuentran ubicadas a unos 20 kilómetros al sur del pueblo de San Pedro de Atacama. Los Ojos del Salar están muy cerca de la Laguna Cejar y suelen incorporarse al mismo recorrido turístico.

Algunas referencias sitúan los Ojos del Salar a unos 25 kilómetros de San Pedro de Atacama, mientras que otras los ubican aproximadamente a 30 kilómetros al sur del pueblo. La distancia puede variar según el punto exacto de partida y el acceso utilizado.

El trayecto atraviesa el Salar de Atacama, una extensa cuenca sedimentaria de origen tectónico delimitada por la Cordillera de la Sal al poniente y la precordillera al oriente. A medida que te acercas, el suelo cambia de color y textura, aparecen superficies blancas cubiertas de sal, sectores minerales y cuerpos de agua tranquilos que contrastan con el paisaje árido.

Desde los Ojos del Salar se observan varios cordones montañosos, entre ellos la cordillera de Domeyko y los Andes, además de numerosos volcanes del altiplano. El Licancabur y el Láscar sirven como referencias naturales y aportan un marco imponente al paisaje.

Diferencia entre la laguna Cejar y los Ojos del Salar

LugarTipo de aguaAspecto principalActividad característica
Laguna CejarAgua hipersalinaAgua turquesa rodeada de costras de salContemplación y fotografía
Laguna PiedraAgua con alta concentración de salLaguna salina en medio del salarFlotación
Ojos del SalarAgua dulce y profundaDos pozos circulares semejantes a ojosFotografía y observación
Laguna TebenquincheAgua salada y poco profundaGran espejo de agua con borde blancoSenderismo y observación del atardecer

Aunque están muy cerca y se visitan juntos, estos lugares son muy distintos. La Laguna Cejar es famosa porque tiene muchísima sal, lo que permite que flotes en el agua sin ningún esfuerzo. Es un lugar de color turquesa rodeado de sal.

Por otro lado, los Ojos del Salar son dos pozos redondos de agua dulce, muy profundos y frescos, que aparecen de la nada en medio del desierto. En cuanto al paisaje, la laguna Cejar es un espacio abierto y grande donde caminas sobre costras de sal, mientras los Ojos del Salar son como dos círculos perfectos que reflejan el cielo como si fueran espejos.

¿Está permitido bañarse en los Ojos del Salar?

Aunque en algunos relatos se menciona que una de las dos lagunas estuvo habilitada para el baño de turistas, también se indica que no siempre está permitido entrar en el agua. Las condiciones de acceso pueden cambiar, por lo que no se debe asumir que los pozos son aptos para bañarse.

La profundidad de los pozos puede ser intimidante. Observa la seguridad alrededor y evita entrar al agua. No te acerques demasiado a los bordes ni intentes saltar a las lagunas, especialmente porque la profundidad y las condiciones del terreno pueden resultar difíciles de valorar desde la superficie.

Los Ojos del Salar son ideales para fotografías y para una breve parada durante el recorrido. Su interés principal está en la geometría de los pozos, el color del agua, la profundidad aparente y el contraste con el salar, no en la práctica de actividades acuáticas.

La laguna Cejar y la prohibición de bañarse

La Laguna Cejar es actualmente un área de protección, por lo que su uso es exclusivo para la contemplación y fotografía. No está permitido bañarse en ella.

En el mismo recinto se encuentra la Laguna Piedra, donde sí está permitido el baño. Allí se puede vivir la experiencia de flotar sin ningún esfuerzo gracias a las altas concentraciones de sal, en una sensación similar a la del Mar Muerto.

Esta diferencia es importante para organizar la visita: la laguna Cejar se contempla y se fotografía, mientras que la Laguna Piedra es el lugar habilitado para experimentar la flotación dentro del circuito.

¿Por qué se flota en la Laguna Piedra?

Si hay algo que caracteriza a estas lagunas, es que su alto contenido de cloruro de sodio le brinda una gran densidad. Cuando uno se mete en la Laguna Piedra, flota con gran naturalidad, sin esfuerzo alguno.

La laguna presenta una concentración de sal extremadamente alta, comparable a la del Mar Muerto, lo que incrementa de manera significativa la densidad del agua. Al ser más densa, el cuerpo humano desplaza mayor volumen con menos esfuerzo, provocando una flotación inmediata y muy estable.

En algunos sectores, la salinidad puede superar los 300 gramos de sal por litro, una cifra muy superior a la del agua de mar, que suele rondar los 35 g/L. Esta diferencia explica por qué no es necesario saber nadar ni realizar movimientos para mantenerse a flote.

La flotación en Laguna Piedra no se percibe igual que en el mar. Aquí el cuerpo tiende a elevarse más, y cualquier movimiento brusco provoca salpicaduras de agua salada que pueden resultar incómodas para la piel o los ojos.

Cómo es la experiencia de visitar los Ojos del Salar

Llegada a los pozos

La llegada a los Ojos del Salar forma parte de una transición visual muy marcada. El camino atraviesa una planicie blanca y silenciosa, y de pronto aparecen dos cuerpos de agua oscuros o azules que parecen abiertos en la superficie del salar.

Son dos lagunas en medio de la nada, rodeadas de sal y de algunos pastizales que zorros y flamencos aprovechan como escondite. El contraste entre los pozos profundos y el terreno plano genera una de las imágenes más singulares del recorrido.

Observación del agua

Los Ojos del Salar son conocidos por su agua clara y profunda, con un color que contrasta fuertemente con el entorno árido. Desde la orilla, la superficie puede parecer muy oscura debido a la profundidad, aunque bajo determinadas condiciones de luz adquiere tonos azules y refleja el cielo.

Algo a destacar de estas lagunas es el efecto espejo que se produce en sus aguas. Este efecto puede apreciarse durante todo el día, pero es mucho más marcado en la salida y caída del sol.

Fotografía

Los dos círculos perfectos son ideales para capturar reflejos, simetrías y contrastes. La imagen combina el agua, la sal blanca, el cielo abierto, las montañas y los volcanes del altiplano.

Los Ojos del Salar son uno de los puntos más fotografiados del recorrido por su geometría perfecta y el contraste visual que generan. Si el agua está calma, la superficie puede reflejar el cielo y crear una composición semejante a dos espejos azules sobre un mar blanco.

La fotografía debe realizarse desde los sectores habilitados y a una distancia prudente del borde. No es necesario acercarse demasiado para apreciar la forma de los pozos ni para obtener imágenes representativas del lugar.

Laguna Cejar: características del paisaje

Ubicada en el corazón del Salar de Atacama, en la Región de Antofagasta, la laguna Cejar es una de las maravillas más sorprendentes del norte de Chile. Sus aguas color turquesa intenso están rodeadas por costras de sal blanca que brillan bajo el sol del desierto.

La laguna forma parte del sistema de lagunas hipersalinas del salar, conocidas por su alta concentración de sal. Esta característica influye directamente en el color del agua y en la sensación que se experimenta al ingresar a los cuerpos de agua habilitados.

El paisaje combina agua, sal, volcanes y cielo abierto. En días despejados, el contraste entre el turquesa de la laguna, los blancos de sal, los marrones y ocres del desierto, y las montañas del horizonte hace que el escenario parezca de otro planeta.

Rodeada por la cordillera de los Andes y la cordillera de la Sal, ofrece uno de los paisajes más fotogénicos y relajantes de todo el Altiplano. Desde la laguna se observan volcanes como el Licancabur y el Láscar, que sirven de referencia natural y aportan contexto al paisaje.

El color turquesa de la laguna Cejar

El turquesa de Laguna Cejar parece editado, como si alguien le hubiera subido la saturación a la realidad. Pero ese color nace de una combinación entre sales, minerales, pureza del aire y luz intensa.

Las lagunas del salar contienen una mezcla de sales disueltas y minerales que cambian la manera en que la luz se absorbe y se refleja. No es el mismo tipo de agua que en una laguna de montaña o un río: aquí el agua es más pesada, más mineral, y eso influye en el color final que percibimos.

El cielo suele estar limpio y la atmósfera es muy seca, con poca humedad y pocas partículas en suspensión. La luz del sol llega más directa y nítida, haciendo que los tonos del agua resalten más, especialmente cuando el sol está alto o el día está completamente despejado.

El turquesa no se ve igual todo el tiempo. Cambia con la hora, el viento y el ángulo del sol. Cuando el agua está calma, el color se siente más profundo y espejo; si hay viento y la superficie se rompe, aparecen variaciones, brillos y zonas más claras.

El Salar de Atacama y su ecosistema

En la parte norte del Salar de Atacama se encuentra una cuenca sedimentaria de origen tectónico delimitada por la Cordillera de la Sal al poniente y la precordillera al oriente. Su depresión central está cubierta por una costra de halita, NaCl, de unos 900 metros de espesor y 1.100 km2 de superficie, rodeada por más de 2.000 km2 de limos salinos.

Su alimentación hídrica está compuesta por el aporte superficial de los ríos San Pedro y Vilama en el sector norte, y por importantes aportes hídricos subterráneos provenientes de la Cordillera de los Andes.

Las lagunas Cejar y Piedra corresponden a lagunas salinas con una profundidad media de unos 10 metros y abarcan un área de 115 hectáreas. Su sistema de vegas y acuíferos se encuentra protegido por la Dirección General de Aguas y es considerado sitio prioritario para la conservación dentro del Sistema Salar de Atacama.

Estas lagunas, clasificadas como hipersalinas, poseen una de las concentraciones de sales más altas del mundo, presentando salinidades de unos 250 g/l, de las cuales un 90% corresponde a NaCl, además de litio, boro y arsénico.

Se encuentran emplazadas en un suelo salino del tipo yeso limoso blando, cuya salinidad proviene de la precipitación de sales producto de la alta tasa de evaporación, la concentración de NaCl y la fluctuación de los niveles de agua que afloran de forma estacional.

Vida microscópica y fauna del salar

El agua de la laguna Cejar es tan salina que no permite la vida de peces, pero sí de pequeños crustáceos y microorganismos que sirven de alimento a los flamencos.

En la base de la cadena trófica es posible encontrar una cantidad importante de bacterias, fitoplancton y zooplancton, principalmente microcrustáceos como Attheyella sp. y Artemia franciscana. Estos microorganismos se han adaptado y prosperado a pesar de las condiciones extremas de salinidad y radiación, recibiendo el nombre de extremófilos.

Las particularidades de su evolución poseen un enorme potencial de estudio en temáticas relacionadas al origen de la vida, ecología microbiana, astrobiología y biotecnología.

También integran este ecosistema una importante población de macroinvertebrados bentónicos, como moscas, mosquitos y libélulas, y al menos 13 especies de vertebrados, principalmente aves.

En la zona destacan el flamenco chileno, el pato juarjal, el chorlo de la Puna, el playero de Baird y la gaviota andina. También es posible encontrar algunas especies de lagartijas y pequeños mamíferos roedores, como el ratoncito andino y el tuco tuco de Atacama o chululo.

A pesar de la condición de hipersalinidad de las lagunas, en sus orillas es posible apreciar vegetación integrada principalmente por cachiyuyo y brea.

¿Se pueden ver flamencos cerca de Cejar?

En el sector de la Laguna Cejar es poco común observar fauna visible: el ambiente es silencioso, mineral y casi inmóvil. No es un sitio de avistamiento de aves.

Los microorganismos y pequeños crustáceos del salar sirven de alimento a los flamencos, quienes visitan la zona frecuentemente y dan un toque de color rosa al paisaje. Sin embargo, si el interés principal es observar flamencos, la Laguna Chaxa ofrece mejores condiciones.

La Laguna Chaxa se encuentra a unos 50 kilómetros de San Pedro de Atacama, siguiendo el camino hacia el sur, y es el mejor escenario para el avistamiento de especies como la parina grande, la parina chica y el flamenco chileno.

La Laguna Chaxa tampoco es apta para el baño. Su ecosistema es muy frágil y debe protegerse para conservar las aves que habitan allí.

Laguna Tebenquinche: el espejo del atardecer

La última parada habitual del circuito es la Laguna Tebenquinche, una laguna ancha de aguas tranquilas con borde blanco de sal. Aquí no se nada, pero se camina por senderos junto al agua mientras la luz del atardecer transforma el paisaje.

Esta laguna se ha formado por los deshielos y lluvias que caen durante el año en el Desierto de Atacama. Queda muy cerca de los Ojos del Salar y, por este motivo, el paisaje que la rodea no cambia demasiado con respecto a este último.

El agua es tan delgada que actúa como un espejo gigante, duplicando los colores rosados y naranjas del cielo sobre la cordillera. Cuando la superficie está en calma, refleja el cielo y los volcanes como un espejo perfecto.

Para conocer este ecosistema existen dos senderos. El área protegida de Laguna Tebenquinche es más extensa y la protege la comunidad de Coyo, que se encarga de cobrar entrada a los visitantes.

Otro aspecto interesante del lugar es la existencia de microbialitos, conocidos como “rocas vivientes”. Son estructuras compuestas por láminas superpuestas creadas por bacterias que crecen en ciertas superficies.

Otro gran atractivo del lugar son los flamencos. La fotografía debe realizarse desde el sendero habilitado y a una cierta distancia del lugar para no alterar el comportamiento de las aves.

Cómo llegar a la laguna Cejar y a los Ojos del Salar

Desde San Pedro de Atacama

El punto de partida principal para visitar la laguna Cejar y los Ojos del Salar es el pueblo de San Pedro de Atacama. La cercanía permite organizar la visita como una salida de medio día o integrarla en un circuito más amplio por el Salar de Atacama.

Desde San Pedro, debes tomar la ruta hacia el sur en dirección al Salar de Atacama. Son aproximadamente 20 kilómetros de camino, unos 25 minutos, y el camino es de tierra.

En vehículo particular

El camino está bien señalizado, pero siempre es bueno revisar las condiciones del vehículo antes de salir. El trayecto atraviesa sectores planos y abiertos, por lo que conviene conducir con atención y respetar los accesos establecidos.

La transición del paisaje forma parte importante de la experiencia: el suelo cambia de color y textura, aparecen superficies cubiertas de sal y el horizonte se abre entre volcanes y cordones montañosos.

En tour

El circuito completo incluye la Laguna Cejar, los Ojos del Salar y la Laguna Tebenquinche, y toma unas 4 a 5 horas. Existen tours donde se visita una laguna durante todo el día.

El recorrido suele comenzar en Cejar, continuar con los Ojos del Salar y terminar en Tebenquinche durante el atardecer. Algunas salidas incluyen transporte, guía y una pausa final junto al espejo de agua.

Recomendaciones de seguridad en los agujeros del salar

  • Evita entrar en los Ojos del Salar si el baño no está expresamente habilitado.

  • No saltes a los pozos ni intentes calcular su profundidad desde el borde.

  • Mantén una distancia prudente de la orilla, especialmente si el suelo está húmedo, blando o cubierto de sal.

  • Respeta los senderos, sectores habilitados y normas del área protegida.

  • No alteres la vegetación, la fauna ni las formaciones minerales.

  • Evita acercarte a los flamencos para obtener fotografías.

  • Lleva agua, protector solar, sombrero y anteojos de sol.

Este ecosistema, de características únicas en el mundo, se encuentra protegido por la Comunidad Indígena de Solor. Para permitir un turismo sustentable y respetuoso, es necesario conocer la laguna respetando las normas del sitio de visitación, sus senderos y sectores habilitados.

Qué llevar durante la visita

  • Protector solar, sombrero y anteojos de sol debido a la intensidad del sol en el desierto.

  • Mucha agua, porque el aire seco y el sol pueden favorecer la pérdida de líquidos.

  • Ropa de baño y una toalla si se visitará la Laguna Piedra.

  • Sandalias, porque la sal del suelo puede pinchar o cortar los pies.

  • Crema hidratante, ya que tras la ducha la piel puede sentirse muy seca o tirante.

  • Ropa de abrigo para el regreso, porque en cuanto baja el sol la temperatura cae drásticamente.

  • Calzado adecuado para caminar por los senderos y sectores circundantes.

  • Cámara fotográfica, siempre que se utilice sin acercarse demasiado a los pozos ni a la fauna.

Si también visitas la Laguna Piedra

La entrada a la Laguna Piedra debe hacerse lentamente. El borde puede tener zonas con costra de sal, piedras o barro duro, y el pie puede resbalar si avanzas con demasiada confianza.

Cuando el agua cubre parte del cuerpo, puedes intentar recostarte lentamente hacia atrás. El cuerpo sube solo: no necesitas patalear ni hacer fuerza, porque la laguna te empuja hacia la superficie.

La clave es no luchar contra el agua, sino encontrar una postura estable. La experiencia invita a recostarse, mantener el equilibrio y dejar que el agua sostenga el cuerpo sin esfuerzo.

No se recomienda sumergir la cabeza, porque la exposición de los ojos y oídos a estas aguas no es saludable. Tampoco se debe consumir el agua.

La sal puede irritar los ojos, los labios o cualquier pequeña herida. Por eso conviene no frotarse, no zambullirse y no salpicar.

Al salir, hazlo lentamente, con pasos cortos y mirando el suelo. No te frotes la piel con fuerza, porque la sal queda sobre el cuerpo como una película y puede provocar irritación.

Es obligatorio ducharse al salir de la laguna para quitarse la sal de la piel y el cabello, ya que al secarse se forman cristales que pueden ser incómodos o irritantes.

Mejor época y duración de la visita

La zona se puede visitar todo el año. Los meses de verano, de diciembre a marzo, son más cálidos para bañarse, mientras que en invierno, aunque hace sol, el agua puede estar bastante fría.

En invierno la temperatura del agua puede encontrarse bastante por debajo de la corporal, por lo que muchas personas prefieren observar desde fuera o introducir solamente los pies.

El circuito completo de Cejar, los Ojos del Salar y Tebenquinche toma unas 4 a 5 horas. Llegar temprano ayuda a evitar multitudes y a disfrutar de una mayor tranquilidad, especialmente en los puntos destinados a la fotografía.

FLOTAMOS EN LAGUNA CEJAR, OJOS DEL SALAR Y TEBENQUICHE - ATACAMA CHILE

Entrada y regulación del acceso

El acceso a la Laguna Cejar tiene un costo aproximado que varía según la edad y nacionalidad del visitante. Para turistas extranjeros, la tarifa general es de $15.000 CLP o $15 USD, mientras que para los turistas nacionales el valor es de $10.000.

Los adultos mayores nacionales tienen una tarifa preferencial de $5.000 CLP y los niños de 6 a 12 años pagan $3.000 CLP.

El acceso a Laguna Cejar está regulado por tratarse de un área protegida. El ingreso se organiza con horarios y cupos definidos, lo que permite recorrer el lugar con tranquilidad y respetar el entorno.

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