La alopecia es la pérdida anormal, parcial o total, del cabello o del pelo corporal, mientras que la aparición localizada de pelo blanco suele corresponder a una alteración de la pigmentación denominada poliosis. Aunque ambas pueden producir zonas blanquecinas que se confunden a distancia, no significan lo mismo: en la alopecia areata el pelo se cae y la piel queda despoblada, mientras que en la poliosis el pelo permanece, pero pierde su color.
La relación más clara entre alopecia y pelo blanco aparece en la alopecia areata, porque el cabello que vuelve a crecer puede ser blanco o gris antes de recuperar su color natural. También pueden existir mechones blancos después de superar una alopecia areata, por enfermedades que afectan a la melanina o por tratamientos médicos, pero la alopecia no causa necesariamente canas generalizadas.
Diferencia entre alopecia, canicie y poliosis
La pérdida parcial o total del cabello se denomina alopecia. La alopecia puede afectar al cuero cabelludo o a otras zonas de la piel en las que existe pelo -las pestañas, las cejas, la barba, las axilas o la región genital-, y puede manifestarse de formas muy distintas: como un retroceso progresivo de la línea del pelo en la frente, como una pérdida difusa de densidad en toda la cabeza, como placas redondeadas y bien delimitadas donde el pelo ha desaparecido de golpe, o como una caída brusca y masiva de cabellos en el peinado o en la ducha unas semanas después de un parto, una enfermedad o un disgusto importante.
Es normal perder entre 50 y 100 cabellos al día como parte del recambio habitual del pelo: observar cabellos en el peine, en el lavabo o en la almohada no implica, por sí solo, ninguna enfermedad. Se debe sospechar una alopecia cuando nota una disminución progresiva de la densidad capilar, cuando aparecen zonas concretas con menos pelo o sin pelo, o cuando pierde cantidades llamativas de cabello en un período corto.
La poliosis es una afección donde las funciones pilosas se ven alteradas. Causando con ello una modificación en el color del pelo. La poliosis solo se trata de un cambio en el color del pelo, volviéndolo blanquecino, pero sin perderlo. La alopecia areata, en cambio, sí resulta ser una caída del cabello en forma de parches circulares que deja la piel del cráneo despoblada.
La canicie consiste en la pérdida progresiva de pigmentación del cabello, habitualmente relacionada con el envejecimiento, aunque también puede verse influida por factores genéticos, enfermedades, déficits nutricionales o algunos tratamientos. A diferencia de la canicie, no hay una edad estimada para el inicio de la poliosis. Simplemente aparece, en cualquier momento de la vida.
| Alteración | Qué ocurre | Aspecto habitual |
|---|---|---|
| Alopecia areata | El sistema inmunitario ataca los folículos pilosos y provoca caída del pelo. | Placas sin pelo, generalmente redondeadas, con piel relativamente normal. |
| Poliosis | Disminuyen los niveles de melanina en una zona concreta. | Mechón o parche de pelo blanco o gris, pero con cabello presente. |
| Canicie | El pelo pierde pigmento de forma progresiva. | Cabellos grises o blancos distribuidos de manera más amplia. |
| Alopecia cicatricial | El folículo piloso sufre daño, malformación o destrucción. | Pérdida permanente del pelo y posibles cambios en la piel. |

Qué es la alopecia areata
La alopecia areata es una enfermedad inflamatoria del folículo piloso de origen inmunológico y no cicatricial caracterizada por la pérdida súbita de pelo en zonas localizadas o extensas. Al no destruir el folículo, existe la posibilidad de recuperar el cabello, aunque la evolución es variable e impredecible en cada paciente.
La alopecia areata es una enfermedad autoinmune. Las enfermedades autoinmunes son afecciones en las que el sistema inmunitario de la persona ataca a otros tejidos de su cuerpo. Sin embargo, la alopecia areata afecta específicamente a los folículos pilosos, unas estructuras diminutas situadas debajo de la superficie de la piel que producen diferentes tipos de pelo según donde estén ubicadas en el cuerpo.
Nuestros cuerpos están cubiertos de folículos pilosos y, por este motivo, la alopecia areata puede aparecer en cualquier parte. De manera característica, afecta al pelo de la cabeza y la cara. También puede afectar a la barba, las cejas o las pestañas.
Este tipo de alopecia es la más frecuente, solo por detrás de la alopecia androgenética, estimándose que cerca del 2% de la población desarrollará alopecia areata a lo largo de su vida. Afecta por igual a hombres y mujeres, y puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en personas jóvenes.
La alopecia areata puede aparecer en la niñez, pero también a cualquier edad. Aproximadamente, el 20% de los casos se dan en edad pediátrica y se calcula que hasta el 40% de los pacientes presentan su primer episodio antes de los 20 años. No obstante, en la mayoría de los casos la enfermedad aparece antes de los 40 años y es poco habitual que surja por primera vez después de los 60.
Cómo aparece la alopecia areata
Uno de los primeros síntomas de la alopecia areata es la pérdida del cabello, que aparece repentinamente en placas redondas u ovaladas en el cuero cabelludo. En raras ocasiones, se observan signos de cicatrización, erupción o enrojecimiento en las placas.
Estas zonas suelen tener un borde nítido y contrastan claramente con el cabello sano circundante. A diferencia de otras enfermedades del cuero cabelludo, la piel de las zonas alopécicas suele verse normal o solo ligeramente enrojecida. No hay cicatrices, descamación intensa ni dolor, lo que ayuda a diferenciarla de otras causas de caída del cabello.
Algunas veces, hay cabellos con puntas gruesas y bases finas, llamados cabellos en signo de exclamación, rodeando las placas. En ocasiones, los pacientes dicen percibir sensaciones de picazón, hormigueo o quemazón en estos lugares antes de que el pelo caiga.
La enfermedad también puede afectar a las uñas, dejando estrías u hoyuelos. Entre las alteraciones más habituales se encuentran la traquioniquia, las estrías longitudinales, la lúnula roja, la onicomadesis y la onicólisis.
Formas clínicas según la extensión
- Alopecia areata en parches: placas únicas o múltiples en el cuero cabelludo.
- Alopecia total: pérdida completa del pelo del cuero cabelludo.
- Alopecia universal: pérdida del pelo del cuero cabelludo, del vello facial y del resto del cuerpo.
- Alopecia ofiásica: caída del cabello en la zona occipital y temporal, con un patrón en “diadema”.
- Ofiasis inversa o sisaifo: afectación central del cuero cabelludo, respetando laterales y nuca.
- Alopecia areata difusa: caída generalizada del cabello, con disminución notable de la densidad.
- Alopecia barbae: pérdida de pelo en la barba o el bigote, habitualmente en parches bien definidos.
Por la extensión de la alopecia areata se puede predecir la probabilidad que tiene una persona de que la enfermedad progrese hasta una alopecia universal. Las personas con casos más graves de alopecia areata tienen más probabilidades de que sus casos progresen a una alopecia total o alopecia universal.
Por qué aparece la alopecia areata
Como lo indica su clasificación como enfermedad autoinmune, la alopecia areata es producto del sistema inmunitario de la persona que ataca a sus propios folículos pilosos y provoca la caída del pelo. Gracias a investigaciones realizadas, se ha podido entender mejor esta enfermedad, pero todavía queda mucho por hacer.
En condiciones normales, el folículo piloso goza de lo que se denomina “privilegio inmunitario”, una especie de protección frente al sistema inmunitario. En la alopecia areata, este privilegio se pierde.
Las investigaciones apuntan a que determinadas células del sistema inmune, especialmente los linfocitos T CD8+, liberan sustancias inflamatorias como el interferón gamma, lo que altera la tolerancia inmunitaria del folículo piloso, expone autoantígenos y desencadena el ataque inmunológico que provoca la caída del pelo.
Los investigadores no saben con seguridad cuál es la causa de las enfermedades autoinmunes, pero algunos posibles desencadenantes pueden incluir bacterias, virus y medicamentos. También es posible que los genes de la persona la vuelvan más propensa a tener una enfermedad autoinmune.
Genética y antecedentes familiares
Los genes parecen tener una función en la distribución de la alopecia areata. En un estudio se descubrió que en grupos de gemelos idénticos con la enfermedad, en un 42 % a un 55 % de los casos, ambos gemelos tenían la enfermedad.
La alopecia areata puede ser hereditaria. Algunos investigadores estimaron que entre el 0 % y casi el 9 % de los adultos que tienen alopecia areata también tienen un familiar con la misma enfermedad autoinmune. Según el Libro Blanco de la Alopecia Areata en España, entre un 10% y un 20% de los pacientes con alopecia areata tiene algún familiar afectado.
El análisis del genoma humano contribuyó para aclarar las bases genéticas de la alopecia areata. Ahora sabemos que la enfermedad autoinmune puede estar asociada a un gen específico en el complejo de antígenos leucocíticos humano, conocido como HLA.
El complejo HLA, que tiene una función fundamental en el sistema de defensas del cuerpo, ayuda a discernir entre las proteínas que normalmente se producen en el cuerpo y las proteínas de invasores extraños. Los investigadores sospechan que variaciones en el complejo HLA pueden incitar a que el sistema inmunitario ataque a los folículos pilosos y aparezca así la alopecia areata.
Enfermedades asociadas y factores desencadenantes
La alopecia areata parece estar asociada a otras enfermedades autoinmunes, incluido el vitiligo, el lupus y la dermatitis atópica, un tipo de eccema. Las personas que tienen alopecia areata tienen un riesgo 16 % mayor de tener estas otras enfermedades autoinmunes, entre ellas, enfermedad tiroidea autoinmune, vitiligo y lupus eritematoso.
En el 39 % de los casos de alopecia areata, el paciente también presenta dermatitis atópica, un tipo de eccema. La presencia de enfermedades como tiroiditis autoinmune, vitíligo, psoriasis o diabetes tipo 1 en familiares cercanos se asocia a un mayor riesgo, lo que apunta a mecanismos inmunológicos compartidos.
Todavía se desconoce qué desencadena la aparición de la alopecia areata. Puede ser que una enfermedad, el estrés emocional o una lesión active la respuesta inmunitaria que lleva a la aparición de la enfermedad.
No obstante, es importante subrayar una idea clave sobre sus posibles causas: el estrés no es la causa de la alopecia areata, aunque sí puede actuar como un desencadenante en personas predispuestas a ella. De hecho, la enfermedad puede aparecer en recién nacidos y lactantes, una población en la que el estrés psicológico no explica el origen del problema.
En personas con predisposición genética hay factores que pueden actuar como detonantes del primer episodio o de recaídas posteriores, como acontecimientos vitales traumáticos o estresantes, episodios de estrés agudo, posibles infecciones, toxinas o factores ambientales que alteren el equilibrio del sistema inmunitario.
Existen algunas creencias populares sobre el posible origen de este tipo de alopecia, como por ejemplo que podría deberse al déficit de hierro, al embarazo o a la vacunación. Sin embargo, estos factores no parecen aumentar el riesgo de desarrollar alopecia areata ni de empeorar de forma demostrada su pronóstico.
Qué relación existe entre la alopecia areata y el pelo blanco
Dado que esta enfermedad no destruye los folículos pilosos, en algunas personas el cabello puede volver a crecer más adelante. El recrecimiento del pelo puede ser espontáneo, o puede lograrse después de un tratamiento.
Tal vez, al principio, el cabello crezca fino o blanco, pero con el tiempo, suele recuperar su textura y color originales. Este cabello que vuelve a crecer puede ser blanco o gris y después volver al color natural del cabello de la persona.
El pelo nuevo puede carecer temporalmente de pigmento porque los mecanismos responsables de producir melanina todavía no se han normalizado. Por este motivo, observar cabellos blancos en una placa que se está repoblando no significa necesariamente que se trate de una cana permanente ni que la alopecia haya provocado un envejecimiento acelerado.
En otras personas, pueden aparecer más placas mientras el cabello vuelve a crecer en la placa original. En algunas ocasiones, las placas pequeñas con caída del cabello comienzan a conectarse y producir placas más grandes que progresan hasta la alopecia total.
Las personas con alopecia areata quizás pierdan y recuperen el cabello más de una vez, tanto en los mismos lugares como en lugares diferentes. Casi siempre el cabello vuelve a crecer. En casos excepcionales, la pérdida de cabello resulta permanente.
Las personas con un mayor recrecimiento tienden a tener varias características comunes:
- Pérdida del cabello menos extensa.
- Aparición de la afección más tarde en la vida.
- Ausencia de cambios en las uñas de pies y manos.
- Ausencia de antecedentes familiares de la afección.
Por tanto, la aparición de pelo blanco en el contexto de una alopecia areata puede deberse al recrecimiento sin pigmento, pero no todas las placas blancas son alopecia ni todas las canas están relacionadas con una enfermedad autoinmune.
Qué es la poliosis y por qué produce mechones blancos
La poliosis es una condición que lleva a la formación localizada de mechones de pelo blanco. Es una afección que puede manifestarse en hombres y mujeres de cualquier edad.
Cuando esto ocurre, la mayor parte del pelo mantiene su color natural, a excepción de una porción que se vuelve blanca o gris. La frente es el área que por lo general desarrolla este mechón de pelo blanco. También es un fenómeno que se manifiesta en otras zonas, como las cejas, las pestañas, la barba o cualquier otra parte del cuerpo con vellosidad.
Seguramente en alguna ocasión hayas visto a personas que tienen mechones sueltos de pelo blanco. Estos parches de pelo blanco son en realidad una dolencia del cuero cabelludo que tiene un nombre propio: poliosis.
La poliosis está provocada por unos bajos niveles de melanina. Se trata del principal pigmento que colorea nuestra piel y cabello. Nuestro cuerpo la produce de forma natural, pero puede suceder que la producción baje.
La reducción en los niveles de melanina es la causa principal de la poliosis. La melanina es un pigmento de nuestro cuerpo, encargado de aportar color a la piel, el cabello y los ojos.
Si desciende la producción de melanina, el cabello empieza a perder color y surgen las primeras canas. En la poliosis, la pérdida de estos pigmentos se da de forma muy notable en una zona muy concreta, lo que provoca esos parches de pelo blanquecino.
Lo habitual es que estos parches se produzcan en la cabeza, pero también hay casos en cejas, bigotes y barbas. La poliosis puede aparecer a cualquier edad, incluso en niños debido a un factor genético.
Poliosis y alopecia areata: cómo diferenciarlas
Muchas veces, la poliosis o esos mechones blancos en el cabello se confunden con la alopecia areata, especialmente si la persona que sufre esta alopecia lleva el pelo muy corto.
Las consecuencias de la poliosis y de la alopecia areata pueden ser, para quien mira de lejos, muy parecidas, pues ambas enfermedades provocan zonas blanquecinas en el cabello. Pero un vistazo más cercano es suficiente para ver las diferencias.
- En la poliosis, sí hay cabello en la zona afectada, pero es blanco o grisáceo.
- En la alopecia areata, las zonas suelen estar despobladas de cabello y normalmente son circulares.
- En la poliosis, la alteración principal es el color.
- En la alopecia areata, la alteración principal es la caída del pelo.
- La poliosis puede acompañarse de manchas claras en la piel cuando se relaciona con trastornos de la pigmentación.
- La alopecia areata puede acompañarse de pelos en signo de exclamación, puntos negros y alteraciones ungueales.
Causas posibles de la poliosis
La poliosis puede producirse por varias causas. Y no todas ellas están claras científicamente hoy en día, como se puede apreciar en numerosos estudios acerca de la poliosis.
La más habitual es la baja producción de melanina, un inconveniente que nos llega de forma natural a partir de los 40 años. Pero la poliosis puede aparecer en cualquier edad, incluso en niños debido a un factor genético.
Algunas enfermedades pueden también ser las causantes de la aparición de mechones blancos en el pelo. Patologías genéticas que lleven a la reducción o eliminación de melanina en partes de la piel localizadas pueden ser la razón.
El cuerpo en general no se ve afectado por esta situación, solo unas zonas serán las implicadas y formarán los parches claros.
Síndrome de Waardenburg
El síndrome de Waardenburg es un trastorno genético poco común que afecta a la pigmentación del cuerpo, así como al desarrollo del oído interno y, en algunos casos, a otras estructuras del cuerpo.
Esta enfermedad puede aparecer por un gen transmitido de padre a hijo. Todas las clases de este síndrome comparten algunas características, como problemas auditivos y reducción en los niveles de melanina, tanto en el pelo como en los ojos y la piel.
El tipo 1 se caracteriza por la presencia de hipoacusia neurosensorial, heterocromía del iris, distopia cantorum y un mechón blanco de pelo en la parte frontal del cuero cabelludo.
El tipo 2 se caracteriza por la presencia de hipoacusia neurosensorial, distopia cantorum y anomalías en las estructuras del oído interno. El tipo 3 es más raro y se caracteriza por la presencia de labio leporino y paladar hendido, además de las características del tipo 1.
El tipo 4 se caracteriza por la presencia de anomalías en las vértebras y las costillas, además de las características del tipo 1.
Piebaldismo
El piebaldismo es una patología de origen genético que provoca la despigmentación de distintas partes del cuerpo. En la mayoría de personas afectadas, llega a formar un mechón de pelo blanco en la frente.
Es causado por mutaciones en el gen KIT, que es responsable de la producción de melanina, el pigmento que da color a la piel y el cabello. La herencia puede ser autosómica dominante o autosómica recesiva.
Los síntomas más comunes incluyen manchas blancas en la piel, un mechón blanco de pelo, heterocromía del iris y, en algunos casos, problemas de visión como fotofobia y nistagmo.
Enfermedades y tratamientos asociados
La poliosis también puede aparecer como consecuencia de algunas enfermedades. Entre estas destacan la esclerosis tuberosa, el síndrome autoinmune Vogt-Koyanagi-Harada, el síndrome de Waardenburg, las enfermedades de tiroides, el hipogonadismo y el vitíligo.
El vitíligo es una enfermedad que afecta a la pigmentación de la piel pero que usualmente también daña al cabello. La falta de vitamina B12, también llamada cobalamina, puede estar detrás de un déficit en la producción de melanina.
La quimioterapia y la radioterapia pueden provocar la caída del pelo, pero como síntoma también se encuentra la aparición de estos mechones blancos, algo que sucede porque estos tratamientos alteran la producción de melanina, y lo mismo ocurre con algunos medicamentos agresivos.
Además del origen genético, los tratamientos con radioterapia, las infecciones o los procesos inflamatorios pueden causar poliosis. También es un fenómeno que se manifiesta tras superar la alopecia areata.
El nuevo pelo que crece aparece sin pigmento. En estos casos, las personas recuperan el color natural con el tiempo, sin necesidad de ningún tratamiento.
Estrés, alopecia y aparición de canas
El estrés puede participar en la aparición o el empeoramiento de algunas formas de caída del cabello, pero no debe considerarse una explicación única para toda alopecia ni para todo pelo blanco.
El estrés físico o emocional puede causar la caída de la mitad hasta tres cuartos del cabello en el cuero cabelludo. Este tipo de pérdida de cabello se denomina efluvio telógeno.
El cabello tiende a caerse en mechones cuando se aplica el champú, se peina o se pasan las manos a través del pelo. Es posible que usted no note esto durante semanas a meses después del episodio de estrés.
La muda de cabello disminuirá durante 6 a 8 meses. El efluvio telógeno generalmente es temporal, pero puede volverse prolongado o crónico.
Las causas de este tipo de caída del cabello pueden ser fiebre alta o infección grave, parto, cirugía mayor, enfermedad grave, sangrado súbito, estrés emocional intenso, dietas drásticas, medicamentos y algunas enfermedades.
La alopecia difusa consiste en una pérdida de cabello más o menos intensa, aguda o crónica, pero reversible y no localizada en una determinada porción del cuero cabelludo. La pérdida de cabello tiene lugar entre 2 y 4 meses después del factor desencadenante.
Se produce, por ejemplo, tras el parto, enfermedades graves, procesos febriles, estrés o pérdidas importantes de peso. La pérdida del cabello a causa de la menopausia o el parto a menudo desaparece después de 6 meses a 2 años más tarde.
Cómo puede influir el estrés en el pigmento
El color del cabello se encuentra determinado por células llamadas melanocitos, las cuales se forman a partir de las células madres de melanocitos ubicadas en la raíz del cabello, específicamente en una región llamada bulbo.
Bajo condiciones normales, las células madre de melanocitos migran desde el bulbo para transformarse en melanocitos que sintetizan los pigmentos de colores llamados melanina y que luego agregan color al cabello.
Con el paso del tiempo, estos melanocitos comienzan a morir migrando fuera del folículo para dar lugar a que otros melanocitos más jóvenes puedan pigmentar y mantener el color del cabello.
El ciclo del cabello junto con su pigmentación queda dividido en tres fases: la primera, llamada anágeno, donde se pigmenta el cabello dándole color; la segunda, llamada catágeno o también conocida como degeneración, donde se pierde gradualmente la pigmentación por falta de melanocitos, transformando el color del cabello a gris; y finalmente la tercera, llamada telógeno, en la que se pierde completamente la pigmentación del folículo y el cabello se vuelve de color blanco.
Estudios experimentales han observado que el sistema nervioso simpático está ligado con el bulbo del cabello y que, en situaciones de estrés, hay una gran liberación de noradrenalina en el folículo.
Esto tiene como consecuencia una menor producción de células madre de melanocitos, que tienen como misión reemplazar a los melanocitos encargados de la pigmentación del cabello. Por lo tanto, sin ninguna fuente de pigmentación, lo único que queda luego de la fase de anágeno es que el cabello quede blanco.
Ante situaciones de estrés, tanto la proliferación como la diferenciación de las células madre de melanocitos aumentan considerablemente. Esto tiene como consecuencia que se liberen grandes cantidades de melanocitos fuera del bulbo y no queden células madre remanentes que luego se encarguen de la pigmentación.
Estos hallazgos ayudan a explicar cómo el estrés intenso podría acelerar la pérdida de pigmento en determinados contextos, pero no demuestran que cualquier cana repentina sea consecuencia directa del estrés. Además, la poliosis no aparece necesariamente de un día para otro.
Ciertas personas han manifestado que, luego de haber vivido una experiencia emocional traumática, su cabello ha cambiado de color de un día para otro. No se ha comprobado científicamente que esta situación sea posible.
Los médicos opinan que la poliosis inicia su aparición durante varias semanas, incluso meses, teniendo en cuenta una enfermedad genética que lleva a la desaparición de la melanina.
Otras causas de caída del cabello que pueden confundirse con alopecia areata
Existen múltiples causas que producen la caída del cabello. Una dieta carente de nutrientes esenciales, problemas de tiroides, déficit de hierro, infecciones, estrés, anemia y exceso de cosméticos son factores que colaboran con la alopecia.
- Alopecia androgénica.
- Anemia.
- Trastornos autoinmunitarios como el lupus.
- Quemaduras.
- Ciertas enfermedades infecciosas como la sífilis.
- Uso excesivo de champú y del secador.
- Cambios hormonales.
- Enfermedades tiroideas.
- Hábitos nerviosos como arrancarse el cabello continuamente o frotarse el cuero cabelludo.
- Radioterapia.
- Tiña de la cabeza.
- Tumores del ovario o de las glándulas suprarrenales.
- Peinados que ponen demasiada tensión en los folículos del cabello.
- Infecciones bacterianas del cuero cabelludo.
La alopecia androgénica tiene un componente genético y hormonal. Las hormonas masculinas o andrógenos actúan sobre los folículos pilosos predispuestos genéticamente, provocando su miniaturización progresiva hasta ocasionar su atrofia completa y fibrosis.
En el patrón masculino, la pérdida de pelo se localiza principalmente en las zonas frontal y parietal, con retraso progresivo de la línea de implantación anterior del pelo y afectación más tardía de la región del vértex o coronilla.
En el patrón femenino, la pérdida de cabello es difusa, no se producen zonas de calvicie total y queda respetada la línea de implantación anterior, es decir, no existen entradas.
La alopecia traumática comprende todas aquellas pérdidas producidas por traumatismos físicos como tracción, presión o tricotilomanía. Las alopecias cicatriciales suelen ser irreversibles porque existe un daño, malformación o ruptura total de la estructura folicular.
Diagnóstico: cómo saber si es alopecia o pelo blanco
El diagnóstico de la alopecia debe realizarse mediante una minuciosa historia clínica. El especialista pregunta por el inicio de la caída del cabello, la velocidad de progresión, la presencia de episodios previos, los antecedentes familiares y las enfermedades asociadas.
También se tiene en cuenta si el paciente sufre o ha sufrido patologías asociadas, como enfermedad tiroidea, dermatitis atópica o vitíligo, así como el impacto emocional que está teniendo la pérdida de pelo.
A continuación, se realiza una exploración física minuciosa, no solo del cuero cabelludo, sino también de otras zonas pilosas del cuerpo, como las cejas, las pestañas, la barba o el vello corporal.
La exploración incluye igualmente las uñas, donde pueden observarse alteraciones típicas que facilitan el diagnóstico, como estrías, fragilidad o una superficie rugosa.
Una herramienta clave en la consulta es la tricoscopia, una técnica de dermatoscopia aplicada al cuero cabelludo. Se trata de un procedimiento sencillo, rápido y no invasivo que permite observar con aumento los folículos pilosos y el tallo del cabello.
Gracias a la tricoscopia, el especialista puede identificar signos muy característicos de la alopecia areata, como los llamados pelos en “signo de exclamación”, restos de pelo roto, puntos negros y puntos amarillos.
Para distinguir la poliosis de la alopecia areata, el especialista comprueba si existe pelo dentro de la zona blanca, observa la piel y valora la distribución de la pérdida de pigmento. En la poliosis, la zona conserva el cabello; en la alopecia, la placa suele estar despoblada.
En algunos casos, el médico también puede pedir un análisis de sangre para tener más información. Puede solicitarse especialmente si existen síntomas o antecedentes que inciten a sospechar la presencia de otras enfermedades autoinmunes asociadas, como alteraciones de la función tiroidea.
La biopsia cutánea se reserva para casos excepcionales, cuando los síntomas no son del todo claros o cuando es necesario diferenciar la alopecia areata de otras causas de caída del cabello, como la tiña del cuero cabelludo, la tricotilomanía o el lupus.
Si usted experimenta la aparición de mechones blancos en el cabello, es importante consultar con un médico para determinar la causa. El médico puede realizar un examen físico y solicitar pruebas de laboratorio para descartar cualquier enfermedad subyacente.
En algunos casos, el médico puede derivar al paciente a un dermatólogo o a un especialista en genética para obtener un diagnóstico más preciso.
Tratamiento de la alopecia areata y del pelo blanco
En la actualidad no existe un tratamiento curativo para la alopecia areata, lo cual no significa que no haya opciones para mejorarla. En muchos pacientes se produce una repoblación espontánea del cabello y los tratamientos disponibles pueden ayudar a recuperar una cantidad de pelo estéticamente aceptable, mejorando así la calidad de vida.
Después del diagnóstico, el dermatólogo puede esperar antes de iniciar el tratamiento para ver si el cabello vuelve a crecer por sí solo. Si se necesita tratamiento, las opciones dependerán de la edad, la extensión de la pérdida del cabello y la ubicación de la pérdida del cabello.
No todas las personas responden del mismo modo al tratamiento y el dermatólogo puede intentar varios tratamientos para aliviar los síntomas.
- Tratamientos tópicos, como cremas o pomadas que se aplican directamente en la piel.
- Tratamientos inyectables.
- Tratamientos sistémicos, como pastillas que afectan al sistema inmunitario.
- Corticoides tópicos o intralesionales, mediante inyecciones locales.
- Minoxidil.
- Inmunoterapia tópica con difenciprona en casos extensos.
- Corticoides orales en pulsos, como la dexametasona.
- Inmunosupresores sistémicos, como metotrexato, ciclosporina o azatioprina, en casos refractarios.
- Inhibidores de la cinasa Janus, cuyo uso requiere un control médico estrecho.
- Apoyo psicológico para sobrellevar el impacto emocional de la alopecia.
Algunos de estos medicamentos se pueden prescribir para uso no contemplado en la etiqueta, es decir, que aunque no tienen la autorización de la FDA para tratar la alopecia areata, su uso está autorizado para tratar otras afecciones.
En la alopecia androgénica, existen dos medicamentos que han probado en estudios científicos su eficacia: el minoxidil, que se aplica en forma de solución sobre la piel, y el finasteride, que actúa bloqueando la producción de andrógenos y se administra por vía oral en forma de comprimidos.
Si se comprueba que hay déficit de determinados nutrientes esenciales para la formación del cabello, se añaden suplementos a base de aminoácidos azufrados, minerales y vitaminas. En la alopecia areata son eficaces los corticoides tópicos o infiltrados y la inmunoterapia mediante la aplicación de sustancias sensibilizantes como la difenciprona.
Tratamiento de la poliosis
En la actualidad, no hay tratamiento existente para erradicar la poliosis de origen genético. Por lo general, la forma de tratar esta afección es maximizando la producción de melanina.
El consumo de alimentos ricos en carotenos puede formar parte de una alimentación equilibrada, pero no garantiza que el pelo que ha perdido el pigmento lo recupere de forma natural.
Cuando la poliosis es provocada por tratamientos médicos, infecciones, procesos inflamatorios u otras enfermedades, lo primordial es contar con un diagnóstico preciso. Cuando se encuentra el origen del problema, se puede establecer un tratamiento que resulte efectivo.
Dependiendo de lo resistente que sea la causa de la poliosis al tratamiento, el pelo puede recuperar su color original o bien permanecer igual. En los casos en los que los tratamientos no den resultados, la opción habitual suele ser usar tinte.
Si la poliosis es un síntoma de una enfermedad, que desaparezcan los mechones de pelo blanco dependerá directamente de la desaparición de la enfermedad que los causa.
Cuándo consultar con un dermatólogo
Si nota alguna disminución progresiva de la densidad capilar, zonas concretas con menos pelo o sin pelo, o cantidades llamativas de cabello en un período corto, conviene que consulte con un dermatólogo.
- Pérdida de cabello en un patrón atípico.
- Pérdida rápida de cabello o aparición a temprana edad.
- Dolor o picazón con la pérdida de cabello.
- Piel del cuero cabelludo enrojecida, escamosa o con alguna otra anormalidad.
- Acné, vello facial o irregularidades en el ciclo menstrual.
- Calvicie de patrón masculino en una mujer.
- Parches de calvicie en la barba o las cejas.
- Aumento de peso o debilidad muscular.
- Intolerancia a las bajas temperaturas o fatiga.
- Zonas de infección en el cuero cabelludo.
- Mechones blancos acompañados de manchas claras en la piel.
- Mechones blancos asociados a problemas auditivos, visuales o alteraciones tiroideas.
Debido al mayor riesgo que tienen las personas con alopecia areata de tener otras afecciones, se sugiere que continúen recibiendo atención médica de forma continua.
La caída del cabello puede afectar notablemente a la autoestima y a la calidad de vida. Las medidas de cuidados personales, la terapia y los grupos de apoyo pueden ayudar a afrontar los sentimientos negativos relacionados con la pérdida del cabello.
Conferencia: Area de Dermatopatología: Tema: Alopecias: Abordaje Dermatopatológico
Las opciones cosméticas como las pelucas, los postizos, los turbantes, los sombreros, las prótesis capilares y las técnicas de camuflaje pueden ser de gran ayuda. Algunas personas con alopecia areata eligen rasurarse la cabeza.
Las personas que perdieron sus pestañas o cejas pueden aplicarse pestañas postizas o cejas adhesivas, o usar lentes de sol para protegerse los ojos. También es recomendable aplicar protector solar al cuero cabelludo y cubrirse la cabeza como protección contra los rayos dañinos del sol.