El alisado radicular es un procedimiento odontológico fundamental que se realiza con el fin de preservar la salud de las encías y prevenir la progresión de enfermedades periodontales. Esta técnica consiste en la eliminación minuciosa de la placa bacteriana y el sarro acumulado en las raíces de los dientes, superficies que a menudo son más difíciles de limpiar y donde comúnmente se acumulan bacterias patógenas.
El objetivo principal del alisado radicular es crear una superficie radicular lisa, lo cual facilita la adhesión de las encías al diente y mejora la salud general del periodonto. El raspado y alisado radicular, también conocido como curetaje dental, es el procedimiento básico del tratamiento de la enfermedad periodontal.
Qué son el raspado y el alisado radicular
El raspado y el alisado radicular son técnicas básicas en el tratamiento de las enfermedades periodontales (enfermedades de las encías). El raspado radicular implica la eliminación del sarro y la placa bacteriana que se acumulan en la superficie de la raíz del diente y debajo de las encías.
Se realiza utilizando instrumentos manuales especiales, como curetas, que raspan suavemente la superficie de la raíz para eliminar el sarro y las bacterias. El alisado radicular consiste en alisar la superficie de la raíz del diente después del raspado.
Esto se hace para eliminar cualquier irregularidad o rugosidad en la superficie de la raíz. Esto se realiza con curetas finas y de manera detallada. Esto ayuda a prevenir la acumulación de sarro y bacterias en el futuro.
En resumen, el raspado radicular se enfoca en la eliminación del sarro y la placa bacteriana, mientras que el alisado radicular busca suavizar la superficie de la raíz del diente. Ambos procedimientos son esenciales y van de la mano para tratar la enfermedad periodontal y restaurar la salud de las encías y los tejidos de soporte del diente.
Por qué se necesita este tratamiento
Las enfermedades periodontales son las enfermedades que afectan a los tejidos que protegen y sujetan los dientes (encía, ligamento periodontal, hueso alveolar y cemento radicular, que es la capa más externa de la raíz del diente). Son enfermedades infecciosas causadas por la placa bacteriana que se acumula en los tres milímetros naturales que tenemos por debajo del borde de la encía.
Si no se elimina con una buena técnica de higiene bucal que nos tienen que enseñar, al cabo de unos días se produce una inflamación de ese borde de la encía que se llama GINGIVITIS. Si esta inflamación inicial no se elimina y persiste, en algunas personas (las que tienen cierta predisposición genética y/o poseen ciertos factores de riesgo como el hábito del tabaco o padecer diabetes entre otros), la inflamación empieza a destruir el ligamento periodontal y el hueso que rodea y sujeta a los dientes.
Esto se conoce como PERIODONTITIS. La encía va quedando desprendida y separada a medida que se pierde el hueso, y se van formando unos espacios cada vez más profundos, de 4 o más milímetros, que se llaman bolsas periodontales.
En ellas siguen entrando las bacterias y ya no tenemos acceso físico para su eliminación de una forma correcta y eficaz con nuestra higiene bucal. La placa que no se puede eliminar se va calcificando (es el cálculo o sarro dental) y se pega firmemente a la superficie de la raíz del diente que ha quedado expuesta, infectándola.
Si no se eliminan estas bacterias, esta destrucción del hueso que sujetan nuestros dientes se hace crónica hasta la caída de los dientes. La finalidad de este tratamiento es impedir que estas bacterias sigan desarrollándose, porque de lo contrario pueden debilitar los tejidos, dientes y destruir el hueso alveolar, que es el que brinda soporte los dientes.
Objetivos clínicos del raspado y del alisado
El objetivo es eliminar toda la placa bacteriana y cálculo que existen por debajo de la encía, en el interior de las bolsas periodontales (RASPADO DENTAL), y dejar la superficie de la raíz totalmente descontaminada (ALISADO RADICULAR).
El alisado radicular juega un rol crucial en la prevención y tratamiento de la enfermedad periodontal. Esta práctica no solo elimina los factores irritantes de las encías, como el sarro y la placa, sino que también ayuda a reducir la inflamación y a detener la progresión de la enfermedad de las encías.
Además, al alisar la superficie de la raíz del diente, se dificulta la futura acumulación de placa bacteriana, lo que resulta esencial para mantener la salud bucodental a largo plazo. El raspado y alisado radicular incluye, además de una limpieza dental profunda, una sesión de pulido y alisado de la superficie de la raíz, cuyo objetivo es dificultar la nueva acumulación de restos y bacterias en la raíz ya higienizada.
Diagnóstico antes de seleccionar los instrumentos
El raspado y alisado radicular también conocido como CURETAJE DENTAL, requiere el diagnóstico adecuado, ya que el tratamiento requiere un seguimiento prolongado - en algunos casos de por vida -. Básicamente se tiene que identificar clínica y radiográficamente la presencia de tártaro en las zonas profundas del diente.
Clínicamente se observa la presencia de bolsas periodontales que hacen que las encías se separen de la raíz del diente -retracción gingival- y disminuya el hueso de soporte. El paciente presenta inflamación, exposición radicular y retracción de encías; de igual forma, puede haber sangrado y movilidad dental.
Los síntomas varían de acuerdo al estadio de la enfermedad periodontal, incluso puede haber mal aliento producto de la descomposición de sustancias orgánicas alrededor del diente. Para poder realizar este procedimiento, lo más probable es que su especialista le solicite varios exámenes previos que -por lo menos- incluya una radiografía, aunque lo ideal sería que venga en conjunto con un periodontograma.
En el periodontograma se registra todos los hallazgos de los tejidos de soporte -encías, hueso alveolar-, etc. Un buen tratamiento de raspado y alisado radicular debe apoyarse en la realización previa o simultánea de un sondaje periodontal completo, es decir, de la medición con una sonda calibrada del surco de la encía, que nos proporcionará la información sobre dónde esta la inserción real de la encía sobre el diente.
El sondaje periodontal es un procedimiento diagnóstico que nos deja un mapa completo de la anatomía gingival y que nos mostrará las zonas donde más se debe insistir en la limpieza. La evaluación del efecto del raspado y alisado se realiza a las semanas del mismo.
Para ello, observamos tanto las modificaciones del surco gingival, a través de un nuevo sondaje, como la persistencia o no de síntomas como el sangrado gingival o la inflamación.

Clasificación del instrumental periodontal
Los instrumentos periodontales están diseñados para fines específicos, como eliminar el cálculo, alisar las superficies radiculares, curetear la encía y retirar tejido enfermo. Los instrumentos periodontales se clasifican según las funciones que cumplen.
| Instrumento | Función principal |
|---|---|
| Sondas periodontales | Localizar, medir y marcar las bolsas, además de determinar su recorrido en las superficies dentales. |
| Exploradores | Localizar depósitos de cálculo y caries. |
| Instrumentos de raspado, alisado radicular y curetaje | Eliminar biofilm y depósitos calcificados de la corona y la raíz, retirar cemento alterado de la superficie radicular subgingival y desbridar el tejido blando que recubre la bolsa. |
| Endoscopios periodontales | Visualizar profundamente las bolsas subgingivales y las furcaciones para detectar depósitos. |
| Instrumentos de limpieza y pulido | Limpiar y pulir las superficies dentales mediante copas de goma, cepillos, cinta dental y sistemas abrasivos de aire-polvo. |
El acero inoxidable se utiliza con mayor frecuencia en la fabricación de instrumentos. También existen instrumentos de acero con alto contenido de carbono, considerados por algunos clínicos como superiores.
Los instrumentos pequeños son recomendables para introducirse en las bolsas periodontales sin lesionar los tejidos blandos. Las partes de cada instrumento se denominan extremo de trabajo, vástago y mango.
Sondas periodontales
Las sondas periodontales se utilizan para medir la profundidad de las bolsas y determinar su configuración. La sonda típica es un instrumento cónico, en forma de varilla, calibrado en milímetros y con una punta roma y redondeada.
Existen varios diseños con diferentes calibraciones milimétricas. La sonda de la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene marcas milimétricas y una pequeña esfera redonda en la punta.
Idealmente, estas sondas son delgadas y el vástago está angulado para permitir una inserción sencilla en la bolsa. Las áreas de furcación se evalúan mejor con la sonda curva y roma de Nabers.
Al medir una bolsa, la sonda se introduce con una presión firme y suave hasta el fondo de la bolsa. El vástago debe alinearse con el eje longitudinal de la superficie dental que se está examinando.
Se realizan varias mediciones para determinar el nivel de inserción a lo largo de la superficie del diente.
Exploradores periodontales
Los exploradores se utilizan para localizar depósitos de cálculo y caries. Su función consiste en proporcionar información táctil sobre irregularidades, depósitos adheridos y zonas que requieren instrumentación específica.
La exploración periodontal complementa el sondaje y ayuda a seleccionar el instrumento de raspado o la cureta que mejor se adapte a la superficie radicular y a la profundidad de la bolsa.
Raspadores en forma de hoz
Los raspadores en forma de hoz tienen una superficie plana y dos bordes cortantes que convergen en una punta muy afilada. La forma del instrumento hace que la punta sea resistente, por lo que no se rompe durante su uso.
El raspador en forma de hoz se utiliza principalmente para eliminar cálculo supragingival. Debido al diseño de este instrumento, es difícil insertar una hoja grande debajo de la encía sin dañar los tejidos gingivales circundantes.
Las hojas pequeñas y curvas, como el raspador 204SD, pueden introducirse bajo rebordes de cálculo varios milímetros por debajo de la encía. Los raspadores en forma de hoz se utilizan con un movimiento de tracción.
Es importante tener en cuenta que los raspadores con el mismo diseño básico pueden obtenerse con diferentes tamaños de hoja y tipos de vástago para adaptarse a usos específicos. La selección de estos instrumentos debe basarse en el área que se va a instrumentar.
Los raspadores en forma de hoz con vástagos rectos están diseñados para utilizarse en dientes anteriores y premolares. Los raspadores con vástagos contraangulados se adaptan a los dientes posteriores.
Curetas periodontales
La cureta es el instrumento de elección para eliminar el cálculo subgingival profundo, alisar el cemento alterado de la raíz y retirar el tejido blando que recubre la bolsa periodontal.
Cada extremo de trabajo tiene un borde cortante a ambos lados de la hoja y un extremo terminal redondeado. La cureta es más fina que los raspadores en forma de hoz y no presenta puntas ni esquinas afiladas, salvo los bordes cortantes de la hoja.
Por lo tanto, las curetas pueden adaptarse y proporcionar un buen acceso a las bolsas profundas con un traumatismo mínimo de los tejidos blandos. En sección transversal, la hoja parece semicircular, con una base convexa.
El borde lateral de la base convexa forma un borde cortante con la cara de la hoja semicircular. Existen bordes cortantes en ambos lados de la hoja. Pueden obtenerse curetas de extremo único o doble, según la preferencia del operador.
La hoja curva y el extremo terminal redondeado de la cureta permiten que la hoja se adapte mejor a la superficie radicular, a diferencia del diseño recto y el extremo puntiagudo de un raspador en forma de hoz, que puede causar laceración y traumatismo de los tejidos.
Curetas universales
Las curetas universales tienen bordes cortantes que pueden introducirse en la mayoría de las áreas de la dentición modificando y adaptando el apoyo digital, el fulcro y la posición de la mano del operador.
El tamaño de la hoja y el ángulo y la longitud del vástago pueden variar, pero la cara de la hoja de toda cureta universal forma un ángulo de 90 grados, es decir, es perpendicular al vástago inferior cuando se observa en sección transversal desde la punta.
La hoja de la cureta universal se curva en una sola dirección desde la cabeza de la hoja hasta el extremo terminal. Las curetas Barnhart número 1-2 y 5-6 y las curetas Columbia número 13-14, 2R-2L y 4R-4L son ejemplos de curetas universales.
Otras curetas universales frecuentes son la Younger-Good número 7-8, la McCall número 17-18 y la de la Universidad de Indiana número 17-18.
Curetas específicas de área: Gracey
Las curetas Gracey representan las curetas específicas de área, un conjunto de varios instrumentos diseñados y angulados para adaptarse a áreas anatómicas concretas de la dentición.
Estas curetas y sus modificaciones son probablemente los mejores instrumentos para el raspado subgingival y el alisado radicular porque proporcionan la mejor adaptación a la compleja anatomía radicular.
También pueden obtenerse curetas Gracey de extremo único; un conjunto de estas curetas está compuesto por 14 instrumentos. Aunque están diseñadas para utilizarse en áreas específicas, un operador experimentado puede adaptar cada instrumento para emplearlo en varias zonas modificando la posición de la mano y la posición del paciente.
Las curetas Gracey también se diferencian de las curetas universales en que la hoja no está situada en un ángulo de 90 grados respecto al vástago inferior. El término hoja desplazada describe las curetas Gracey porque están anguladas aproximadamente entre 60 y 70 grados respecto al vástago inferior.
Esta angulación permite introducir la hoja en la posición exacta necesaria para el raspado subgingival y el alisado radicular, siempre que el vástago inferior esté paralelo al eje longitudinal de la superficie dental que se está instrumentando.
Las curetas específicas de área también tienen una hoja curva. Mientras que la hoja de la cureta universal se curva en una sola dirección, la hoja Gracey se curva desde la cabeza hasta el extremo terminal y también a lo largo del lado del borde cortante.
Por lo tanto, solo puede utilizarse un movimiento de tracción.
| Característica | Cureta Gracey | Cureta universal |
|---|---|---|
| Área de uso | Conjunto de varias curetas diseñadas para áreas y superficies específicas. | Una cureta diseñada para todas las áreas y superficies. |
| Borde cortante | Se utiliza un borde cortante; se trabaja únicamente con el borde externo. | Se utilizan ambos bordes cortantes; se puede trabajar con el borde externo o interno. |
| Curvatura | Curvada en dos planos; la hoja se curva hacia arriba y hacia un lado. | Curvada en un plano; la hoja se curva hacia arriba, pero no hacia un lado. |
| Ángulo de la hoja | Hoja desplazada; la cara de la hoja está biselada a 60 grados respecto al vástago. | Hoja no desplazada; la cara de la hoja está biselada a 90 grados respecto al vástago. |
Curetas Gracey rígidas y de acabado
Las curetas Gracey están disponibles con un vástago de tipo “rígido” o de “acabado”. La Gracey rígida tiene un vástago y una hoja más grandes, fuertes y menos flexibles que la Gracey de acabado estándar.
El vástago rígido permite eliminar cálculo moderado o abundante sin utilizar un conjunto independiente de raspadores pesados, como raspadores en forma de hoz y azadas.
Aunque algunos clínicos prefieren la mayor sensibilidad táctil que proporciona el vástago flexible de la Gracey de acabado, ambos tipos de curetas Gracey son adecuados para el alisado radicular.
Las curetas Gracey número 15-16 y 17-18 son modificaciones de instrumentos anteriores. La Gracey número 15-16 es una modificación de la estándar número 11-12 y está diseñada para las superficies mesiales de los dientes posteriores.
Consiste en una hoja Gracey número 11-12 combinada con el vástago número 13-14, que tiene una angulación más marcada. La nueva angulación del vástago de la Gracey número 15-16 permite una mejor adaptación a las superficies mesiales posteriores desde una posición frontal con apoyos intraorales.
La Gracey número 17-18 es una modificación de la número 13-14. Tiene un vástago terminal alargado en 3 milímetros y una angulación más pronunciada para proporcionar una distancia oclusal completa y un mejor acceso a todas las superficies distales posteriores.
La posición horizontal del mango reduce la interferencia de las arcadas antagonistas y permite una posición más relajada de la mano al instrumentar las superficies distales. Además, la hoja es 1 milímetro más corta para permitir una mejor adaptación a las superficies distales de los dientes.
Curetas de vástago extendido
Las curetas de vástago extendido, como las curetas After Five, son modificaciones del diseño de la cureta Gracey estándar. El vástago terminal es 3 milímetros más largo, lo que permite introducirlo en bolsas periodontales profundas de 5 milímetros o más.
Otras características de la cureta After Five incluyen una hoja adelgazada para una inserción subgingival más suave y una menor distensión de los tejidos, además de un vástago cónico de gran diámetro.
Todos los números Gracey estándar, excepto el número 9-10, están disponibles en la serie After Five. Las curetas After Five están disponibles en diseños de acabado o rígidos.
Para eliminar cálculo abundante o firmemente adherido deben utilizarse curetas After Five rígidas. Para el raspado ligero o la eliminación de placa en un paciente de mantenimiento periodontal, las curetas After Five de acabado, más delgadas, se introducen con mayor facilidad por debajo de la encía.
Curetas de hoja mini y micro
Las curetas de hoja mini, como las curetas Mini Five, son modificaciones de las curetas After Five. Las curetas Mini Five tienen hojas que miden la mitad de la longitud de las curetas After Five o de las curetas Gracey estándar.
La hoja más corta facilita la inserción y la adaptación en bolsas profundas y estrechas, furcaciones, surcos de desarrollo, ángulos lineales y bolsas faciales, linguales o palatinas profundas y estrechas.
En cualquier área donde la morfología radicular o los tejidos tensos impidan la inserción completa de la hoja Gracey estándar o After Five, pueden utilizarse las curetas Mini Five con movimientos verticales, reduciendo la distensión de los tejidos y sin causar traumatismo.
Las curetas Mini Five están disponibles tanto en diseños de acabado como rígidos. Las curetas Mini Five rígidas se recomiendan para eliminar cálculo.
Las curetas Mini Five de vástago más flexible y de acabado son apropiadas para el raspado ligero y la eliminación de placa en pacientes de mantenimiento periodontal con bolsas estrechas.
Al igual que la serie After Five, las curetas Mini Five están disponibles en todos los números Gracey estándar, excepto el número 9-10.
Las curetas Gracey Micro Mini Five tienen hojas un 20 por ciento más delgadas y pequeñas que las curetas Mini Five. Son las curetas más pequeñas y proporcionan un acceso y una adaptación excepcionales a bolsas estrechas, profundas o angostas, furcaciones estrechas, depresiones de desarrollo, ángulos lineales y bolsas profundas en superficies faciales, linguales o palatinas.
En las áreas donde la morfología radicular o los tejidos delgados y tensos impiden introducir fácilmente otras curetas de hoja mini, las curetas Micro Mini Five pueden utilizarse con movimientos verticales sin provocar distensión ni traumatismo de los tejidos.
Instrumental ultrasónico y otros sistemas de apoyo
Para este procedimiento se emplea una cureta periodontal, la cual es un instrumento fino y curvo que ayuda a raspar la placa debajo de la encía junto a instrumentos ultrasónicos, que mediante vibraciones de alta frecuencia desprenden la placa y el sarro.
La eliminación de placa dental se realiza en la clínica dental a través de instrumental ultrasónico, fresas específicas, pulverizadores de bicarbonato o polvo de glicina y, especialmente, de instrumentos que se emplean manualmente y que son conocidos como “curetas”.
Las curetas tienen diseños específicos para adaptarse al contorno de la raíz: una cara activa para arrancar los depósitos bacterianos de su superficie y una cara inactiva atraumática contorneada para evitar la lesión de la encía.
Los instrumentos ultrasónicos facilitan la eliminación inicial de depósitos adheridos, mientras que las curetas permiten realizar el acabado táctil de la superficie radicular y acceder a zonas donde se necesita una adaptación precisa.
Cómo seleccionar el instrumento adecuado
Cada instrumento de raspado tiene características únicas que lo hacen adecuado para diferentes aspectos del alisado radicular. La selección del instrumento adecuado depende de varios factores, como la ubicación y profundidad de la bolsa periodontal, la accesibilidad de la superficie radicular y la cantidad de cálculo presente.
Por ejemplo, las curetas con puntas más finas y afiladas son ideales para eliminar cálculos más pequeños y para el acabado suave de la superficie radicular. Es esencial tener un conocimiento profundo de estas herramientas para elegir la más adecuada para cada caso clínico.
| Situación clínica | Instrumental de apoyo |
|---|---|
| Cálculo supragingival | Raspadores en forma de hoz. |
| Cálculo subgingival profundo | Curetas periodontales. |
| Superficies posteriores | Raspadores contraangulados y curetas específicas de área. |
| Bolsas de 5 milímetros o más | Curetas de vástago extendido After Five. |
| Bolsas profundas, estrechas o furcaciones | Curetas Mini Five y Micro Mini Five. |
| Depósitos abundantes o firmemente adheridos | Curetas rígidas e instrumental ultrasónico. |
| Acabado radicular y mantenimiento | Curetas finas o de acabado. |
Técnicas de raspado y alisado radicular
El alisado radicular comienza con el raspado, una técnica esencial para eliminar la placa y el cálculo dental de las superficies de las raíces dentales. Este proceso se realiza con movimientos controlados y precisos, haciendo uso de las distintas curetas periodontales.
La técnica implica movimientos verticales, horizontales y oblicuos, adaptados según la anatomía de cada diente y la profundidad de la bolsa periodontal. Es vital saber realizar este procedimiento con técnica minuciosa y delicada para evitar daños en el tejido blando y asegurar la completa remoción del cálculo y la placa.
Una vez eliminado el cálculo, el alisado radicular propiamente dicho se realiza para suavizar las superficies de las raíces. Este paso es crucial para prevenir la recolonización de bacterias y facilitar la regeneración y re-adhesión del tejido gingival.
Se emplean curetas con movimientos suaves y continuos, siguiendo la anatomía de la raíz. La habilidad y experiencia del odontólogo son clave para determinar la cantidad adecuada de presión y la orientación del instrumento, asegurando que la superficie radicular quede lisa y libre de irregularidades.
Cómo se realiza el procedimiento
Se puede realizar por cuadrantes, hemiarcadas o en una sola sesión, según lo indique el odontólogo, generalmente un periodoncista, y casi siempre con anestesia bucal. La dentadura se divide en 4 áreas y por cita se puede realizar una o dos áreas dependiendo la complejidad del caso.
Muchos piensan que el raspado y alisado radicular duele, pero lo cierto es que no es así porque antes de iniciar el proceso, el dentista aplica en la zona a tratar anestesia para adormecerla y evitar dolor e incomodidad.
El raspado consiste en remover tanto el sarro como la placa adherida a los dientes con la cureta, haciendo énfasis debajo de la encía y en las bolsas periodontales, ese espacio entre dientes y encía donde se acumulan bacterias, toxinas y restos de comida a donde no llegas con el cepillo dental.
Cuando la placa y el sarro fueron removidos por completo, procedemos con el alisado radicular, a fin de alisar la superficie en la raíz de los dientes para impedir que en un futuro las bacterias se alojen allí de nuevo.
La mayoría de las ocasiones se hace sin despegar la encía, pero en estados muy avanzados es necesario separarla para poder acceder a bolsas muy profundas. El tratamiento en sí consiste en una limpieza muy profunda a nivel de la unión entre el hueso alveolar y la raíz dental; por lo tanto, NO requiere cirugía.
Se realiza por áreas en la boca y si el caso es muy complicado sí sería necesario la cirugía, que se denomina cirugía periodontal con colgajo y curetaje dental.
Duración y número de sesiones
El raspado y alisado radicular puede durar entre 1 y 3 horas cada sesión, porque si el caso es muy complejo puede requerir más de una sesión para tratarlo.
Finalmente, se programan otras visitas con el especialista, ya que, si la periodontitis era muy profunda, es necesario realizar este tratamiento en varias sesiones. En caso de que no, solo se programan controles periódicos para mantener la salud de las encías y evitar reincidencia.
El raspado dental está indicado tanto en los momentos iniciales de la enfermedad periodontal como durante la fase de mantenimiento. El objetivo en la fase inicial es conseguir inactivar la enfermedad, eliminando la etiología bacteriana de la misma.
Cuando se utiliza el raspado y alisado en la fase de mantenimiento, las sesiones son generalmente menos intensas y se concentran en las piezas dentarias donde se detecta inflamación y signos de actividad de la enfermedad.
Ergonomía durante la instrumentación
El alisado radicular es un procedimiento que requiere precisión y atención, lo cual puede ser físicamente exigente para el odontólogo. Por ese motivo, es esencial adoptar prácticas ergonómicas durante el tratamiento.
Esto incluye mantener una buena postura, cómoda y que no cause dolor, el uso de instrumentos con mangos adecuados para reducir la fatiga de la mano, mantener una postura correcta para evitar lesiones musculoesqueléticas y realizar pausas regulares durante procedimientos prolongados.
Una ergonomía adecuada no solo beneficia la salud del odontólogo, sino que también mejora la calidad y eficiencia del tratamiento.
Limpieza, esterilización y mantenimiento del instrumental
El cuidado y mantenimiento adecuado de los instrumentos dentales es esencial para garantizar su efectividad y durabilidad, y en el caso de las curetas no es diferente.
Esto incluye la esterilización adecuada después de cada uso para prevenir la transmisión de infecciones, así como el afilado regular de las curetas para asegurar su precisión y eficacia.
Una cureta bien mantenida mejora la experiencia del tratamiento tanto para el profesional como para el paciente, facilitando un alisado radicular más eficiente y menos traumático.
El afilado debe conservar la geometría funcional de la hoja, sus bordes cortantes y la adaptación prevista para cada superficie radicular. La elección del material, el control del desgaste y la revisión del filo forman parte del mantenimiento necesario para que el instrumento trabaje con precisión.
Cuidados posteriores al procedimiento
Luego de realizarte este tratamiento, debes cuidar de tu salud bucal y el resultado. Las maniobras de higiene oral se reanudarán inmediatamente después del raspado, incluyendo el cepillado de dientes.
El primer día posterior al procedimiento será mejor el uso de cepillos de cerdas suaves y con un poco de cuidado para no lesionarnos. Los primeros días se puede utilizar un cepillo extra suave para cepillarse los dientes en la zona del raspado, pero en seguida deben mantenerse las normas de higiene dental habituales, incluyendo el hilo dental y el cepillo interdental.
Al comer, opta por alimentos blandos, evitando aquellos muy calientes, pegajosos, muy fríos, picantes o ácidos, porque pueden empeorar la sensibilidad de las encías.
Utiliza enjuagues con clorhexidina para ayudar a la cicatrización. Algunos productos como los geles de ácido hialurónico y clorhexidina, utilizados dentro de las 48 horas siguientes al raspado, podrían ayudar a acelerar la curación de la encía.
Aplica frío en la zona; esto te ayudará a reducir la inflamación y te brindará alivio. Si te duele el área, puedes tomar analgésicos como ibuprofeno o paracetamol, siempre siguiendo las instrucciones del especialista.
Usa una pasta dental para la sensibilidad, pues esto te ayudará a manejar la sensación de incomodidad ante los alimentos y bebidas frías o calientes de los primeros días. Es frecuente el aumento de sensibilidad dentinaria después del raspado y alisado, producido por la eliminación de cemento radicular y la apertura de túbulos dentinarios.
Lo normal es que la sensibilidad se vaya estabilizando por sí misma en unos cuantos días. Además, existen pastas de dientes y colutorios específicos para este problema.
No comas hasta 2 horas después para que pase el efecto de la anestesia y puedas recuperar la sensibilidad en la boca. No te automediques y evita tomar aspirina, ya que esta puede aumentar el sangrado en vez de disminuirlo.
No fumes al menos en las primeras 72 h siguientes, puesto que el cigarrillo o vaper puede ocasionar daño en los tejidos y hacer la recuperación más lenta. Evita realizar actividades físicas intensas por al menos 5 días, ya que esto puede afectar la recuperación e impedir la cicatrización.
No te enjuagues ni escupas al menos por 24 h. Evita comer alimentos con semillas pequeñas como la fresa o con texturas crujientes como las palomitas de maíz, ya que estas pueden alojarse en la encía y provocar infecciones.
No faltes a las revisiones con tu odontólogo; solo así podrás hacerle seguimiento al avance del tratamiento y evitar que la periodontitis avance.
Posibles molestias y limitaciones
Las manipulaciones que conlleva el raspado dental son indoloras, ya que se realizan con anestesia, pero los movimientos para la extirpación de las bacterias periodontopatógenas pueden ser desagradables para algunos pacientes. En estos casos, se puede recurrir a algún tipo de sedación complementaria.
En las horas posteriores al raspado y alisado radicular se pueden experimentar molestias leves que se controlarán adecuadamente con fármacos de tipo analgésico y antinflamatorio prescritos por el odontólogo.
Algunas complicaciones que están descritas en la literatura se refieren a la sensibilidad de los dientes posterior al procedimiento. Estas refieren que el paciente podría experimentar mayor sensibilidad a los cambios de temperatura, inclusive acompañarse con un pequeño sangrado, pero estos episodios han sido bastante esporádicos.
Durante y después del procedimiento, las encías sangrarán, pues es parte del proceso debido a la inflamación de estas. No requiere un reposo absoluto o días para recuperarte, pero sí es necesario que no hagas fuerza.
Ventajas y desventajas
| Ventajas | Desventajas |
|---|---|
| Elimina la placa y el sarro que no se puede quitar con una limpieza dental común o durante el cepillado. | Causa molestias como sensibilidad en los dientes o inflamación, que, aunque son temporales, son incómodas. |
| Minimiza el sangrado en las encías que experimentas al cepillarte o comer. | No es un tratamiento para cualquier persona, dado que, en pacientes con enfermedades inmunológicas, puede ser riesgoso porque pueden desarrollarse infecciones o complicaciones. |
| Evita que la periodontitis siga avanzando, reduciendo el riesgo de perder piezas dentales. | Pueden ser necesarias varias sesiones para aquellas personas que tengan la enfermedad periodontal muy avanzada. |
| Al alisar las raíces de los dientes, evita que en estas se acumulen a futuro bacterias periodontales o sarro. | Si no hay compromiso por parte del paciente respecto a la higiene bucal, puede aparecer de nuevo la gingivitis o periodontitis. |
| Reduce el riesgo de que desarrolles enfermedades sistémicas como problemas cardiovasculares a causa de bacterias en la boca. | Durante y después del procedimiento, las encías sangrarán, pues es parte del proceso debido a la inflamación de estas. |
Contraindicaciones y factores de riesgo
Algunas de sus contraindicaciones son riesgo de infección o abscesos en pacientes con un sistema inmunológico débil, y en caso de pacientes cardiovasculares o con diabetes mal controlada, pueden tener problemas para cicatrizar, aumentando el riesgo de complicaciones.
Para tener éxito, por supuesto, debe insistirse también en otros aspectos que influyen en el desarrollo de la enfermedad, como la salud general, el estrés o el tabaquismo.
En ocasiones, se recomienda complementar el raspado dental con tratamientos antimicrobianos sistémicos (antibióticos) y colutorios o pastas dentales especiales para la encía.
Raspado radicular frente a limpieza dental convencional
Muchos confunden el raspado y alisado radicular con una simple limpieza de rutina, pero es más importante y complejo de lo que crees, ya que este procedimiento, además de frenar enfermedades periodontales, puede ayudar a combatir el mal aliento y evitar que las bacterias de la boca viajen por tu torrente sanguíneo ocasionando otras enfermedades.
Ten en cuenta: Profilaxis dental + Destartraje = Limpieza dental profesional. Básicamente la limpieza dental podría dividirse en profilaxis dental, que es una limpieza superficial, para quitar manchas y la placa dental superficial.
El destartraje retira el tártaro visible y de las zonas profundas, mientras el raspado-alisado radicular retira el sarro de las zonas más inaccesibles y en situaciones más complicadas.
El raspado y alisado radicular se lleva a cabo cuando el paciente sufre de periodontitis, una enfermedad de las encías que puede ser la causa de pérdida de piezas dentales. Para esto se remueve el sarro y la placa bacteriana, lo que mejora la salud bucal y evita daños permanentes en la encía y los dientes.
Quién debe realizarlo
Lo realiza un dentista especialista en periodoncia. Este procedimiento debe ser realizado por un dentista especialista en enfermedades de las encías y tejidos de soporte dental, más conocido como periodoncista.
Se utilizan instrumental especializado consistente en sondas periodontales para medir la profundidad del daño y se realiza el raspado con raspadores en forma de cincel y de hoz.
El tratamiento de las enfermedades periodontales tiene como objetivo evitar la destrucción progresiva del hueso que sujeta los dientes y devolver la salud a los tejidos periodontales y así mantener los dientes durante toda la vida del paciente.
El raspado y alisado dentro del tratamiento periodontal
El tratamiento de las enfermedades periodontales se sustenta en tres pilares que deben de realizarse de forma secuencial y rigurosa:
- Higiene oral: dos veces al día por parte del paciente, de una forma minuciosa y con técnicas correctas que tiene que aprender y practicar previamente. También es necesario controlar los factores de riesgo que puedan condicionar el éxito del tratamiento.
- Raspado y alisado radicular: de todas las piezas dentales afectadas. También se conocen, de una forma totalmente errónea, como curetajes, un término usado en épocas pasadas.
- Mantenimiento periodontal o tratamiento periodontal de soporte: una vez terminado el tratamiento periodontal y dado el carácter crónico de esta enfermedad, es imprescindible establecer un control riguroso de la salud periodontal.
Se realizan revisiones periódicas por parte del profesional y su frecuencia se establecerá según las necesidades de cada paciente, de 3 a 6 meses.
En la mayoría de las ocasiones, si se ha seguido correctamente la secuencia del tratamiento y si al paciente se le ha motivado, colabora y cumple rigurosamente las visitas programadas de mantenimiento periodontal, no es necesario repetir los raspados y alisados radiculares.
Si la enfermedad está muy avanzada o es agresiva, el curetaje sirve además para preparar los tejidos gingivales para la cirugía periodontal que seguirá a los raspados.
Es un tratamiento muy predecible y que en la mayoría de las ocasiones evita, no solo la pérdida de piezas dentales con lo que esto ya supone para los pacientes, sino que también su enfermedad periodontal dejará de ser un factor de riesgo en la aparición de otras patologías sistémicas, o sea, mejorará su calidad de vida de forma importante.