Causas de la caída del vello púbico: cambios normales y señales de alerta

La caída leve del vello púbico puede formar parte del envejecimiento normal, especialmente cuando aparece de manera gradual y uniforme. Sin embargo, una pérdida repentina, en parches, unilateral o acompañada de cambios en la piel puede indicar una alteración hormonal, una enfermedad autoinmune, una infección, irritación persistente u otra causa que conviene valorar médicamente.

La caída del vello púbico suele estar relacionada con el envejecimiento y los cambios hormonales, pero también puede deberse a la irritación causada por la depilación, afecciones cutáneas como el eccema o la psoriasis, infecciones, estrés, deficiencias nutricionales, medicamentos o enfermedades autoinmunes como la alopecia areata. El tratamiento depende de la causa: desde cambiar los hábitos de depilación hasta tratamientos dermatológicos específicos.

Cómo reconocer la caída del vello púbico

Para entender una caída del vello púbico conviene fijarse en tres señales: el patrón, el ritmo y el estado de la piel. Un adelgazamiento gradual y uniforme suele formar parte del envejecimiento normal, mientras que las zonas despobladas bien delimitadas o una pérdida brusca apuntan a una causa concreta.

Algunas personas notan un adelgazamiento gradual a lo largo de los años, mientras que otras experimentan una caída repentina o pérdidas en parches. El patrón, el momento y los cambios en la piel alrededor de los folículos suelen dar pistas.

Patrón observadoInterpretación orientativa
Adelgazamiento lento y uniforme durante añosMás compatible con el envejecimiento y la disminución hormonal
Pérdida repentina en pocas semanasConviene investigar una causa médica o un desencadenante reciente
Zonas sin vello bien delimitadasPuede relacionarse con alopecia areata, tricotilomanía u otros procesos localizados
Picor, enrojecimiento, descamación o dolorSugiere irritación, inflamación, infección o enfermedad cutánea
Pérdida casi completaEs poco habitual por el envejecimiento aislado y requiere valoración

Envejecimiento y cambios hormonales

Con el tiempo, la densidad del vello puede disminuir en todo el cuerpo, incluida la zona púbica. Esto suele estar relacionado con niveles más bajos de hormonas sexuales y un ciclo folicular más lento.

El vello púbico depende de los andrógenos y el cuerpo produce menos hormonas sexuales con el paso de los años. Antes de la pubertad, la región púbica solo presenta vello fino; las hormonas como la testosterona, la dihidrotestosterona y la DHEA contribuyen a transformarlo en un vello terminal más grueso.

La caída del vello púbico suele deberse a los cambios hormonales propios del envejecimiento, que reducen poco a poco su densidad. El adelgazamiento gradual y uniforme, sin enrojecimiento ni dolor, suele encajar con este patrón.

Cambios relacionados con la edad en mujeres y hombres

En las mujeres, la producción de estrógenos disminuye de forma relativamente abrupta durante la menopausia. En los hombres, la testosterona desciende lentamente durante varias décadas, por lo que el cambio suele ser más gradual.

CaracterísticaMujeresHombres
Causa principalDescenso de estrógenos durante la menopausiaDisminución gradual de la testosterona
CursoRelativamente brusco y después más estableMuy gradual durante décadas
Patrón habitualAdelgazamiento que puede ser marcadoVello más fino y menos denso

En las mujeres puede aparecer un patrón paradójico: mientras disminuye el vello púbico y axilar, puede aumentar el vello facial del mentón y del labio superior. Esto se relaciona con una dominancia androgénica relativa, porque la producción de andrógenos suprarrenales se conserva más que la producción ovárica de estrógenos durante la menopausia.

El ciclo del vello púbico también se ralentiza con la edad. El vello púbico tiene naturalmente una fase de crecimiento corta, de aproximadamente 2 a 6 meses, mientras que la fase de crecimiento del cabello del cuero cabelludo puede durar de 2 a 7 años.

Con la edad, la fase de crecimiento se acorta y la fase de reposo se alarga. Como consecuencia, hay menos folículos activos al mismo tiempo y la densidad disminuye.

Alteraciones hormonales que pueden causar pérdida de vello

Las hormonas influyen en el crecimiento del vello, su grosor y la duración de la fase de crecimiento. Los cambios o desequilibrios hormonales, especialmente cuando aparecen rápidamente, pueden provocar un adelgazamiento notable.

Menopausia, perimenopausia y cambios posparto

Las fluctuaciones hormonales durante la menopausia, la perimenopausia, el embarazo y el periodo posterior al parto pueden modificar la densidad del vello púbico.

El cambio hormonal después del parto puede provocar un efluvio telógeno temporal que afecte al cabello del cuero cabelludo, al vello corporal y al vello púbico. Después del parto, los niveles de estrógeno descienden rápidamente y muchos folículos pasan al mismo tiempo a la fase de reposo.

Esta caída posparto suele ser reversible y normalmente se resuelve por sí sola en unos meses.

Insuficiencia suprarrenal y déficit de DHEA

Cuando las glándulas suprarrenales no producen suficiente cantidad de determinadas hormonas, se habla de insuficiencia suprarrenal. Si disminuye la producción de dehidroepiandrosterona, o DHEA, uno de los síntomas puede ser la pérdida de vello púbico.

En la enfermedad de Addison, las glándulas suprarrenales no producen suficientes hormonas para cubrir las necesidades del organismo, incluido el cortisol y la aldosterona. Esta enfermedad puede causar pérdida de vello corporal y púbico, además de fatiga constante, agotamiento, cambios en la coloración de la piel y problemas estomacales.

Si estos síntomas aparecen junto con la pérdida de vello, es importante consultar a un médico, porque ignorar la insuficiencia suprarrenal puede provocar complicaciones graves.

Alteraciones de la tiroides

Los trastornos tiroideos son una causa tratable de caída difusa del pelo que también puede afectar al vello púbico. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden alterar el ciclo del folículo.

Si la caída del vello aparece junto con cansancio, debilidad muscular, piel seca, sensibilidad al frío, cambios de peso o aumento repentino de peso, conviene informar al médico.

Las hormonas tiroideas prolongan directamente la fase de crecimiento en el folículo. Cuando son insuficientes, el vello puede pasar antes a la fase de reposo.

Síndrome de ovario poliquístico

En el síndrome de ovario poliquístico, la pérdida de vello púbico no es el patrón habitual; de hecho, lo más frecuente es el hirsutismo, es decir, el aumento del vello corporal en zonas sensibles a las hormonas masculinas.

Las mujeres con síndrome de ovario poliquístico y otras enfermedades hormonales pueden presentar acné, alteraciones de los periodos menstruales, dificultad para adelgazar y diabetes. En el cuero cabelludo, el exceso de andrógenos puede causar pérdida de cabello con patrón masculino, mientras que el vello púbico suele mantenerse o incluso aumentar.

Depilación, afeitado, fricción y daño mecánico

La depilación es una causa frecuente de disminución del vello púbico, especialmente cuando se realiza de forma repetida y arranca el pelo desde la raíz. La cera, la depilación con pinzas y otros métodos de extracción pueden irritar los folículos y debilitarlos con el tiempo.

La depilación frecuente puede dañar permanentemente los folículos pilosos. Como consecuencia, una persona que elimina de forma excesiva el vello de la región púbica puede experimentar un crecimiento reducido o retrasado en esa zona.

El afeitado frecuente, la cera y la exfoliación agresiva pueden irritar la piel e inflamar los folículos. La ropa ajustada y la fricción repetida también pueden contribuir.

Si la irritación se vuelve crónica, los folículos pueden tener dificultades para producir un vello fuerte. Cuando la depilación provoca inflamación repetida o cicatrices, el crecimiento puede verse afectado de forma permanente.

El cuidado suave ayuda a proteger la zona durante la recuperación. Conviene hacer una pausa en la depilación con cera y reducir el afeitado apurado si hay irritación.

Alopecia areata y otras enfermedades autoinmunes

La alopecia areata es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario forma autoanticuerpos que atacan los folículos pilosos y provocan la caída del cabello o del vello.

La alopecia areata puede afectar cualquier zona con vello, incluida la región púbica. Puede producir áreas sin vello en parches o pérdidas más extensas.

Cuando todos los folículos del cuero cabelludo están afectados y se produce una calvicie total del cuero cabelludo, se denomina alopecia total. Cuando se pierde el vello de todo el cuerpo, incluido el vello púbico, se denomina alopecia universal.

Aunque no existe una cura definitiva para la alopecia autoinmune, el médico puede intentar bloquear el ataque del sistema inmunitario y estimular el crecimiento mediante tratamientos como corticosteroides tópicos, inyectables u orales, crema de antralina, minoxidil tópico, inmunoterapia e inmunomoduladores.

La alopecia areata extensa puede afectar al vello púbico, aunque la alopecia universal representa solo una parte reducida de los casos. La pérdida en parches, especialmente si aparece también en cejas, pestañas o cuero cabelludo, requiere una evaluación dermatológica.

Afecciones de la piel e inflamación local

La inflamación de la piel alrededor de los folículos puede debilitar el vello y aumentar su caída. Rascarse puede empeorar el proceso y provocar rotura, heridas o una infección secundaria.

  • Eccema o dermatitis de contacto, a menudo desencadenados por productos perfumados, ropa ajustada o compresas.
  • Psoriasis.
  • Foliculitis o inflamación de los folículos pilosos.
  • Liquen escleroso.
  • Infecciones fúngicas o bacterianas.

Liquen escleroso

El liquen escleroso es una enfermedad inflamatoria crónica y cicatricial de la zona anogenital que puede causar pérdida permanente del vello.

Puede presentarse con piel blanca, fina, endurecida o con aspecto de pergamino, picor y cicatrices. Cuando aparecen estos cambios, es importante realizar una evaluación dermatológica o ginecológica sin demora.

Si existe cicatrización, infecciones profundas repetidas o una enfermedad inflamatoria de larga duración, los folículos pueden dañarse de forma permanente. La evaluación temprana ayuda a reducir ese riesgo.

Infecciones y enfermedades de transmisión sexual

Las infecciones pueden inflamar la piel y dañar los folículos, provocando la caída del vello. El tratamiento depende de la causa específica, por lo que un diagnóstico adecuado es fundamental.

  • Infecciones fúngicas, como la tiña.
  • Infecciones bacterianas.
  • Algunas infecciones de transmisión sexual pueden asociarse con la caída del vello, especialmente cuando existen síntomas generales.

La sífilis puede causar una alopecia no cicatricial en parches con aspecto apolillado, a veces difusa. También puede acompañarse de fiebre, dolor de garganta o una erupción que no pica.

Las infecciones de transmisión sexual requieren el tratamiento prescrito por un profesional sanitario. La presencia de llagas, ampollas, secreción inusual, fiebre o lesiones que no cicatrizan debe motivar una consulta médica.

Estrés, enfermedades recientes y cambios rápidos de peso

El estrés intenso, una enfermedad importante, una cirugía o una pérdida rápida de peso pueden hacer que muchos folículos entren en la fase de reposo al mismo tiempo. La caída puede aparecer varias semanas después del desencadenante.

El estrés crónico puede provocar la caída del vello corporal debido al debilitamiento de los folículos pilosos. También puede aumentar la proporción de folículos en fase telógena y desencadenar un efluvio telógeno.

El pelo tiene tres fases: anágena de crecimiento, catágena de reposo y telógena de pérdida. Cuando se viven situaciones estresantes o emocionalmente difíciles, las primeras dos fases pueden alterarse y el pelo puede pasar de forma predominante a la etapa telógena.

Las dietas muy bajas en calorías, los patrones alimentarios restrictivos y la pérdida rápida de peso también pueden alterar el ciclo del vello.

Deficiencias nutricionales

Los folículos dependen de un aporte constante de nutrientes. Una dieta insuficiente o una enfermedad que dificulte la absorción puede contribuir a una caída prolongada del vello.

  • Deficiencia de hierro.
  • Deficiencia de zinc.
  • Deficiencia de vitamina D.
  • Aporte insuficiente de proteínas.
  • Trastornos de malabsorción.

La anemia por deficiencia de hierro puede causar caída del cabello y del vello. Cuando el organismo carece de una nutrición adecuada, las raíces se debilitan y pueden aparecer sequedad, rotura y pérdida.

Para comprobar si existe una deficiencia nutricional, el médico puede solicitar análisis de laboratorio. El hierro, el zinc y otros suplementos deben tomarse únicamente cuando exista una deficiencia confirmada o una indicación médica.

El exceso de vitamina A y selenio también puede aumentar el riesgo de caída del cabello. Por ello, tomar suplementos sin supervisión no siempre es beneficioso.

Medicamentos y tratamientos médicos

Algunos medicamentos pueden alterar el ciclo normal de crecimiento y causar caída temporal del vello púbico. Si el inicio coincide con una nueva prescripción, no se debe suspender el medicamento por cuenta propia; es necesario consultar al médico sobre posibles alternativas.

  • Quimioterapia.
  • Radioterapia.
  • Anticoagulantes como warfarina y heparina.
  • Betabloqueantes para disminuir la presión arterial y la frecuencia cardiaca.
  • Algunos medicamentos para la gota, como el alopurinol.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, como lisinopril y enalapril.
  • Antidepresivos.
  • Anticonceptivos hormonales.
  • Testosterona y otras terapias hormonales.
  • Anticonvulsivos.
  • Vitamina A en dosis altas.

Quimioterapia y radioterapia

La quimioterapia actúa sobre células que se multiplican rápidamente, como las células cancerosas y las de los folículos pilosos. Por eso puede causar la caída del pelo de la cabeza, las pestañas, las cejas, las axilas y el pubis.

La caída puede producirse en cualquier zona del cuerpo, incluida la región púbica. En muchos casos, el vello vuelve a crecer después de terminar el tratamiento.

La radioterapia también puede causar caída del vello. Las dosis bajas suelen causar una pérdida temporal, mientras que las dosis altas pueden provocar una pérdida permanente en la zona tratada.

Las personas que reciben radioterapia en la pelvis pueden perder el vello púbico. Otros efectos iniciales pueden incluir cambios en la piel y cansancio.

Diabetes y problemas de circulación

En la diabetes tipo 2, los niveles elevados de glucosa pueden dañar las células de los folículos o alterar su función normal. El vello puede volverse progresivamente más fino, caerse en mayor cantidad o tardar más en volver a crecer.

Los problemas de circulación pueden reducir el aporte de sangre a los folículos y favorecer la pérdida del vello corporal. La diabetes también puede afectar al crecimiento del vello cuando altera la microcirculación.

La pérdida de vello en las piernas puede aparecer con problemas arteriales periféricos, aunque por sí sola no confirma una enfermedad vascular. Si la caída se acompaña de dolor, cambios de coloración, heridas que tardan en cicatrizar o pérdida generalizada del vello, conviene realizar una valoración médica.

Tricotilomanía: arrancarse el vello de forma repetitiva

La tricotilomanía es un trastorno psiquiátrico con manifestaciones dermatológicas que provoca el arrancamiento repetido del pelo o del vello y produce una pérdida visible.

Cualquier superficie con pelo puede verse afectada, aunque las zonas más frecuentes son el cuero cabelludo, las cejas y las pestañas. Que únicamente esté afectada la región púbica es poco habitual y puede indicar un problema psiquiátrico específico.

Las placas de pérdida suelen tener un aspecto artificial y contener pelos de distintas longitudes, formas y tamaños. También pueden observarse pelos rotos y arrancados recientemente.

Normalmente no hay inflamación, aunque el rascado intenso puede producir excoriaciones, liquenificación, enrojecimiento e hiperpigmentación posinflamatoria.

Algunas personas son conscientes de que se arrancan el pelo y pueden desarrollar rituales para hacerlo. Otras lo hacen de forma inconsciente, y una misma persona puede presentar ambas conductas según la situación o el estado de ánimo.

Cómo se diferencia de la alopecia areata

La alopecia areata suele producir placas ovaladas y bien delimitadas, con una piel que puede sentirse más suave de lo esperado. En la tricotilomanía se observan pelos rotos y arrancados recientemente, y los pelos cercanos pueden tener un aspecto artificial.

La prueba de tracción puede ser negativa en la tricotilomanía, mientras que alrededor de las zonas de alopecia areata puede obtenerse pelo en fase telógena. Las uñas también pueden ayudar a distinguir ambas enfermedades: en la alopecia areata pueden presentar pequeñas depresiones, mientras que en la tricotilomanía suelen ser normales.

El diagnóstico diferencial también incluye la tiña, la alopecia por tracción, la alopecia mucinosa, el liquen plano pilar, el lupus eritematoso discoide, la pseudopelada, la foliculitis decalvante y la sífilis.

Tratamiento de la tricotilomanía

La terapia cognitivo-conductual suele ser el tratamiento de primera línea cuando existen causas psicológicas. Sus tres elementos principales son el control de estímulos, el autocontrol y el entrenamiento para invertir el hábito.

  • El paciente registra cuándo se toca o se arranca el vello.
  • Se identifican las situaciones que desencadenan la conducta.
  • Se establecen respuestas alternativas incompatibles con arrancarse el pelo.

No existe ningún medicamento aprobado específicamente para tratar la tricotilomanía. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos se han utilizado, pero los resultados farmacológicos han sido limitados.

En los niños pequeños, la conducta puede funcionar como una forma de consuelo parecida a chuparse el dedo. Los padres deben ser comprensivos y evitar castigar al niño, porque en muchos casos el problema se resuelve espontáneamente con la madurez.

¿El vello púbico tiene una función?

El vello púbico cumple una función de protección. Al igual que el cabello protege la cabeza de la radiación solar y los traumatismos, y las cejas y pestañas ayudan a evitar que entre suciedad en los ojos, el vello púbico protege la piel genital sensible.

También reduce la fricción entre la piel y la ropa y puede ayudar a proteger la piel genital de pequeñas lesiones por rozamiento. Cuando hay menos vello, algunas personas notan mayor sensibilidad a la fricción.

La pérdida de vello púbico no suele representar un peligro físico por sí misma. Sin embargo, puede causar preocupación por la causa subyacente, malestar psicológico o mayor sensibilidad local.

Cómo se diagnostica la caída del vello púbico

El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada. El profesional puede preguntar cuándo comenzó la caída, a qué velocidad avanza, si existen antecedentes familiares, qué medicamentos se utilizan, si hubo estrés, enfermedad, cirugía, pérdida de peso o cambios en los hábitos de depilación.

La exploración de la piel y del vello puede revelar inflamación, infección, cicatrices, pelos rotos, descamación o cambios de pigmentación. En algunos casos se utiliza la dermatoscopia.

Según los hallazgos, pueden solicitarse análisis de sangre para valorar la función tiroidea, los niveles de hierro, las reservas de nutrientes y determinadas hormonas. En casos complejos puede ser necesaria una pequeña biopsia de piel.

EspecialistaCuándo puede ser útil
Médico de atención primariaEvaluación inicial y solicitud de análisis básicos
DermatólogoManchas sin vello, inflamación, cicatrices, picor o lesiones cutáneas
GinecólogoPérdida asociada a irregularidades menstruales o cambios vulvares
UrólogoPérdida en hombres acompañada de síntomas hormonales o genitales
EndocrinólogoSospecha de alteraciones tiroideas, suprarrenales o sexuales

Tratamiento según la causa

El tratamiento depende de la causa que origina la caída, por lo que el primer paso es identificarla con un especialista. Cuando se debe a un déficit nutricional, un desequilibrio hormonal o una infección de la piel, la densidad puede recuperarse al corregir el problema de base.

Medidas para proteger los folículos

  • Utilizar limpiadores suaves sin fragancia.
  • Evitar exfoliantes agresivos.
  • Hacer una pausa en la depilación con cera cuando exista irritación.
  • Reducir el afeitado apurado si provoca inflamación.
  • Evitar frotar el vello al secar la zona con una toalla.
  • Elegir ropa interior transpirable.
  • Evitar prendas ajustadas durante los brotes de irritación.
  • Mantener una alimentación suficiente en proteínas.
  • Corregir las deficiencias comprobadas bajo supervisión médica.

Tratamientos médicos

Las infecciones pueden requerir tratamientos antifúngicos o antibacterianos específicos. En la dermatitis o el eccema, es importante eliminar los desencadenantes y utilizar el tratamiento tópico adecuado.

En la pérdida relacionada con las hormonas, el médico puede valorar las causas endocrinas y elegir opciones adaptadas a la situación de cada persona.

En las enfermedades autoinmunes, el dermatólogo puede recomendar terapias basadas en la evidencia, como corticosteroides, inmunoterapia, inmunomoduladores u otros tratamientos dermatológicos.

En la vaginitis atrófica, el tratamiento principal es la reposición de estrógenos. Para quienes desean evitar la terapia hormonal, algunos hidratantes, lociones y lubricantes vaginales pueden ayudar a controlar parte de los síntomas, aunque el tratamiento de la pérdida del vello debe consultarse con un médico.

¿El vello púbico vuelve a crecer?

La recuperación depende de que los folículos sigan siendo funcionales. En la caída temporal por estrés, cambios hormonales posparto, algunos medicamentos, quimioterapia o deficiencias nutricionales, el vello puede volver a crecer después de corregir el desencadenante.

El recrecimiento puede tardar porque los folículos tienen un ciclo lento. En los tratamientos contra el cáncer, algunas personas recuperan el vello después de terminar la quimioterapia o la radioterapia de dosis baja, mientras que la radioterapia de dosis alta puede causar pérdida permanente.

Cuando existe cicatrización, inflamación crónica o daño profundo y repetido de los folículos, la recuperación puede ser incompleta o imposible.

Trasplante de vello púbico

Cuando la pérdida es definitiva o deja zonas despobladas que preocupan a la persona, existen opciones como los tratamientos tópicos, las terapias dermatológicas y, en casos seleccionados, el injerto capilar.

Las técnicas FUT y FUE se utilizan para recuperar el vello púbico, de forma similar a los procedimientos de trasplante capilar del cuero cabelludo. El médico escoge la técnica según las necesidades del paciente.

Generalmente, el pelo que se injerta en el pubis se extrae de la nuca, una zona cuyos folículos suelen ser más resistentes a la acción de la dihidrotestosterona.

El pelo trasplantado conserva las características de la zona donante, incluido su color, forma y textura. Por ello, el vello implantado en el pubis no necesariamente tendrá la forma rizada ni la textura habitual del vello genital.

El vello púbico normalmente no crece más de 2 o 3 centímetros, mientras que el pelo de la nuca puede alcanzar una longitud mayor. Por este motivo, será necesario recortar el pelo trasplantado a largo plazo.

Después de la intervención pueden aparecer hinchazón, enrojecimiento y pequeñas costras en la zona tratada. Las costras suelen caer de forma natural después de aproximadamente dos semanas.

El paciente debe seguir las indicaciones del cirujano y evitar la actividad sexual durante el periodo recomendado para favorecer el resultado del injerto. El momento para reanudar las relaciones íntimas puede variar, aunque suele situarse alrededor de los 10 días o, según otras indicaciones, después de al menos dos semanas.

Cuándo consultar a un médico

Conviene consultar a un especialista cuando la caída aparece de forma brusca, deja zonas despobladas que no se recuperan en unas semanas o se acompaña de cambios en la piel como enrojecimiento, picor persistente, descamación, bultos o llagas que no cicatrizan.

  • Caída repentina, rápida o en parches.
  • Pérdida de vello en otras zonas del cuerpo.
  • Picor, ardor o enrojecimiento persistente.
  • Bultos dolorosos, pus o costras alrededor de los folículos.
  • Piel escamosa, engrosada, blanca o endurecida.
  • Sangrado al rascarse.
  • Llagas, ampollas o secreción inusual.
  • Fatiga intensa, cambios de peso o sensibilidad al frío.
  • Irregularidades menstruales junto con la pérdida de vello.
  • Fiebre, dolor intenso o enrojecimiento que se extiende.

Busque atención urgente si presenta dolor intenso, enrojecimiento que se extiende, fiebre o llagas que crecen rápidamente. También es importante solicitar una evaluación si la pérdida coincide con signos de desequilibrio hormonal, enfermedad autoinmune o infección.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que se caiga el vello púbico?

La caída leve y gradual del vello púbico puede ser normal con el envejecimiento. La pérdida súbita, unilateral o en parches requiere evaluación.

¿Por qué he perdido la mayor parte del vello púbico?

Las causas posibles incluyen depilación repetida, cambios hormonales, alteraciones tiroideas, alopecia areata, estrés, deficiencias nutricionales, medicamentos, infecciones y enfermedades inflamatorias o autoinmunes.

¿La depilación puede causar pérdida permanente?

La depilación repetida puede irritar y debilitar los folículos. Si provoca inflamación o cicatrices de forma reiterada, el crecimiento puede verse afectado permanentemente.

¿Qué órgano está más relacionado con la caída del cabello y del vello?

La tiroides es una de las estructuras más relacionadas con la caída difusa del pelo, aunque también pueden intervenir las glándulas suprarrenales, los ovarios, los testículos y la hipófisis.

¿El estrés puede causar caída del vello púbico?

El estrés intenso o prolongado puede desencadenar un efluvio telógeno y afectar al vello corporal. La caída suele aparecer después del acontecimiento estresante y puede ser reversible al corregir el desencadenante.

¿Cuándo puede no volver a crecer el vello?

El vello puede no volver por completo cuando existe cicatrización, infecciones profundas repetidas, inflamación crónica o daño permanente de los folículos.

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