Mechoneo de estudiantes de bachillerato en la USACH: una bienvenida solidaria y respetuosa

El mechoneo de estudiantes de bachillerato en la USACH puede transformarse en una experiencia de integración, compromiso social y participación comunitaria cuando reemplaza las prácticas de humillación por actividades constructivas. Las bienvenidas solidarias permiten que los nuevos estudiantes conozcan a sus compañeros, desarrollen vínculos y comiencen su vida universitaria colaborando con la comunidad.

Durante el jueves 26 y viernes 27 de marzo, más de 100 estudiantes de la Universidad Santo Tomás, sede Santiago, se sumaron a una nueva versión del Mechoneo Solidario, instancia que promueve una bienvenida distinta para los mechones, enfocada en el compromiso con la comunidad. La iniciativa combinó trabajo comunitario y educación ambiental en Estación Central y Lampa, marcando el inicio del año académico con sentido social.

Una alternativa al mechoneo tradicional

Temido por algunos y esperado por otros, pero queramos o no el mechoneo forma parte de todos los que ingresan a la universidad. Un ritual que, en la actualidad, es duramente cuestionado por atentar contra la dignidad de los estudiantes.

Aunque diversas federaciones de estudiantes universitarios han llamado a rechazar el mechoneo, lo cierto es que esta tradicional “bienvenida” a los alumnos nuevos es una realidad, en la cual muchas veces un conjunto de juegos y bromas pesadas incluyen el menoscabo y la humillación del estudiante que recién se incorpora a la educación superior.

Desde sus inicios, esta práctica ha ido sumando elementos progresivamente más violentos, transformando el “clásico corte de un mechón de cabello para marcar a los novatos” que es en lo que consistía originalmente, a un ritual de abuso y humillación a los estudiantes que recién han ingresado a la universidad.

Sin embargo, durante el último tiempo se ha abierto un gran cuestionamiento al respecto, y muchas federaciones, centros de estudiantes, y algunos organismos propios de las universidades, han levantado campañas de incentivo a no continuar este tipo de prácticas y a ser reemplazadas por instancias amigables y pacíficas de encuentro entre las nuevas y viejas generaciones de las diferentes carreras.

Estudiantes universitarios realizando voluntariado comunitario

El Mechoneo Solidario en Estación Central

Durante la primera jornada, realizada el jueves 26, los voluntarios se trasladaron hasta una Residencia Familiar en la comuna de Estación Central, donde colaboraron en la mejora de los espacios comunes. En el lugar, que acoge a familias que lo necesitan, los estudiantes realizaron labores de pintura, ornamentación y arreglos generales, contribuyendo a generar un entorno más acogedor para sus residentes.

La actividad permitió que los estudiantes comenzaran su etapa universitaria participando en una tarea concreta de apoyo a familias que necesitan un espacio adecuado y acogedor. El trabajo comunitario también favoreció la colaboración entre jóvenes que acababan de ingresar a la institución y que, en muchos casos, todavía no se conocían.

Trabajo ambiental en Lampa

El viernes 27, en tanto, el grupo se dirigió hasta la comuna de Lampa, específicamente a Altos de Chicauma. Allí, los estudiantes realizaron un trekking para llegar a los pozones del sector, donde llevaron a cabo trabajos de limpieza y habilitación de senderos.

Entre las acciones destacaron el despeje de ramas y la mejora de los caminos, considerando que este espacio es utilizado para visitas guiadas de escolares, con foco en la educación ambiental. De esta manera, el voluntariado no solo benefició al entorno natural, sino que también contribuyó a mantener un lugar utilizado en actividades formativas con estudiantes escolares.

Senderos y pozones de Altos de Chicauma

Aprendizajes y vínculos entre los nuevos estudiantes

En ambas jornadas, los encargados de los lugares intervenidos valoraron positivamente el compromiso y la dedicación de los estudiantes, destacando el impacto concreto de su trabajo en la comunidad. Por su parte, los voluntarios coincidieron en que estas instancias son clave en su formación académica y personal, ya que fortalecen valores como la empatía, el trabajo en equipo y la responsabilidad social.

“Fue una experiencia súper significativa. Llegué sin conocer a nadie y terminé trabajando con compañeros de distintas carreras, ayudando de verdad a otras personas. Te cambia la forma de ver las cosas”, comentó una estudiante de primer año que participó en la actividad.

Para los mechones, esta experiencia resultó especialmente enriquecedora: no solo tuvieron la oportunidad de contribuir activamente a la sociedad, sino también de compartir y generar vínculos con compañeros de distintas carreras, fortaleciendo así el sentido de comunidad universitaria desde el primer día.

Origen y evolución del mechoneo

Fue en 1960 cuando se instauró y se tornó en una tradición, lo diferente es que en esos años consistía en cortar un mechón de pelo, de ahí el nombre. Tanto ha sido la evolución de esta práctica, que extraer una parte de la cabellera de los universitarios se ha vuelto insuficiente, es así como muchos son rapados o sometidos a cortes que muy pocos entienden.

Las bienvenidas de los universitarios han llegado a un punto en que los jóvenes transitan semidesnudos por la calle, algo que la gente debe tomar con normalidad, pero ojo, sólo en marzo, porque quizás en otra época del año se traduciría en personas vagabundas extremadamente sucias.

Instalado en el sentido común de muchas generaciones de universitarios, los huevos, deshechos, pintura, y un sinfín de otras cosas - de dudosa procedencia - arrojadas a los “mechones” fue por años una práctica naturalizada.

Sólo basta con salir a las calles para toparse con algún joven con la ropa rasgada, sucio, hediondo y por supuesto pidiendo dinero porque sus compañeros exigen una cuota, con la que seguramente les harán su fiesta de bienvenida.

Violencia, presión y pérdida de dignidad

Algunos universitarios pintan el pelo de los mechones, los obligan a besar la cabeza de un chancho, revolcarse en “piscinas” con basura podrida y aguantar que alguna otra cosa caiga en sus cuerpos. Y es que la emoción por entrar a la educación superior parece que todo lo permite.

Además de la terrible violencia que se expresa en el ataque que se ejerce en una situación de absoluta asimetría, este tipo de conducta reproduce en cierta medida un accionar represivo en marco de abuso de “poder”, en este caso el que supuestamente obtienen los estudiantes al ser de cursos superiores sobre los nuevos.

A esto se suman las repudiables prácticas machistas que se llevan adelante en estos rituales, altamente sexistas y homofóbicas, obligando a las y los mechones a realizar prácticas bajo la amenaza de golpes o penitencias.

No es correcto que las primeras semanas de clases los que vienen recién ingresando a las distintas carreras tengan que tener un miedo constante a cuándo serán atacados por sus compañeros más grandes, debemos dejar de naturalizar la violencia del mechoneo en nuestras universidades y recibir a los mechones con actividades constructivas, que reflejen del mundo universitario más que abusos y humillaciones.

Accidentes y consecuencias graves

De hecho, en los últimos años estas prácticas de “bienvenida” universitaria han incrementado su violencia y ya tienen incluso en sus registros lamentables muertes y graves accidentes.

También ha habido graves accidentes físicos y fallecimientos a causa de la violencia que se produce en las jornadas de mechoneo. En 2000, una estudiante de 19 años de la Universidad Católica de Valparaíso murió tras ser atropellada por un tren, mientras un grupo “jugaba” a esquivar el paso de los vagones, hasta que uno de ellos impactó a la joven.

En 2004, un mechón de medicina de la Universidad de Chile terminó internado a raíz de una fractura y también se registran accidentes con la aplicación de sustancias irritantes, como ácidos en la Universidad Austral en 2006.

Entre los episodios más emblemáticos está el de doce alumnos de la Universidad Austral que terminaron con quemaduras cuando les rociaron una mezcla de sustancias químicas; una estudiante de la U. Católica de Valparaíso que murió atropellada por un tren y el de una joven de la U. de Concepción que, embarazada de siete meses, acusó que fue víctima de las agresiones del "mechoneo".

La lógica grupal del mechoneo violento

“Los mechoneos tienen este sentido de grupo tribal, que implica que las personas que están liderando la actividad pierdan el control, transformándose en grupos humanos sin conducción, que asumen un rol protagónico respecto de unos pocos sometidos. Cuando estamos en grupo haciendo cosas, la conciencia y el cuidado del otro se disipa, por un fenómeno de comportamiento del ser humano en masas, donde gana el anonimato y las acciones se transforman en una vía de escape de otro tipo de insatisfacciones. Ahí es peligroso, porque se pierde de vista a un otro que es igual a mí, al sumarse al frenesí, al entusiasmo, al acto impulsivo”, explica Carmen Gutiérrez, Directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

Las jornadas de mechoneo, con estudiantes con ropas sucias y malolientes en las calles, se repiten cada año. Y aunque se intente evitar, parece que la violencia va subiendo cada vez un peldaño más.

“Los mismos estudiantes que han pasado por malos mechoneos al año siguiente repiten el mismo ciclo, porque lo asumen como un sentido identitario (‘ellos tienen que pasar por lo mismo que yo’) y/o en ánimo de revancha (‘si yo viví esto, ¿por qué ellos no?). Las razones por las cuales se mantiene esto es porque se desarrolla una cultura organizacional que lo valida y permite”, asegura Gutiérrez.

Responsabilidad colectiva y consentimiento

Entonces, ¿quiénes son los responsables cuando un mechoneo se sale de control? “Todos. Son tan responsables los que hacen el mechoneo como los que lo reciben y hasta los que se marginan. Cuando uno sabe algo, sí tiene un grado de responsabilidad con eso que está ocurriendo.

Si una persona dice ‘yo no quiero’ y aun así la fuerzan, es aún más violento. Una persona podría decir ‘yo no voy’, pero esa marginación no la hace menos responsable, porque en definitiva está permitiendo que eso siga ocurriendo, siendo un cómplice al evitar su exposición pero no la del resto.

En tanto, las personas que se someten a un mechoneo violento o agresivo están validando esas prácticas, porque lo más probable es que no lo tomen como un acto agresivo o estiman que no hace daño”, concluye Carmen Gutiérrez.

“No nos parece que el problema se solucione con la sencilla frase “quien quiere se suma porque aquí no se obliga a nadie, pensar que nuestras decisiones no afectan al resto es tapar el sol con un dedo”, dice la declaración de la federación estudiantil de la Universidad de Santiago.

A través de una carta dirigida a la comunidad universitaria, la Mesa Ejecutiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago rechazó tajantemente todas las prácticas de bienvenida a clases que ejerzan fuerza, discriminación, violencia y otras vejaciones entre pares.

La posición de la FEUSACH

“Lamentablemente, el ya tradicional “mechoneo” se ha enmarcado en este plano desde su inicio, tomando proporciones nacionales en cada plantel existente en nuestro país”, dice el documento.

La federación de la USACH hizo un llamado a la fraternidad y el compañerismo, sobre todo tomando en cuenta “lo que significa hoy una bienvenida a una universidad del Estado, más cuando esto constituye el sueño de la gran parte de nuestros compañeros al ser los primeros de sus familias en llegar aquí”.

Sumado al llamado de atención, la FEUSACH criticó las prácticas machistas y distintos tipos de humillaciones a las cuales son muchas veces sometidos los estudiantes primerizos durante los “mechoneos”.

A lo anterior se suma la compleja cantidad de basura que genera la actividad que termina por abusar del auxiliar de aseo de las universidades, y la situación de directivos y profesores que ven alterados sus horarios y jornadas.

La carta finaliza invitando a toda la comunidad de la Universidad de Santiago, y a todas las universidades del país, a reflexionar sobre cómo recibir a los nuevos estudiantes, erradicando “una práctica obsoleta y que saca lo peor de todos”.

Experiencias de bienvenida alternativa en universidades chilenas

Luego que diversos sectores de la sociedad comenzaran a criticar esta tradición universitaria, hay estudiantes que han decido comenzar a erradicar esta práctica, que algunos consideran agresiva, y dar inicio a un nuevo tipo de bienvenida.

Existen casas de estudios que cada marzo dan partida a sus campañas de mechoneo “en buena”, incentivando a los jóvenes organizar reuniones que carezcan de cortes de ropa y pelo.

En 2012 la Universidad de Talca también protagonizó otro tipo de bienvenida, llevando acabo el “mechoneo solidario”, el cual consistió en que alumnos de derecho llegaron hasta un hogar de ancianos en la ciudad, para acompañar a quienes no tienen a nadie quien los visite.

En 2014 la Universidad Adolfo Ibáñez se sumó al “mechoneo social”, el cual consistía en que los alumnos pintaran las fachadas de casas y otros recintos que lo necesitaran.

Más al sur, la Universidad Austral de Chile (UACH) en Valdivia, ya se había manifestado en contra de recibimientos que se acercaran a lo agresivo. La Federación de Estudiantes en 2011, mantenía las esperanzas en que los alumnos pudieran recurrir a la creatividad para que la experiencia no se transformara en algo negativo para los nuevos alumnos.

En lo que respecta a las casas de estudios privadas, que muchas veces se marginan de este ritual, en 2010 la Universidad San Sebastián (USS) en Concepción, organizó la construcción de mediaguas en Coronel para las familias que habían sido afectadas por el terremoto del 27F.

Voluntariado, recreación y comunidad universitaria

En cambio, De la Torre indica que para unir a la comunidad estudiantil “se desarrollan trabajos voluntarios que se realizan durante todo el semestre”.

También en la Universidad San Sebastián desde hace dos años impulsan "bienvenidas buena onda". Nicolás Gagliardi, de la Dirección de Asuntos Estudiantiles, dice que se "hacen campañas y premios para reconocer a los centros de estudiantes que hacen los recibimientos más creativos" y este año se recibió a los nuevos alumnos con "un voluntariado masivo donde participaron la gran mayoría, también se hizo talleres de emprendimiento y liderazgo".

De la misma manera, en la Federación de Estudiantes de la Universidad Diego Portales se solicitó dejar estas prácticas. "La idea es orientar las iniciativas hacia un trabajo de voluntariado y con actividades de carácter más recreacional que permitan conmemorar el ingreso a la universidad", precisa Rodrigo Rivera, presidente de la Fedep.

Se hacen campañas y premios para reconocer a los centros de estudiantes que hacen los recibimientos más creativos.

El valor formativo de una bienvenida solidaria

Los voluntarios coincidieron en que estas instancias son clave en su formación académica y personal, ya que fortalecen valores como la empatía, el trabajo en equipo y la responsabilidad social.

La experiencia también favorece el encuentro entre estudiantes de distintas carreras, algo especialmente importante durante las primeras semanas de la educación superior. Para los mechones, esta experiencia resultó especialmente enriquecedora: no solo tuvieron la oportunidad de contribuir activamente a la sociedad, sino también de compartir y generar vínculos con compañeros de distintas carreras, fortaleciendo así el sentido de comunidad universitaria desde el primer día.

La bienvenida debería ser fiestas y buena onda. No una tradición violenta y sin ningún sentido.

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