La alopecia es la pérdida anormal del cabello o del pelo corporal. Puede estar presente desde el nacimiento o aparecer posteriormente, afectar al cuero cabelludo, las cejas, las pestañas, la barba, las axilas o la región genital, y manifestarse como una disminución difusa de la densidad, placas bien delimitadas o una pérdida completa del pelo.
La diferencia inicial más importante es determinar si la alopecia es congénita o adquirida, cicatricial o no cicatricial, y localizada o difusa. Esta clasificación orienta el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento, porque algunas formas son reversibles, otras pueden estabilizarse con una intervención temprana y las alopecias cicatriciales pueden causar una pérdida permanente al destruir el folículo piloso.
Qué es la alopecia
La alopecia, conocida popularmente como calvicie, es la pérdida anormal del cabello. Puede afectar al cuero cabelludo o a otras zonas de la piel en las que existe pelo -las pestañas, las cejas, la barba, las axilas o la región genital-, y puede manifestarse de formas muy distintas: como un retroceso progresivo de la línea del pelo en la frente, como una pérdida difusa de densidad en toda la cabeza, como placas redondeadas y bien delimitadas donde el pelo ha desaparecido de golpe, o como una caída brusca y masiva de cabellos en el peinado o en la ducha unas semanas después de un parto, una enfermedad o un disgusto importante.
Es normal perder entre 50 y 100 cabellos al día como parte del recambio habitual del pelo: observar cabellos en el peine, en el lavabo o en la almohada no implica, por sí solo, ninguna enfermedad. Se debe sospechar una alopecia cuando nota una disminución progresiva de la densidad capilar, cuando aparecen zonas concretas con menos pelo o sin pelo, o cuando pierde cantidades llamativas de cabello en un período corto.
El pelo es una estructura de poca relevancia funcional en el organismo; sin embargo, sus alteraciones tienen un intenso efecto psicológico en niños, adolescentes y sus familiares. En ocasiones no es más que un fenómeno banal como es el recambio folicular, pero también puede ser una de las manifestaciones de una enfermedad, de un déficit nutricional o formar parte de un síndrome genético.
Cómo se clasifica la alopecia
Ante un paciente con alopecia, se debe realizar una clasificación rápida y sencilla que será fundamental para realizar el diagnóstico. Para ello, es necesario centrarse en sus características, determinando si es cicatricial o no, si es congénita o adquirida y si es localizada o difusa.
| Criterio | Características |
|---|---|
| Cicatricial | Existe destrucción, malformación o ruptura total de la estructura folicular, por lo que la pérdida suele ser irreversible. |
| No cicatricial | El folículo no queda destruido y el pelo puede volver a crecer, dependiendo de la causa. |
| Congénita | Aparece al nacimiento o durante la infancia temprana y suele relacionarse con anomalías genéticas o del desarrollo. |
| Adquirida | Aparece posteriormente, con frecuencia en la infancia tardía, la adolescencia o la edad adulta. |
| Localizada | Compromete una o varias zonas concretas del cuero cabelludo o del cuerpo. |
| Difusa | Produce una reducción generalizada de la densidad capilar. |
Aproximadamente el 90% de las alopecias en la infancia son no cicatriciales y adquiridas, apareciendo más allá de la etapa neonatal, siendo las causas más frecuentes en la población occidental la alopecia areata, la tinea capitis, el efluvio telogénico y la tricotilomanía.
Alopecia congénita
La alopecia congénita es una enfermedad genética poco común en la que una persona nace con poco o ningún cabello debido a un desarrollo anormal de los folículos pilosos. La gravedad de la pérdida de cabello puede variar desde un cabello escaso en el cuero cabelludo hasta la ausencia total de cabello en el cuero cabelludo y el cuerpo.
Esta afección suele ser causada por mutaciones genéticas hereditarias y puede presentarse sola o como parte de ciertos síndromes genéticos. La etiología de la alopecia congénita radica en anomalías genéticas. Varios genes desempeñan un papel fundamental en el desarrollo y mantenimiento del folículo piloso.
Las mutaciones en estos genes pueden alterar el crecimiento normal del cabello, lo que da lugar a la alopecia congénita. Algunas formas se acompañan de alteraciones en la piel, las uñas, los dientes, las glándulas sudoríparas, los ojos, los oídos o el sistema nervioso.
Principales causas genéticas
- Displasias ectodérmicas: grupo de trastornos que afectan el desarrollo de las estructuras ectodérmicas, incluido el cabello. Las personas afectadas suelen tener poco cabello debido al subdesarrollo de los folículos pilosos.
- Atriquia con lesiones papulosas: trastorno autosómico recesivo poco frecuente causado por mutaciones en el gen humano sin cabello (HR), que provoca la pérdida total e irreversible del cabello poco después del nacimiento.
- Hipotricosis simple: afección caracterizada por una menor densidad capilar debido a mutaciones en genes implicados en la formación del tallo piloso.
- Atriquia congénita: pérdida total del cabello causada por mutaciones genéticas que afectan la regeneración del folículo piloso.
Manifestaciones clínicas de la alopecia congénita
Los síntomas de la alopecia congénita varían según el trastorno genético subyacente. Los recién nacidos pueden presentar una ausencia total de cabello en el cuero cabelludo o un crecimiento capilar muy escaso.
El cabello existente puede ser fino, quebradizo, frágil o tener una textura inusual. Algunas formas están asociadas con anomalías que afectan a las uñas, los dientes o la piel.
Debe valorarse la posibilidad de una alopecia congénita cuando, al nacer o poco después, el cuero cabelludo presentaba poco o ningún cabello, existe una pérdida de cabello irregular o total que no mejora con la edad, o las cejas, las pestañas o el vello corporal son escasos o están ausentes.
También requieren evaluación especializada los cambios inusuales en el cuero cabelludo, como sequedad, descamación o anomalías en la piel; los antecedentes familiares de alopecia congénita o trastornos capilares hereditarios; y la pérdida de cabello asociada a anomalías en las uñas, los dientes o la piel.
Formas congénitas no cicatriciales
La alopecia triangular temporal se caracteriza por un área de morfología triangular cubierta por pelo velloso, localizada en el área frontotemporal de forma uni o bilateral. Normalmente, es a la edad de 2-4 años cuando suele percibirse. Esta afectación no tiene tratamiento y permanecerá invariable en el tiempo.
En los primeros días de vida, hay una conversión fisiológica de los folículos de anágeno a telógeno. Es por ello que durante los primeros 4 meses de vida se producirá una pérdida de pelo que puede ser súbita o gradual, pudiendo pasar desapercibida.
Las displasias pilosas son alteraciones estructurales del pelo que pueden otorgarle una mayor fragilidad, dando lugar a una pérdida de cabellos. Estas enfermedades, que se denominan genohipotricosis, confieren al cabello una debilidad para la que no hay tratamiento más allá de evitar el trauma para reducir la rotura del mismo.
La trichorrhexis nodosa o triconodosis se caracteriza por la presencia de nudos en el tallo piloso. Estos nudos alteran la cortical y la cutícula del cabello que, como consecuencia, se fractura.
La presencia de estas alteraciones de forma congénita es rara y suele asociarse a enfermedades metabólicas, como citrulinemia y la aciduria argininosucínica. Estas afecciones pueden ser diagnosticadas en la mayoría de los casos mediante dermatoscopia o el examen microscópico del pelo.
La moniletrix es una enfermedad autosómica dominante de expresividad muy variable, que se manifiesta desde el nacimiento o poco después. El cabello es corto, arrosariado, de menos de 2 cm de longitud sobre un cuero cabelludo eritematoso con hiperqueratosis folicular.
La tricorrexis invaginata o pelo en bambú se asocia frecuentemente al síndrome de Netherton, una rara genodermatosis caracterizada por la tríada de ictiosis, atopia y tricorrexis invaginata.
En el pili torti, el pelo se muestra aplanado y retorcido en angulaciones de 180° sobre su eje. Esta alteración puede asociarse a varios síndromes, como el síndrome de Bjornstad, el síndrome de Menkes, las displasias ectodérmicas y otras enfermedades metabólicas.
La hipotricosis simple es una afectación del cuero cabelludo que comienza en los primeros años de vida y evoluciona hacia una pérdida completa del cabello en la edad adulta. En la mayoría de los casos, el pelo corporal está respetado, pero existen formas generalizadas.
El síndrome de anágeno suelto se caracteriza porque el cabello en anágeno se desprende fácilmente y sin dolor. Frecuentemente, se presenta en niñas de entre 2-6 años con cabello claro y fino, cuya queja fundamental es que apenas requiere cortarse el pelo o incluso que nunca han tenido que cortárselo.
A la exploración, la maniobra de tracción o pull test será positiva y puede asociar zonas de alopecia parcheada o difusa. El cuadro suele mejorar con la edad, por lo que no requiere de tratamientos especiales salvo evitar tracciones.
Formas congénitas cicatriciales
Los procesos traumáticos, si son intensos, pueden producir zonas de alopecia cicatricial, como en el caso del uso de fórceps, o la alopecia en halo o anillo, secundaria a caput succedaneum.
La aplasia cutis es un defecto de la piel, con ausencia de la epidermis, a veces de otras capas, que suele aparecer en el cuero cabelludo, aunque puede afectar a otras zonas del cuerpo. Se muestra como una ulceración y puede aparecer aisladamente o asociarse a otras anomalías, como defectos del tubo neural.
Cuando cura deja una cicatriz, por lo que tomará el aspecto de una placa alopécica. La presencia de nevo sebáceo, epidérmicos o hemangiomas en el cuero cabelludo producirá zonas de alopecia.
El nevo sebáceo aparece en la infancia como una placa alargada alopécica, de color amarillento, cuya superficie evolucionará con los años hacia un desarrollo papilomatoso, cruzada por surcos que le conferirán un aspecto verrugoso.
Las displasias ectodérmicas comprenden un amplio grupo de síndromes, de los que se han descrito más de 170 entidades diferentes. Son producidos por defectos moleculares cuya consecuencia será un desarrollo anormal de la piel, cabello, uñas, glándulas sudoríparas y dientes.
La hipotricosis de Marie-Unna es una afectación autosómica dominante caracterizada por un pelo fino y escaso, incluso ausente, en los primeros años de vida, que sobre el tercer año de vida evoluciona hacia un cabello grueso y deslustrado, similar a las crines de los caballos.
En la pubertad, de nuevo comenzará a perder pelo evolucionando hacia una alopecia con afectación de la región frontotemporal que se puede extender a cejas, pestañas y pelo sexual.
La queratosis folicular atrofiante incluye entidades como la atrofodermia vermiculada, la queratosis folicular atrofiante de la cara y la queratosis pilar decalvante. Estas entidades tienen en común la presencia de eritema y tapones córneos foliculares, en los que, en su evolución, el proceso inflamatorio puede destruir los folículos pilosos, con la consiguiente alopecia.
Alopecia adquirida
La alopecia adquirida se desarrolla después del nacimiento, con frecuencia durante la infancia tardía, la adolescencia o la edad adulta. Puede relacionarse con enfermedades autoinmunes, infecciones, alteraciones nutricionales, problemas endocrinos, medicamentos, estrés, traumatismos físicos o trastornos del ciclo capilar.
La alopecia de carácter adquirido y no cicatricial son los tipos de caída de pelo más frecuente, destacando la alopecia areata, la tinea capitis, la alopecia por tracción y la tricotilomanía.
Alopecia areata
La alopecia areata es un proceso crónico, inflamatorio, de origen inmunológico, mediado por linfocitos T, que afecta al folículo y ocasionalmente a las uñas. El sistema inmunitario actúa de forma incorrecta y genera una respuesta inmune contra los folículos, lo que provoca la caída del pelo.
La alopecia areata produce áreas localizadas de alopecia no cicatricial, muy bien delimitadas, con una piel en apariencia normal. No destruye el folículo de forma permanente, lo que significa que el pelo puede volver a crecer.
Por lo general, la alopecia areata comienza con una pérdida súbita de pelo en placas redondas u ovaladas en el cuero cabelludo, pero puede afectar cualquier otra parte del cuerpo, como las cejas, las pestañas o la zona de barba en los hombres.
Alrededor de los bordes de la placa, suele haber pelos cortos quebrados o pelos con forma de signo de exclamación, los cuales son más finos en la base que en la punta. Por lo general, no hay señales de sarpullido, enrojecimiento ni cicatrización en las placas sin pelo.
Algunas personas dicen que sienten hormigueo, ardor o picazón en las placas de piel justo antes de que se caiga el pelo. En ocasiones, las uñas presentan pitting, estrías, adelgazamiento o separación de la uña.
| Forma clínica | Características |
|---|---|
| Alopecia areata en placas | Uno o varios parches redondos u ovalados de pérdida de pelo. |
| Alopecia total | Pérdida completa del cabello del cuero cabelludo. |
| Alopecia universal | Pérdida de todo el pelo del cuerpo, incluidas cejas, pestañas y vello corporal. |
| Ofiasis | Pérdida en banda alrededor de la nuca y las sienes, con mayor riesgo de cronicidad. |
Respecto a su curso natural, en un 60% de los casos hay remisiones espontáneas en un año, mientras que en otros casos aparecen recurrencias o se hace permanente. En la mayoría de los casos, el pelo vuelve a crecer, pero puede haber episodios posteriores de caída del pelo.
Se ha demostrado su asociación con otros procesos autoinmunes, como enfermedades autoinmunes tiroideas en un 30% de los casos; otras enfermedades asociadas son el vitíligo, la diabetes mellitus, el síndrome de Addison, el lupus y la trisomía 21.
Determinados factores predicen un peor pronóstico como el comienzo en la infancia, la afectación marginal de cuero cabelludo, los cambios ungueales y la asociación con dermatitis atópica.
Causas de la alopecia areata
La causa principal de la alopecia areata está relacionada con un error del sistema inmunológico, también denominado proceso autoinmunitario. El organismo reconoce por error los folículos pilosos como una amenaza y provoca su detención temporal.
- Predisposición genética.
- Presencia de otras enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de la tiroides.
- Antecedentes de dermatitis atópica u otros trastornos inflamatorios.
- Episodios de estrés intenso, que pueden actuar como desencadenantes, aunque no son la causa directa.
Se cree que la alopecia areata comienza cuando confluyen varios de estos factores. El estrés no es la causa directa, pero puede actuar como un desencadenante o empeorar la evolución de la alopecia areata en personas predispuestas.
Tinea capitis
La tinea capitis es una dermatofitosis que presenta su mayor incidencia entre los 3 y los 7 años. Los agentes etiológicos pertenecen al grupo Trichophyton o Microsporum, siendo en España los más frecuentes el T. tonsurans y M. canis, aunque varía según la región.
La manifestación más frecuente es una o varias placas descamativas, pruriginosas, con alopecia incompleta debido a la presencia de pelos cortos y rotos junto con otros largos y normales, además de la presencia de puntos negros que corresponden a los pelos rotos a ras del cuero cabelludo.
A nivel sistémico el paciente se encuentra asintomático. También existen otras manifestaciones de carácter no inflamatorio con presencia de eritema y descamación, sin alopecia, que pueden simular una dermatitis seborreica.
Las formas graves de las tiñas son el favus y el querion. El favus es una forma inflamatoria y cicatricial caracterizada por la presencia de pústulas y costras amarillentas. El querion aparece como una masa inflamatoria que drena pus junto con linfadenopatías regionales.
Este tipo de alopecia es reversible tras tratamiento antifúngico correcto, y tan solo en casos graves y prolongados puede producir alopecia cicatricial irreversible.
Efluvio anágeno y efluvio telógeno
El cabello se cae como consecuencia de algún factor estresante. Son el tipo más frecuente de alopecia difusa en la infancia, y el tratamiento se fundamenta en tratar la causa, por ello es fundamental una correcta anamnesis para establecer el diagnóstico.
El efluvio anágeno es una alopecia de rápida instauración que aparece mientras los folículos se encuentran en fase anágena, es decir, en la fase activa del crecimiento del cabello.
Se puede observar después de tratamientos radioterápicos o quimioterápicos, incluyendo ciclofosfamida, doxorrubicina, metotrexato y azatioprina. Por lo tanto, el agente detonante suele ser evidente y el cuadro clínico no suele indicar otros diagnósticos.
Una vez suspendida la causa, el cabello crece, aunque en ocasiones puede alterarse la textura o el color. Rara vez la pérdida de pelo es permanente.
En el efluvio telógeno se produce una pérdida generalizada de cabello sano al existir un factor estresante que provoca el paso de los folículos que están en fase anágena, de crecimiento, hacia una fase telógena, fase de reposo o de caída del cabello.
Esta pérdida de pelo se produce unos 3 meses después, aproximadamente, del factor desencadenante. Entre dichos factores se encuentran enfermedades febriles, medicamentos, hemorragias intensas, cambios en la dieta, periodos de ayuno, cirugías y estrés emocional.
La alopecia difusa puede aparecer entre 2 y 4 meses después del factor desencadenante, por ejemplo tras el parto, enfermedades graves, procesos febriles, estrés o pérdidas importantes de peso.
Si el efluvio se mantiene durante más de seis meses, pasa a denominarse efluvio telogénico crónico, que tiene como causas más frecuentes alteraciones tiroideas, déficit de hierro, malabsorción, celiaquía o malnutrición.
Alopecia traumática
La alopecia traumática comprende las formas producidas por tracción, presión, fricción o arrancamiento. En la mayoría de las ocasiones, es una alopecia de tipo friccional, debido a peinados como trenzas o coletas muy apretadas que tensan el pelo de manera constante.
Aparece una disminución de cabellos en las áreas de mayor tensión. Este tipo de alopecia traumática en un principio es no cicatricial, pero en casos severos puede llegar a serlo.
Tricotilomanía
La tricotilomanía se produce ante el arrancamiento compulsivo del pelo por el propio niño. Se puede dar en asociación con otras alteraciones del comportamiento, como la succión del dedo pulgar o la onicofagia.
Suele presentarse como un área irregular, con pelos de distintas longitudes, a diferencia de la alopecia areata, con pelo en el mismo estadio y placa con bordes regulares. Las cejas y las pestañas pueden afectarse.
La piel suele ser normal, pero pueden aparecer liquenificación o escoriaciones por rascado. La evaluación puede requerir valorar también posibles trastornos psiquiátricos o alteraciones del comportamiento.
Alopecia androgénica
En la causa de la alopecia androgénica hay que destacar dos factores, el genético y el hormonal. Aunque existe un componente hereditario, no se conoce el gen responsable, pues se trata de una herencia poligénica dominante.
El factor hormonal depende fundamentalmente de las hormonas masculinas o andrógenos que actúan sobre los folículos pilosos predispuestos genéticamente a la afección, provocando su miniaturización progresiva hasta ocasionar su atrofia completa y fibrosis.
En el patrón masculino, la pérdida de pelo se localiza principalmente en las zonas frontal y parietal y se manifiesta inicialmente por el retraso progresivo de la línea de implantación anterior del pelo, lo que se conoce habitualmente como entradas, con afectación más tardía de la región del vértex o coronilla.
En el patrón femenino, la pérdida de cabello es difusa, no se producen zonas de calvicie total y queda respetada la línea de implantación anterior, es decir, no existen entradas.
Alopecias cicatriciales adquiridas
Este tipo de alopecias suele ser irreversible porque existe un daño, malformación o ruptura total de la estructura folicular. Se clasifican en infecciosas, por agentes fisicoquímicos, tumorales o por dermatosis.
Pueden ser el resultado de infecciones que produzcan un daño inflamatorio severo, traumatismo físico intenso, irradiación, enfermedades infiltrativas y otras dermatosis, como el liquen plano, el lupus discoide o la esclerodermia.
Cómo se diagnostica la alopecia
Para el diagnóstico de la alopecia debe realizarse una minuciosa historia clínica. Es muy importante realizar un examen y diagnóstico exhaustivo de la caída del cabello de cada paciente, para poder determinar con exactitud el motivo de la caída del pelo y elegir el tratamiento más efectivo.
La correcta evaluación de un paciente con alopecia incluirá una completa historia clínica detallando el momento de aparición, la progresión, el patrón de distribución y la alteración de otro anejo.
Datos que debe recoger la historia clínica
- Momento de aparición: nacimiento, infancia, adolescencia o edad adulta.
- Velocidad de progresión: rápida, lenta, continua u ocasional.
- Distribución: localizada, en placas, difusa, total o universal.
- Síntomas acompañantes, como fatiga, cambios en el peso, picor, dolor, ardor, descamación o inflamación.
- Factores precipitantes durante los meses previos: infecciones, fiebre, cirugías, hemorragias, estrés, cambios de dieta, pérdida de peso o parto.
- Medicamentos, principalmente retinoides, exceso de ingesta de vitamina A, anticoagulantes, ácido valproico, betabloqueantes, cimetidina, quimioterapia o radioterapia.
- Enfermedades crónicas, autoinmunes, endocrinas, metabólicas, infecciosas o psiquiátricas.
- Cuidado del cabello: productos químicos, tintes, decoloraciones, permanentes y tipo de peinados.
- Antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes, dermatológicas, psiquiátricas o trastornos hereditarios del pelo.
La desnutrición crónica puede producir cambios de coloración del pelo, con bandas de color oscuro alternando con bandas de color claro, el denominado “signo de la bandera”, que traduce los periodos en que el paciente tiene mayor o menor ingesta calórica proteica.
Las alteraciones metabólicas pueden asociarse a detención del crecimiento y el desarrollo, eccema, diarrea y alteraciones del pelo, como aparición de pelo reseco, quebradizo, claro y de crecimiento lento.
Exploración física
La exploración física debe ser completa, buscando el aspecto general del paciente, un fenotipo dismórfico, datos de enfermedad aguda y signos de enfermedades autoinmunes o metabólicas como retraso en el crecimiento o alteraciones dentarias.
La piel y las uñas se examinarán buscando cualquier alteración, como vitíligo, dermatitis atópica, piel seca, piqueteado ungueal en forma de depresiones puntiformes o pitting.
El cuero cabelludo y otras zonas vellosas se analizarán cuidadosamente buscando la presencia de eritema, edema, descamación, pústulas y cualquier otra alteración. También deben observarse las cejas, las pestañas, la barba y el vello corporal cuando la distribución de la pérdida lo indique.
El pelo en sí mismo deberá examinarse realizando una suave tracción, maniobra de Sabouraud o pull test, que determinará si el pelo se desprende o no con facilidad. La positividad a esta prueba indica alteraciones en el ciclo del pelo, como efluvio telogénico, síndrome del cabello anágeno suelto o alopecia areata.
Las alteraciones del tallo piloso se analizarán mediante dermatoscopia o el examen microscópico de los cabellos.
Pruebas complementarias
En ocasiones se requiere una analítica orientada a detectar alguna alteración que justifique una caída aumentada de cabello. Los análisis de sangre pueden ayudar a detectar afecciones médicas que causan la pérdida de cabello.
La analítica puede incluir hemograma, bioquímica con perfil hepático, nutricional y metabolismo férrico, reactantes de fase aguda, estudio autoinmune, tiroideo, de celiaquía e inmunoglobulinas, según la edad, los síntomas y los hallazgos clínicos.
En casos dudosos puede realizarse una biopsia del cuero cabelludo. En casos excepcionales, y sobre todo en alopecias cicatriciales inflamatorias, se debe recurrir a una biopsia del cuero cabelludo con su correspondiente estudio histopatológico.
La biopsia también puede ayudar a determinar si lo que está causando la caída del cabello es una infección o una enfermedad inflamatoria del folículo. La microscopia óptica permite examinar los cabellos recortados en las bases y descubrir posibles trastornos del tallo del cabello.
Cuando se sospecha una alopecia congénita, el diagnóstico suele incluir un examen físico, la evaluación de los antecedentes familiares y pruebas genéticas para identificar la causa subyacente.
Diagnóstico diferencial
La alopecia areata suele producir placas redondeadas u ovales de pérdida completa de cabello, piel de apariencia normal y pelos de exclamación. La tinea capitis suele asociarse a descamación, picor, pelos rotos y puntos negros.
La tricotilomanía suele producir un área irregular con pelos de distintas longitudes. La alopecia por tracción se relaciona con peinados o tensiones repetidas y afecta a las zonas sometidas a mayor fuerza.
El efluvio telógeno causa una pérdida difusa que aparece aproximadamente tres meses después de una enfermedad, cirugía, fiebre, estrés, hemorragia, cambio importante de dieta o pérdida de peso.
La alopecia androgénica sigue un patrón progresivo, con entradas y coronilla en el hombre o disminución difusa de la densidad con respeto de la línea frontal en la mujer.
La alopecia congénita está presente al nacer debido a anomalías genéticas que afectan el desarrollo del folículo piloso. En cambio, la alopecia areata es un trastorno autoinmune que puede aparecer a cualquier edad y que suele provocar una pérdida de cabello repentina y en parches.
A diferencia de la alopecia congénita, la alopecia areata no destruye el folículo de forma permanente y suele ser reversible con el tratamiento adecuado, aunque puede reaparecer.
Tratamiento de la alopecia congénita
Actualmente no existe una cura definitiva para la alopecia congénita. El tratamiento se centra en cuidados paliativos, mejoras estéticas y bienestar psicológico.
Los cuidados de apoyo ayudan a las personas y a las familias a afrontar las consecuencias emocionales y sociales de la alopecia congénita. El asesoramiento psicológico puede ayudar a manejar el impacto emocional de la pérdida de cabello.
La educación sobre la afección fomenta la comprensión, la aceptación y las expectativas realistas. Las pelucas y postizos hechos a medida proporcionan una apariencia natural y pueden mejorar la autoestima.
La micropigmentación del cuero cabelludo es una técnica de tatuaje cosmético que crea la apariencia de folículos pilosos en el cuero cabelludo.
Actualmente se están realizando investigaciones para explorar la terapia génica, la terapia con células madre y la regeneración de los folículos pilosos como posibles tratamientos futuros para la alopecia congénita.
La consulta temprana con un dermatólogo y un especialista en genética puede ayudar a establecer el diagnóstico, identificar afecciones asociadas y brindar orientación sobre el cuidado a largo plazo y el tratamiento de apoyo.
Tratamiento de las alopecias adquiridas
El tratamiento se instaurará según la causa de la alopecia. El tratamiento farmacológico debe ser prescrito y supervisado por un dermatólogo.
Tratamiento de la alopecia areata
En la alopecia areata son eficaces los corticoides tópicos o infiltrados y la inmunoterapia mediante la aplicación de sustancias sensibilizantes como la difenciprona.
Los corticoides tópicos e intralesionales se utilizan sobre todo en parches localizados. Los corticoides tópicos en crema o loción pueden emplearse cuando las inyecciones no son viables, especialmente en niños pequeños o cuando existen múltiples parches pequeños.
El minoxidil tópico puede utilizarse como complemento para estimular el crecimiento del pelo en los parches. No es un tratamiento por sí solo para la alopecia areata, pero puede combinarse con corticoides.
Para casos más extensos puede utilizarse inmunoterapia tópica con difenciprona. Es un tratamiento de largo plazo, con resultados variables, que provoca una reacción alérgica deliberada en la piel para modular la respuesta inmunitaria.
Los inhibidores de JAK, como baricitinib y ritlecitinib, constituyen una opción para la alopecia areata grave. Su indicación depende de la extensión, la edad, los antecedentes médicos, los riesgos del tratamiento y la supervisión especializada.
En las formas graves de alopecia areata, la respuesta puede ser más lenta y menos predecible. La alopecia areata total o universal de larga evolución, la ofiasis, los episodios recurrentes, los cambios ungueales y la asociación con dermatitis atópica se relacionan con peor evolución.
Tratamiento de la tinea capitis
La tinea capitis es reversible tras tratamiento antifúngico correcto. La elección del tratamiento debe realizarse después de la evaluación dermatológica y, cuando proceda, de las pruebas destinadas a identificar el agente infeccioso.
Las formas graves requieren una atención más estrecha porque el querion y el favus pueden provocar inflamación intensa y, en casos prolongados, alopecia cicatricial irreversible.
Tratamiento del efluvio
En el efluvio anágeno y el efluvio telógeno, el tratamiento se fundamenta en tratar la causa. Puede ser necesario corregir una enfermedad febril, una alteración tiroidea, un déficit de hierro, una malabsorción, una malnutrición, una exposición farmacológica o un factor de estrés.
Si la caída del cabello se debe a un medicamento, el médico puede valorar la suspensión o sustitución del tratamiento responsable. La modificación de un medicamento debe realizarse bajo supervisión médica.
Tratamiento de la alopecia androgénica
Existen dos medicamentos que han probado en estudios científicos su eficacia en la alopecia androgénica: el minoxidil, que se aplica en forma de solución sobre la piel, y el finasteride, que actúa bloqueando la producción de andrógenos y se administra por vía oral en forma de comprimidos.
Los productos con minoxidil favorecen el crecimiento del cabello o disminuyen el índice de caída del cabello en muchas personas, o producen ambos efectos. Se necesitan al menos seis meses de tratamiento para prevenir más caída del cabello y para que vuelva a crecer.
Si está ayudando, deberá seguir usando el medicamento indefinidamente para conservar los beneficios. Los posibles efectos secundarios incluyen irritación del cuero cabelludo y crecimiento de vello no deseado en la piel adyacente de la cara y las manos.
El finasteride es un medicamento recetado para hombres. Es una pastilla que se toma diariamente. Muchos hombres que toman finasteride evidencian una disminución de la caída del cabello, y es posible que algunos presenten crecimiento de cabellos nuevos.
Entre los efectos secundarios poco frecuentes del finasteride se incluyen la disminución del deseo y la función sexual, y el aumento del riesgo de presentar cáncer de próstata. Las mujeres embarazadas o con probabilidad de estar embarazadas deben evitar el contacto con tabletas trituradas o rotas.
En la alopecia androgénica femenina tiene buenos resultados el acetato de ciproterona. Otras opciones por vía oral incluyen la espironolactona y la dutasterida oral, cuya utilización requiere valoración médica.
La cirugía de trasplante capilar puede utilizarse en determinados casos de pérdida permanente de cabello. Durante el procedimiento, se extrae cabello de una parte de la cabeza que tiene pelo y se trasplanta a una zona calva.
Los posibles riesgos incluyen sangrado, moretones, hinchazón e infección. Es posible que se necesite más de una cirugía para obtener el efecto deseado. Con el tiempo, la pérdida de cabello hereditaria continuará avanzando a pesar de la cirugía.
La terapia con láser de bajo nivel se ha utilizado como tratamiento para la pérdida de cabello hereditaria presente en hombres y mujeres. En algunos estudios pequeños, se ha demostrado que mejora la densidad del cabello, aunque se necesitan más estudios para demostrar los efectos a largo plazo.
Tratamiento de los déficits nutricionales
Si se comprueba que hay déficit de determinados nutrientes esenciales para la formación del cabello, se añaden suplementos a base de aminoácidos azufrados, minerales y vitaminas.
La deficiencia de biotina y biotinidasa por defectos congénitos de carboxilasas se trata con suplementación con biotina oral. La deficiencia de zinc, principalmente la acrodermatitis enteropática, puede aparecer en pacientes con desnutrición crónica o malabsorción y se trata con la administración oral de zinc.
La deficiencia de ácidos grasos puede observarse en pacientes con alteraciones en la absorción intestinal o con alimentación parenteral con poca cantidad de ácidos grasos.
Tratamiento de las alopecias cicatriciales
El objetivo principal es identificar y controlar la causa que está dañando el folículo antes de que la destrucción sea completa. El tratamiento depende de si existe infección, inflamación, traumatismo, irradiación, enfermedad infiltrativa, tumor o dermatosis asociada.
Cuando el folículo ha sido destruido y la alopecia es permanente, los tratamientos cosméticos pueden ayudar a mejorar la apariencia. Las opciones incluyen pelucas, postizos, peinados adaptados y, en casos seleccionados, procedimientos de restauración capilar.
Cuándo consultar al dermatólogo
Si nota una disminución progresiva de la densidad capilar, aparecen zonas concretas con menos pelo o sin pelo, o pierde cantidades llamativas de cabello en un período corto, conviene que consulte con un dermatólogo.
En los niños debe solicitarse una evaluación cuando la pérdida de cabello aparece desde el nacimiento, persiste durante la infancia, se acompaña de alteraciones en las uñas, los dientes o la piel, existen antecedentes familiares de trastornos hereditarios del pelo, o aparecen placas de alopecia de evolución rápida.
También es importante consultar cuando existen descamación intensa, picor, pústulas, secreción, dolor, inflamación, cicatrices, pérdida de cejas o pestañas, síntomas generales, fatiga, cambios de peso o signos de una enfermedad autoinmune o metabólica.
La alopecia puede afectar notablemente a la calidad de vida y a la autoestima. La pérdida súbita y visible del cabello puede generar ansiedad, depresión, aislamiento social y una caída significativa de la autoestima.
Es válido buscar apoyo psicológico. Muchos pacientes encuentran útil hablar con otros que atraviesan lo mismo o con un terapeuta.
Cuidados mientras se estudia la caída del cabello
Conviene evitar peinados que tensen el pelo de manera constante, productos químicos agresivos y traumatismos repetidos. Durante un episodio activo, lo más prudente es evitar tratamientos químicos agresivos, como decoloración o permanentes.
También pueden utilizarse productos de estilismo que añadan volumen, tintes suaves, peinados que disimulen la pérdida, pelucas, extensiones o el afeitado de la cabeza, según la situación y las preferencias de cada persona.
Las zonas sin pelo del cuero cabelludo deben protegerse del sol porque son vulnerables a las quemaduras solares. Puede utilizarse protector solar o un gorro.
No conviene iniciar por cuenta propia medicamentos para la caída del cabello. El diagnóstico preciso del tipo de alopecia es determinante, porque el pronóstico y las opciones de tratamiento son muy distintos.
