El carcinoma epidermoide in situ del cuero cabelludo es una neoplasia superficial de células escamosas que se limita a la epidermis, la capa externa de la piel, sin afectar inicialmente la dermis. También se denomina carcinoma escamocelular in situ, carcinoma intraepidérmico o enfermedad de Bowen.
Se considera la forma más temprana y no invasiva del carcinoma escamocelular cutáneo. Puede curarse cuando se diagnostica y trata de manera oportuna, aunque en algunos casos puede progresar a un carcinoma escamocelular invasor, por lo que suele requerir tratamiento o vigilancia dermatológica periódica.
Qué es el carcinoma in situ del cuero cabelludo
El carcinoma escamocelular in situ es un crecimiento de células cancerosas localizado en la capa externa de la piel. El carcinoma escamocelular in situ se limita a la epidermis y no invade la dermis.
El cáncer de piel escamocelular afecta la epidermis, la capa superior de la piel. El cáncer escamocelular se puede presentar en la piel intacta o puede ocurrir en la piel que ha resultado lesionada o inflamada.
La enfermedad de Bowen, o carcinoma escamocelular in situ, es la forma más temprana de cáncer escamocelular. Este tipo no se propaga a tejidos cercanos porque aún se encuentra en la capa externa de la piel.
El carcinoma epidermoide in situ no suele ser una enfermedad grave en su fase inicial, pero en ocasiones puede avanzar hacia un cáncer cutáneo invasivo conocido como carcinoma escamocelular. Por este motivo, los dermatólogos suelen tratarlo o, en determinadas circunstancias, mantenerlo bajo vigilancia.
Por qué aparece
La mayoría de los casos de carcinoma escamocelular in situ se desarrollan como consecuencia de una exposición solar prolongada. La mayoría de los carcinomas escamocelulares ocurre en la piel que está regularmente expuesta a la luz del sol o a otro tipo de radiación ultravioleta.
Los factores de riesgo para el desarrollo de carcinoma de células escamosas in situ son similares a los del carcinoma de células escamosas e incluyen la exposición acumulada a los rayos UV, la inmunosupresión, la irritación crónica o las cicatrices y, en algunos casos, la infección por el virus del papiloma humano.
Muy ocasionalmente, el carcinoma escamocelular in situ puede desarrollarse después de la radioterapia, de una ingestión prolongada de arsénico o como consecuencia de la infección por el virus del papiloma humano, un virus común que puede causar verrugas virales.
El carcinoma escamocelular in situ no es infeccioso y no está causado por una alergia. No es hereditario, aunque algunos factores que aumentan el riesgo, como tener la piel clara y una tendencia a quemarse con el sol, pueden presentarse en varias personas de una misma familia.
Factores que aumentan el riesgo
- Exposición acumulada y prolongada a la radiación ultravioleta.
- Exposición diaria al sol durante mucho tiempo, como ocurre en las personas que trabajan al aire libre.
- Quemaduras solares múltiples y graves, especialmente al comienzo de la vida.
- Piel clara, ojos azules o verdes y cabello rubio o rojo.
- Edad avanzada.
- Sistema inmunitario debilitado, especialmente en personas que han recibido un trasplante de órgano.
- Tratamiento prolongado con medicamentos inmunosupresores.
- Irritación crónica de la piel.
- Cicatrices antiguas o zonas previamente lesionadas.
- Exposición a sustancias químicas, como el arsénico.
- Radioterapia previa.
- En algunos casos, infección por el virus del papiloma humano.
- Haberse sometido a muchas radiografías.
Las neoplasias cutáneas asociadas a inmunosupresión presentan una mayor agresividad, unas mayores tasas de recurrencia y riesgo de metástasis en el momento del diagnóstico. Su incidencia aumenta años después de realizarse un trasplante de órganos.
Localización en el cuero cabelludo
El carcinoma epidermoide in situ es más frecuente en las áreas expuestas al sol, pero puede aparecer en cualquier localización. En el cuero cabelludo puede desarrollarse sobre todo en las zonas con menor densidad de cabello o en personas con pérdida de cabello, porque reciben más radiación solar directa.
El carcinoma escamocelular in situ se presenta con frecuencia en la cara, el cuero cabelludo y el cuello, así como en las manos y la parte inferior de las piernas. También puede aparecer en otras zonas del cuerpo.
Las lesiones pueden ser solitarias o múltiples. En algunas personas aparecen varias placas en distintas áreas expuestas al sol, mientras que en otras se observa una única lesión persistente.

Cómo se ve
Una lesión de carcinoma escamocelular in situ suele comenzar como una pequeña zona roja y descamativa que aumenta de tamaño muy lentamente. Puede alcanzar varios centímetros de diámetro.
Las lesiones tienen un color marrón rojizo y presentan descamación o costras, son poco induradas y suelen parecerse a una placa localizada de psoriasis, dermatitis o infección por dermatofitos.
La lesión puede observarse como un parche grande, rojizo, escamoso y con costra. La forma más temprana puede aparecer como un parche escamoso, con costra y grande de color rojizo, que puede ser de más de 1 pulgada o 2,5 centímetros.
La superficie áspera puede engancharse con la ropa o provocar molestias locales. A menudo no hay síntomas, aunque algunas lesiones pueden picar, sangrar, doler o volverse sensibles.
Una lesión persistente en el cuero cabelludo no siempre tiene el aspecto clásico de un cáncer. Puede parecer una irritación, una dermatitis, una psoriasis, una infección por hongos, una queratosis actínica o una herida que no termina de curarse.
Signos de alarma
Debe solicitarse una valoración médica si aparece una mancha o lesión nueva, cambiante o inusual en el cuero cabelludo. Las fotografías pueden ser útiles como referencia general, pero los cánceres cutáneos pueden verse de manera muy diferente según el tono de piel, el tamaño, el tipo de tumor y la localización.
- Mancha roja o marrón rojiza que persiste.
- Descamación continua.
- Costras que reaparecen después de desprenderse.
- Placa que aumenta lentamente de tamaño.
- Herida o úlcera que no cicatriza.
- Sangrado espontáneo o al tocar la lesión.
- Aparición de un bulto dentro de una placa.
- Dolor, sensibilidad o inflamación.
- Cambio de tamaño, color, forma o textura.
- Engrosamiento progresivo.
- Formación de una superficie verrugosa o hiperqueratósica.
El desarrollo de una úlcera, un bulto o dolor dentro de una placa puede indicar la formación de un carcinoma escamocelular invasivo. Si la lesión sangra, se ulcera o desarrolla un bulto, debe contactarse con el médico lo antes posible.
Diferencia entre carcinoma in situ e invasivo
En el carcinoma in situ, las células anormales permanecen confinadas a la epidermis. En el carcinoma escamocelular invasivo, las células atraviesan la epidermis y penetran en las capas más profundas de la piel.
El carcinoma in situ no invade inicialmente la dermis ni se propaga a tejidos cercanos. Sin embargo, una lesión que cambia rápidamente, se endurece, forma una úlcera, sangra con facilidad o presenta un crecimiento nodular debe evaluarse para descartar invasión.
El carcinoma escamocelular invasivo puede extenderse a tejidos cercanos y, en algunos casos, a ganglios linfáticos u otros órganos. El riesgo es mayor cuando el diagnóstico se retrasa, el tumor es grande o la persona presenta inmunosupresión.
Relación con la queratosis actínica
La queratosis actínica es una lesión cutánea precancerosa que puede convertirse en cáncer escamocelular. También se conoce como queratosis solar y es la lesión precancerosa más común.
Las queratosis actínicas pueden aparecer como zonas ásperas y descamativas en el cuero cabelludo, especialmente cuando existe poco cabello. Una persona puede presentar queratosis actínicas múltiples y, al mismo tiempo, un carcinoma escamocelular in situ.
La presencia de una queratosis actínica no significa que exista necesariamente un carcinoma in situ, pero una placa que persiste, aumenta de tamaño, se engrosa, sangra o cambia de aspecto necesita valoración dermatológica.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se basa en la biopsia. Una biopsia de piel debe realizarse para confirmar la presencia de un carcinoma cutáneo escamocelular u otros cánceres de piel.
El carcinoma escamocelular in situ se sospecha a menudo cuando una erupción atribuida a psoriasis, dermatitis atópica u otra enfermedad inflamatoria no responde al tratamiento.
Una placa de carcinoma escamocelular in situ puede parecerse a otras afecciones cutáneas descamativas, como la psoriasis. Por este motivo, en ocasiones se examina con un dermatoscopio, una herramienta de aumento utilizada para observar la piel.
Durante la biopsia, el profesional extrae una pequeña muestra de piel de la lesión. La muestra se envía a un laboratorio para analizarla bajo un microscopio.
El estudio histológico muestra displasia epidérmica de espesor completo, pero sin afectación dérmica. Esta ausencia de invasión dérmica permite diferenciar el carcinoma in situ del carcinoma escamocelular invasivo.
Qué información aporta la biopsia
- Confirma si la lesión corresponde a un carcinoma escamocelular in situ.
- Permite distinguirlo de psoriasis, dermatitis, infección por dermatofitos, queratosis actínica y otras lesiones.
- Evalúa si existe invasión de la dermis.
- Ayuda a determinar si se necesita un tratamiento local, quirúrgico o complementario.
La exploración clínica, el dermatoscopio y la biopsia deben interpretarse conjuntamente. La apariencia externa por sí sola no permite confirmar ni excluir un carcinoma in situ.
¿Se puede curar?
Sí. El carcinoma escamocelular in situ está confinado a la superficie de la piel y existen varios métodos para eliminarlo.
El pronóstico depende de muchos factores, entre ellos la rapidez con que se diagnostica la lesión, su ubicación, su tamaño, el tratamiento elegido y si la persona tiene un sistema inmunitario deficiente.
La mayoría de estos cánceres se cura cuando se trata a tiempo. Algunos carcinomas escamocelulares pueden reaparecer, por lo que es importante revisar la piel después del tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento depende de las características del tumor y puede incluir quimioterapia tópica, curetaje y electrodesecación, resección quirúrgica, electrocauterio o criocirugía.
La elección depende del tamaño y el grosor de la lesión, el número de placas, su localización, el estado general de la piel, la capacidad de cicatrización, el estado de salud general y las preferencias de la persona.
| Tratamiento | En qué consiste | Consideraciones |
|---|---|---|
| Criocirugía o crioterapia | Congelamiento de las células anormales con nitrógeno líquido. | Puede causar dolor, enrojecimiento, hinchazón, ampollas o costras y puede tardar en cicatrizar. |
| Curetaje | Raspado de la piel anormal con anestesia local. | La zona suele cicatrizar formando una costra, como una abrasión. |
| Electrodesecación o electrocauterio | Destrucción mediante electricidad de las células que quedan después del raspado o de la eliminación local. | Se utiliza principalmente en lesiones que no son muy grandes o profundas. |
| Escisión quirúrgica | Extirpación de la lesión con un margen de piel y cierre mediante suturas. | Puede dejar una cicatriz y permite analizar el tejido extirpado. |
| 5-fluorouracilo tópico | Crema que destruye las células cutáneas anormales. | La piel puede enrojecerse y empeorar temporalmente durante el tratamiento. |
| Imiquimod tópico | Crema utilizada para estimular una respuesta inflamatoria contra las células anormales. | También puede producir inflamación durante el tratamiento. |
| Terapia fotodinámica | Aplicación de una crema que hace sensibles las células anormales a determinadas longitudes de onda de luz, seguida de iluminación con una lámpara especial. | Puede ser dolorosa y causar inflamación temporal. |
| Radioterapia | Tratamiento mediante radiación dirigida a la lesión. | Se reserva para situaciones concretas, como recurrencias o casos que no se benefician de otros tratamientos. |
| Láser | Tratamiento local mediante energía láser. | Se utiliza ocasionalmente y no está disponible en todos los centros. |
Criocirugía
La criocirugía consiste en congelar las células cancerosas, lo que provoca su destrucción. Puede utilizarse en lesiones pequeñas o superficiales.
El procedimiento puede provocar dolor, enrojecimiento, inflamación, ampollas o formación de costras, y la curación puede ser lenta. En lesiones grandes puede realizarse por etapas.
La crioterapia es menos adecuada en zonas donde la cicatrización es deficiente. Aunque esta consideración se describe especialmente para la parte inferior de las piernas, la capacidad de cicatrización también debe tenerse en cuenta al tratar cualquier área corporal.
Curetaje y electrodesecación
El curetaje consiste en raspar la piel anormal bajo anestesia local. Después, la zona cicatriza con una costra, como una abrasión.
La electrodesecación utiliza electricidad para destruir las células cancerosas que puedan quedar después del raspado. Se utiliza para cánceres que no son muy grandes o profundos.
Escisión quirúrgica
Dependiendo del tamaño y la localización de la lesión, la piel anormal puede cortarse bajo anestesia local. La intervención consiste en cortar alrededor de la lesión y, en la mayoría de los casos, cerrar la piel con puntos.
La escisión puede dejar una cicatriz. El equipo médico debe explicar el tipo de cirugía previsto y sus posibles complicaciones antes del procedimiento.
La cirugía puede ser especialmente útil cuando se necesita eliminar una lesión bien delimitada o cuando el diagnóstico requiere estudiar todo el tejido extirpado.
Quimioterapia tópica
La crema de 5-fluorouracilo puede controlar o eliminar por completo el carcinoma escamocelular in situ. Existen diferentes formas de utilizarla y el médico debe explicar cómo aplicarla.
El medicamento actúa destruyendo las células cutáneas anormales. Durante el tratamiento, la piel puede enrojecerse y tener un aspecto temporalmente peor.
Después de completar el tratamiento, la reacción cutánea suele disminuir con el tiempo. Si la reacción es intensa, existe riesgo de alteración de la pigmentación o cicatrización.
La crema de imiquimod se desarrolló originalmente para tratar verrugas genitales, pero también se ha utilizado en el carcinoma escamocelular in situ. Puede causar inflamación de la piel durante el tratamiento.
Terapia fotodinámica
En la terapia fotodinámica se aplica una crema sobre la piel para hacer que las células del carcinoma in situ sean sensibles a determinadas longitudes de onda de luz.
Después se ilumina la lesión con una lámpara especialmente diseñada. El tratamiento puede causar dolor e inflamación, aunque la inflamación suele disminuir en unos días.
Radioterapia y láser
La radioterapia y el láser son otras terapias que se utilizan ocasionalmente para tratar el carcinoma escamocelular in situ.
El láser no está disponible en todos los hospitales. La radioterapia suele reservarse para personas cuya enfermedad ha reaparecido o que no se benefician de otros tratamientos.
Cómo se elige el tratamiento
La selección del tratamiento depende del tamaño y el grosor de la placa, el número de lesiones, su ubicación y el estado general de la piel.
- Tamaño de la zona afectada.
- Grosor de la lesión.
- Número de placas.
- Localización en el cuero cabelludo.
- Posibilidad de cerrar la herida después de una extirpación.
- Estado de la piel circundante.
- Capacidad de cicatrización.
- Presencia de inmunosupresión.
- Tratamientos previos y posibles recurrencias.
- Preferencias de la persona.
Cuando la lesión es pequeña y es poco probable que cause problemas, el equipo de dermatología puede recomendar observarla en la consulta o mediante revisiones médicas periódicas.
La observación no significa ignorar la lesión. Si aparece otra placa o la existente cambia de alguna manera, debe consultarse pronto, porque cuanto más pequeña sea la lesión, mejores suelen ser los resultados del tratamiento.
Cuándo es urgente consultar
Debe contactarse con un profesional sanitario si una mancha o lesión del cuero cabelludo cambia de apariencia, color, tamaño o textura.
También debe solicitarse una valoración si la lesión se vuelve dolorosa o se hincha, o si empieza a sangrar o a picar.
Una úlcera o herida que no cicatriza puede ser un signo de carcinoma escamocelular. Cualquier cambio en una verruga, un lunar u otra lesión cutánea existente también puede indicar cáncer de piel.
La presencia de un bulto, una úlcera, dolor o sangrado dentro de una placa de carcinoma in situ requiere una revisión rápida para descartar que se haya convertido en una lesión invasiva.
Seguimiento después del diagnóstico o tratamiento
Las personas que han tenido un carcinoma escamocelular in situ pueden desarrollar nuevas lesiones, especialmente si persiste la exposición a la radiación ultravioleta o existe inmunosupresión.
Es importante revisar regularmente el cuero cabelludo y el resto de la piel en busca de nuevas placas. Las zonas difíciles de observar pueden revisarse con ayuda de otra persona.
Si aparece otra lesión, debe consultarse al médico de manera oportuna. Las lesiones pequeñas suelen ser más fáciles de tratar que las lesiones grandes, gruesas o ulceradas.
Los expertos no están de acuerdo sobre el valor de las revisiones cutáneas rutinarias realizadas por un profesional en todas las personas. Sin embargo, coinciden en que es importante conocer la propia piel y comunicar cualquier cambio inusual al equipo médico.
Autovigilancia de la piel
Para detectar el cáncer de piel a tiempo, debe examinarse la piel una vez al mes. Si se observa algo nuevo, cambiante o inusual, aunque no se parezca a las fotografías disponibles, debe consultarse a un dermatólogo.
La detección y el tratamiento tempranos pueden evitar que una lesión superficial avance hacia formas más extensas y complejas de tratar.
- Observe el cuero cabelludo, la cara, las orejas, el cuello, el tronco, los brazos y las piernas.
- Revise las zonas con poco cabello o con pérdida de cabello.
- Busque placas nuevas, áreas descamativas, costras persistentes o heridas que no cicatrizan.
- Compruebe si una lesión cambia de tamaño, color, forma o textura.
- Preste atención al dolor, el picor, la inflamación y el sangrado.
- Consulte si una lesión persiste o aumenta de tamaño.
Prevención
Dado que muchos cánceres cutáneos parecen estar relacionados con la exposición a la radiación ultravioleta, se recomiendan medidas para limitar la exposición, como evitar el sol intenso, utilizar ropa protectora y aplicar protector solar.
La protección solar se recomienda para todas las personas con antecedentes de carcinoma escamocelular in situ. Es aconsejable proteger la piel frente a nuevos daños solares mediante sombrero, mangas largas y protector solar con un factor de protección alto.
Medidas de protección solar
- Evitar la exposición solar intensa.
- Utilizar ropa que cubra la piel.
- Usar un sombrero que proteja la cara, el cuello y las orejas.
- Utilizar gafas de sol con protección ultravioleta.
- Buscar sombra entre las 11:00 y las 15:00 cuando haya sol.
- Evitar las quemaduras solares.
- Usar un protector solar de alta protección, como mínimo FPS 30, con protección UVA.
- Aplicar una cantidad generosa de protector solar entre 15 y 30 minutos antes de salir al sol.
- Reaplicar el protector solar con frecuencia cuando se permanezca al aire libre.
- Aplicar protector solar también en las orejas, el cuero cabelludo expuesto y los pies.
- Utilizar protector solar resistente al agua cuando sea necesario.
- Usar protección solar también en invierno y en días nublados.
- Mantener a los bebés y los niños pequeños alejados de la luz solar directa.
- No utilizar lámparas solares ni cámaras de bronceado.
La luz ultravioleta es más intensa entre las 10:00 y las 16:00. Por esta razón, debe intentarse evitar el sol durante esas horas.
También debe evitarse la exposición a superficies que reflejan más luz, como el agua, la arena, el concreto y las zonas pintadas de blanco. La piel se quema más rápidamente a mayores altitudes.
Ningún protector solar ofrece una protección del 100 % y debe utilizarse como protección adicional, no como sustituto de la ropa y la sombra.
Incluso el bronceado es una señal de daño cutáneo y debe evitarse. Pasar de 15 a 20 minutos en una sala de bronceado puede ser tan peligroso como permanecer un día al sol.
Inmunosupresión y vigilancia especial
Las personas con un sistema inmunitario debilitado tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer escamocelular. Esto incluye especialmente a quienes han recibido un trasplante de órgano y toman medicamentos inmunosupresores durante largo tiempo.
En las personas inmunosuprimidas, los tumores cutáneos pueden ser más agresivos, recurrir con mayor frecuencia y presentar un mayor riesgo de propagación en el momento del diagnóstico.
La aparición de lesiones cutáneas aumenta años después de un trasplante de órganos. Por eso, una nueva placa persistente, una herida que no cicatriza o una lesión que cambia en el cuero cabelludo debe evaluarse sin demora.
Vitamina D y reducción de la exposición solar
Las personas que evitan o necesitan evitar la exposición solar pueden tener riesgo de deficiencia de vitamina D y pueden considerar la comprobación de sus niveles séricos.
Si los niveles son bajos, pueden considerarse suplementos de vitamina D de 10 a 25 microgramos al día y un mayor consumo de alimentos ricos en vitamina D, como pescado azul, huevos, carne, margarina enriquecida y cereales fortificados.
La evidencia sobre los efectos para la salud de los niveles séricos de vitamina D, la exposición solar y la ingesta de vitamina D no es concluyente. La necesidad de suplementos debe valorarse individualmente con un profesional sanitario.
Importancia del diagnóstico temprano
El cáncer de piel puede afectar a cualquier persona, a cualquier edad y en cualquier parte del cuerpo. Debido a su gran variedad de formas y tamaños, puede resultar difícil identificarlo.
Las imágenes pueden ayudar a conocer su posible apariencia, pero familiarizarse con la propia piel y saber qué buscar ayuda a detectarlo precozmente, cuando es más fácil de tratar.
Los cánceres cutáneos no tienen todos el mismo aspecto. Por eso, las fotografías sirven únicamente como referencia general y no sustituyen la exploración de la piel por un dermatólogo ni la confirmación mediante biopsia.
Cáncer de Piel en el Cuero Cabelludo
El carcinoma escamocelular es el segundo tipo más común de cáncer cutáneo no melanoma en personas caucásicas y suele localizarse en áreas de exposición crónica a la luz ultravioleta.
En un gran estudio de cohorte longitudinal de los Países Bajos, las tasas de incidencia poblacionales estandarizadas por edad para el carcinoma escamocelular cutáneo in situ fueron de 72 por 100.000 personas-año en mujeres y de 68 por 100.000 personas-año en hombres.
El riesgo acumulado de progresión a enfermedad invasora después de cinco años fue aproximadamente del 11 %. Este dato procede de una población estudiada y no determina por sí solo el riesgo individual de cada persona.
Relación con otros cánceres de piel
El cáncer de piel escamocelular es el segundo tipo más común de cáncer de piel. Otros tipos comunes de cáncer de piel son el cáncer de células basales y el melanoma.
El carcinoma basocelular puede aparecer como una llaga abierta que no cicatriza, una lesión que sangra o forma costras, una mancha rojiza, un bulto brillante o una zona con aspecto de cicatriz blanca, amarilla o cerosa.
El melanoma puede presentar asimetría, bordes irregulares, variación de colores o crecimiento. Los melanomas amelanóticos pueden ser rosados, rojizos, morados, del color de la piel o prácticamente incoloros.
La queratosis actínica es una lesión precancerosa frecuente y puede manifestarse como un área áspera y descamativa en la cabeza o el cuello, incluido el cuero cabelludo.
La apariencia de una lesión no basta para determinar qué tipo de cáncer o lesión precancerosa está presente. La valoración médica y, cuando corresponde, la biopsia son necesarias para establecer el diagnóstico.
Preguntas frecuentes
¿El carcinoma in situ del cuero cabelludo es un cáncer?
Sí. Es una forma superficial y no invasiva de cáncer escamocelular cutáneo. Las células anormales permanecen en la epidermis, pero la lesión puede progresar ocasionalmente a un carcinoma invasivo.
¿Es contagioso?
No. El carcinoma escamocelular in situ no es infeccioso y no se transmite por contacto.
¿Siempre produce síntomas?
No. A menudo no produce síntomas. Puede manifestarse únicamente como una placa roja, descamativa o con costra que crece lentamente.
¿Puede confundirse con psoriasis o dermatitis?
Sí. Puede parecerse a una placa localizada de psoriasis, dermatitis, infección por dermatofitos u otras enfermedades descamativas. Por este motivo, una lesión persistente que no responde al tratamiento necesita valoración dermatológica.
¿La biopsia es necesaria?
La biopsia es el método utilizado para confirmar el diagnóstico. El análisis microscópico muestra displasia epidérmica de espesor completo sin afectación dérmica en el carcinoma in situ.
¿Puede reaparecer después del tratamiento?
Sí. Algunos carcinomas escamocelulares pueden reaparecer y también pueden surgir nuevas lesiones en otras zonas, sobre todo cuando persisten la exposición ultravioleta o la inmunosupresión.
¿Cuándo puede tratarse con una crema?
El 5-fluorouracilo y el imiquimod pueden utilizarse en determinados carcinomas superficiales. La elección depende de las características de la lesión y debe realizarla el médico.
¿Cuándo se necesita cirugía?
La escisión puede considerarse según el tamaño, la localización, el grosor, los límites de la lesión, la posibilidad de invasión y las condiciones generales de la persona.
¿Qué debe hacerse si la lesión sangra?
Una lesión que sangra, se ulcera, duele o desarrolla un bulto debe ser valorada pronto, porque estos cambios pueden indicar progresión hacia un carcinoma escamocelular invasivo.