Acostumbrarse al nuevo color de pelo requiere tiempo, una elección acorde con tus rasgos y cuidados que ayuden a conservar el tono. No siempre es necesario llevar a cabo un cambio drástico: probar primero con un tinte temporal, una variación de entre uno y tres tonos o unas mechas permite adaptarse progresivamente a la nueva imagen.
La mejor forma de sentirte cómoda con el resultado es elegir una coloración que tenga en cuenta tu color de piel, tus ojos, tu corte, tu estilo personal, el estado de tu cabello y el nivel de mantenimiento que estás dispuesta a asumir. Tu gusto y apetencia van por encima de todo, pero la colorimetría puede servirte para hacerte una idea de lo que, a nivel de color, en conjunto, debería quedar mejor.
Por qué cuesta acostumbrarse a un nuevo color de pelo
Cambiar el color del pelo es algo que la mayoría de las mujeres hacen muchas veces a lo largo de su vida. Es posible que estés en un momento en el que te apetezca ser más rubia o más morena y acudas a la peluquería para ello. No necesitas estar ligada de por vida al color de pelo con el que naciste y si estás cansada de tu tono natural o estás en ese punto de inflexión que el cuerpo te pide un cambio (más radical), adelante.
Una cosa es lo que se lleva, otra lo que te gusta y una tercera, lo que te favorece. Cambiar el color de pelo tiene sus leyes para que siempre sea un acierto. Tiene que ir con tu personalidad, con tu momento vital, pero también con el tono de tu piel e incluso de tus ojos.
Es normal que el nuevo color parezca muy llamativo durante los primeros días, sobre todo si el cambio ha sido intenso o si estabas acostumbrada a una tonalidad muy diferente. La imagen que ves en el espejo cambia de inmediato, mientras que tu percepción de ella necesita un periodo de adaptación.
Antes de cambiar el color: elige un cambio asumible
La clave está en escoger los tonos más adecuados, que mejor vayan con tu aspecto y tu estilo y, por supuesto, con tu tipo de pelo. No hace falta hacer un cambio radical para encontrar la coloración perfecta.
Comienza con un cambio pequeño. No hagas un cambio muy drástico y quédate en un rango de entre 1 a 3 tonos de tu color actual o de tu color natural. Por ejemplo, si tu cabello es oscuro y quieres teñirte el cabello de rubio platinado, es mejor que acudas a un salón y que un profesional se encargue de ello.
Si buscas cambiar de look de forma notoria, tanto la coloración como la decoloración de todo el cabello son buenas opciones. Sin embargo, si no te atreves a dar el salto, puedes probar con unas mechas balayage o californianas en unos tonos más claros que tu color habitual.
Prueba primero una opción temporal
Si estás pintando tu cabello nada más porque sí o probando algo nuevo, prueba un tinte temporal. Este tipo de tinte se despintará más rápido, entre 8 y 24 lavadas con shampoo dependiendo del producto. Así que si no te gusta cómo se te ve el tinte, éste se despintará más rápido.
Además, el resultado final usualmente se aproxima más a tu color natural de cabello, lo cual hará que el cambio no sea demasiado drástico. Si el cambio va a ser muy evidente, te darás cuenta de que, con cada lavado, el color va desapareciendo.
Haz una prueba virtual
No siempre es necesario llevar a cabo un cambio drástico. Las nuevas tecnologías ofrecen aplicaciones o filtros dentro de las apps más utilizadas en la actualidad, como pueden ser Instagram o Snapchat, que nos permiten ver en tiempo real cómo nos quedaría un tono o corte de pelo.
- YouCam Makeup-Magic Selfie Cam
- Fabby Look
- Hair Zapp
Con estas aplicaciones no solo podrás probar distintos colores de pelo, sino que también podrás simular ese corte de pelo que siempre tienes en mente. Esta prueba no sustituye a una valoración profesional, pero puede ayudarte a descubrir si te sientes cómoda con una transformación concreta.
Cómo saber qué color de pelo te favorece
Al cambiar el color del pelo, el tono no solo debe ser de tu gusto, también debe ser favorecedor teniendo en cuenta tus rasgos faciales y tono de piel. Así, por ejemplo, no se recomiendan tonos de pelo demasiado oscuros para piel y ojos muy claros, pues puede resaltar la palidez.
El tinte se le ve diferente a cada persona. Aunque tú y tu mejor amiga o amigo usen el mismo color de tinte, esto no significa que obtendrán el mismo color resultante. El tinte se desarrolla de manera diferente dependiendo de la persona.
Es por ello que debes tomar en cuenta la condición de tu cabello, el color inicial y qué tan procesado está tu cabello. Considera ambos aspectos, piel y ojos, para ver, de todas las combinaciones posibles, cuáles terminan por encajar por completo.
El color de piel
El color de piel, por supuesto, hará que las melenas de un color determinado suavicen nuestra imagen o que, por contra, se haga más marcada. Si lo que quieres es conseguir una imagen homogénea en la que la melena no destaque sino que se adapte, la piel clara tendrá que acompañarse de colores claros y de los matices dorados, que dan más calidez, esencial para darle vida a tu rostro.
Si tu tono es frío, con piel pálida y rosada y ojos azules, verdes o grises, escoge rubios cenizos y castaños caoba, y evita colores de cabello cálidos o dorados. A las chicas con piel rosada les favorecen mucho los rubios, especialmente aquellos más fríos como platinos, cenizas o arenas.
Las pieles claras no tienen por qué abonarse necesariamente a los colores claros, porque los moka o chocolate también les quedan bien. Los tonos rojizos o cobrizos se pueden destacar más en pieles frías, blanquitas o rosadas, porque aportan la luz necesaria a la piel gracias a su cálida pigmentación.
Si tu piel es amarillenta, beige o acanelada, tanto los dorados más básicos como los matices amielados serán los que mejor encajen. También puedes optar por tonos más oscuros que en el caso de una piel muy clara, partiendo desde un pelo rubio oscuro, por ejemplo.
Si tu piel es morena, busca tonos cálidos para no restarle luz a tu rostro. Muévete en los castaños y aprovecha los matices de color de pelo caoba, que darán alegría a tu melena al tiempo que encajan con colores más oscuritos.
A las pieles bronceadas les sientan fenomenal los colores cálidos, ya sea en matices castaños o más dorados, así como el miel, avellana o ámbar, porque les aportan luz. En pieles oscuras, los colores oscuros, marrones o negros suelen resultar favorecedores, aunque también se pueden iluminar con degradados o técnicas de mechas en tonos cálidos como marrones o avellana.
| Color de piel | Tonalidades que pueden favorecer |
|---|---|
| Piel rosada o clara fría | Rubios platinos, cenizas, arenas, cobrizos, rojizos, moka y chocolate |
| Piel amarillenta, beige o acanelada | Dorados, miel, rubio oscuro y castaños con mechas miel |
| Piel morena | Castaños cálidos, avellana, caramelo, moka y caoba |
| Piel bronceada | Castaños cálidos, dorados, miel, avellana y ámbar |
| Piel oscura | Marrones, negros, castaños, avellana y degradados cálidos |
El color de los ojos
El pelo no es un elemento aislado, y por eso, para elegir un color que nos siente bien hay que fijarse también en el tono de los ojos, corte y estilo personal. A las pieles claras y pálidas de ojos marrones les van muy bien los tonos castaños o rubios no muy claros.
Si los ojos son verdes y la piel es clara, los rubios con matiz ceniza, los castaños claros y el pelirrojo natural pueden resultar especialmente armoniosos. Si los ojos son verdes o azules, los cobres pueden sentar fenomenal.
A los ojos azules les va genial el color de pelo rubio oscuro y, si quieres hacerte mechas, busca unas doradas, pero no demasiado claras. Si el azul es muy profundo, un negro puede hacer resaltar la mirada al máximo, aunque el cabello no se verá natural.
Los ojos negros funcionan bien con los negros y los castaños muy oscuros, con matices a tu gusto pero no demasiado evidentes. Para los ojos marrones, los castaños marrones pueden ir perfectos, y unas californianas que aclaren dos tonos pueden resultar espectaculares.
Colores de pelo que facilitan una transición natural
Castaños, moka y chocolate
Para tonos de piel medios y ojos oscuros, los colores castaños son una opción ideal. Desde los tonos castaños más intensos hasta variaciones con mechas más claras, estos tonos se pueden adaptar a cada persona para encontrar la versión adecuada.
El castaño cherry chocolate destaca por sus matices rojizos que no llegan al cobrizo, pero aportan luz y movimiento a la melena. Los tonos avellana, caramelo y moka aportan un toque de luz al cabello sin crear mucho contraste.
Cobres y rojizos
Los tonos cobrizos han tomado las riendas, tanto en las versiones más naturales como el castaño cobrizo como en tonos más potentes como el rojo intenso. Los tonos rojizos o cobrizos pueden aportar luz a las pieles frías, blanquitas o rosadas, además de rejuvenecer las facciones del rostro gracias a la viveza del color.
Para conseguir una mayor naturalidad y luminosidad podemos unir el pigmento dorado a nuestra base rojiza, para aportar reflejos como si viniesen dados por el desgaste o por la oxidación del sol. Una opción interesante es optar por un tono más oscuro en la raíz y aportar luz a lo largo de la melena con mechas en tonos más claros.
Rubio vainilla y tonos dorados
Los tonos rubios más cálidos, como el rubio vainilla, pueden favorecer especialmente a las pieles claras. Este tono de cabello también es favorecedor para aquellas pieles de tonos medios con ojos de colores claros.
Si prefieres un acabado natural, puedes apuntarte a las mechas highlights. Los tonos claros siempre darán un punto de luz al cabello y al rostro, pero no es necesario optar por rubios platinados: un tono caramelo sobre una base oscura ya puede considerarse como un punto de luz.
Colores fantasía
Los colores fantasía son muy arriesgados, pero aportan mucha personalidad y carácter al look. Azules, rosas, rojos, turquesas, violetas, salmón, morados y verde bosque permiten conseguir una imagen diferente y más disruptora.
Normalmente los tonos de piel claros y cálidos admiten a la perfección los tonos pastel que endulzan el rostro. Las mujeres con piel más bronceada pueden elegir colores algo más fuertes o con mayor cantidad de pigmento.
En cuanto a las pieles morenas, los colores más tradicionales a la hora de romper las reglas son el morado y el rojo, aunque también se puede optar por el azul, el color vino o el verde bosque. Si te decides por estos tonos, es mejor dejar unos centímetros de raíz con tu color natural.
Cómo acostumbrarte visualmente al resultado
Durante los primeros días, evita juzgar el color únicamente con una iluminación o un peinado. La luz puede alterar la percepción del tono, y el cabello puede verse diferente según esté suelto, recogido, liso o con ondas.
Prueba distintos peinados y cortes antes de decidir que el color no te convence. El cabello no se ve igual con todos los estilos, y un cambio en la forma puede modificar la manera en que se perciben las luces, las sombras y el contraste alrededor del rostro.
También puedes acompañar el nuevo color con pequeños ajustes en el maquillaje y el estilo al vestir. El maquillaje y estilo al vestir también serán importantes, especialmente cuando se trata de un cabello blanco o plata.
Si el color te parece demasiado intenso, recuerda que algunos tonos pierden fuerza con los lavados. Si, por el contrario, notas reflejos no deseados, no intentes corregirlos de inmediato con productos improvisados, porque podrías alterar todavía más el resultado.
Qué hacer si el nuevo color no te convence
A veces, el color de cabello que lucimos no es el que esperábamos: puede verse demasiado oscuro, anaranjado, apagado o con reflejos indeseados. También es posible que el color, aunque esté bien aplicado, no nos favorezca en combinación con el tono de piel o el estilo personal.
Cuando el color no es el que esperabas, el cabello puede quedar demasiado oscuro, excesivamente claro o con matices anaranjados, verdosos o rojizos. La corrección del color permite ajustar, neutralizar o modificar los pigmentos del color para alcanzar el resultado deseado sin comprometer la salud del cabello.
No intentes corregirlo inmediatamente por tu cuenta
Aunque las soluciones caseras pueden parecer tentadoras, intentar arreglar el color por cuenta propia suele complicar aún más la situación. Lo mejor es dejar la corrección en manos de un profesional que, a través de técnicas específicas y una valoración profesional, sepa cómo tratar tu cabello sin dañarlo.
Antes de hacerte un cambio de color es muy importante que un profesional experto en cabello te haga una valoración para conseguir un tono ideal para ti. Un estilista profesional puede valorar el estado del cabello y hacer las recomendaciones necesarias teniendo en cuenta tus gustos e intereses.
Cuándo puede ser necesaria una corrección
Tras una coloración, el cabello puede presentar manchas o variaciones de tono entre raíces, medios y puntas. Esta falta de uniformidad puede deberse a una aplicación irregular del producto o a que el cabello tiene diferentes niveles de porosidad, lo que hace que algunas zonas absorban más pigmento que otras.
Con el paso del tiempo y las coloraciones sucesivas, el cabello puede presentar restos de tintes antiguos, colores superpuestos, mechas oxidadas o degradados que han perdido su atractivo. Estos factores hacen que el tono se vea apagado, irregular o sin vida, afectando también la textura y el brillo natural del pelo.
Si deseas transformar tu cabello, por ejemplo, pasando de rubio a castaño o de un tono oscuro a uno más claro, no basta con aplicar el nuevo color directamente. Es necesario realizar una corrección previa que permita equilibrar la base existente y preparar el cabello para que el nuevo tono se vea uniforme y natural.
En qué consiste la corrección profesional
- Evaluación del cabello. Se analiza el estado del cabello, su salud, porosidad, colores previos y daños. Se identifica dónde el color es más oscuro, más claro o tiene reflejos no deseados.
- Preparación del cabello. A veces se recomienda lavar o acondicionar ligeramente para eliminar residuos de productos anteriores. Se pueden aplicar tratamientos protectores si el cabello está dañado.
- Corrección del color. Se puede aplicar un tono corrector o matizador, repigmentar las zonas que han perdido color o realizar un decapado suave o baño de color para eliminar el exceso de pigmento.
- Uniformización del color. Se aplica la coloración de manera estratégica, con raíces, medios y puntas por separado si es necesario. Se revisa constantemente con la luz adecuada para lograr un color homogéneo.
- Acabado y cuidado. Se enjuaga y se aplica un tratamiento nutritivo para devolver brillo y suavidad. El profesional en peluquería puede sugerir productos de mantenimiento para que el color permanezca uniforme y luminoso más tiempo.
Cuidados para mantener el nuevo color
Dependiendo de cómo cuides el color de tu cabello, durará más o menos. Usa productos hechos específicamente para el pelo pintado y prueba tratamientos que ayuden a que el color se siga viendo fantástico entre tintes.
Si nunca te has teñido, necesitarás champús específicos que cuiden más tu pelo y que no modifiquen su color. Para mantener el color puedes usar un champú específico para cabello teñido, siempre compatible con el resto de características de tu melena.
Si quieres mantener el color y, sobre todo, el brillo, usa los aparatos de calor lo mínimo posible y hazlo aplicándote buenos protectores térmicos o aceites extranutritivos que cumplan esta función. El cabello teñido necesita hidratación para conservar una apariencia sana y luminosa.
Espera antes de usar productos matizantes
Hay que esperar al menos un par de lavados para aplicar cualquier producto que pueda modificar nuestro color en este sentido. Los matizadores pueden ser útiles cuando sea necesario para que la melena gane algo de vida entre tinte y tinte, pero deben utilizarse en el momento adecuado.
Cuida los matices. Cuanto más raros sean, antes los escupirá el cabello y también es más fácil que se modifiquen por aspectos externos como el cloro o el propio sol.
Protege el cabello del sol, la sal y el cloro
La mejor temporada para cambiar de tono de nuestro cabello es en invierno, primavera u otoño. En verano el cabello está más expuesto a condiciones como el sol, playa y piscina.
La exposición al sol altera notablemente el color de nuestro cabello, especialmente si está teñido o decolorado. Ir directamente a la playa o piscina después de cambiar el color puede hacer que el cabello esté más seco y quebradizo y que el color no luzca como debería.
Las piscinas con cloro no son el mejor aliado para tener un pelo sano. Especialmente si eres rubia, puede que algunas mechas se vean con un tono más verdoso. Es importante utilizar productos que lo hidraten.
Precauciones si vas a teñirte en casa
La coloración del cabello es una de las ciencias más complejas del estilismo. Antes de elegir un tinte, toma en cuenta la condición de tu cabello, el color inicial y qué tan procesado está tu cabello.
Utiliza la guía de color
No uses la modelo en la caja del tinte como referencia para predecir el resultado final de color. Revisa la guía de color con el color inicial y resultado de color en la parte posterior de la caja para ver cómo el color inicial influye en el resultado final de color.
Es mucho más fácil arreglar un color claro si no te gusta el resultado. La mayoría de los tintes para pintar el pelo en casa terminan viéndose más oscuros de lo planeado, entonces, a menos que no tengas ninguna duda del tono, escoge uno que se vea un poco más claro que el resultado final que esperas.
Ten en cuenta las canas y el tipo de cabello
Recuerda que entre más canas tengas, más claro se verá el color final, por lo que debes tener cuidado a la hora de escoger el tinte. Comienza con un color de uno a tres tonos más claro que tu color natural y poco a poco comienza a añadir de nuevo calidez e intensidad a tu cabello.
Al cabello grueso, de mayor diámetro, le toma usualmente más tiempo absorber el tinte, así que el tiempo de espera es más largo. Al cabello delgado, de menor diámetro, usualmente le toma menos tiempo absorber el tinte, por lo que el tiempo de espera es más corto.
Haz una prueba de mechón y de sensibilidad
Ya que hay varios factores que influyen en el tiempo de espera total, como la textura y la hidratación de tu cabello o si éste ha sido sometido a un permanente, una prueba de mechón te ayudará a determinar cuál es tiempo de espera necesario para obtener el resultado ideal.
La aplicación para cambiar el color del pelo requiere de una prueba para comprobar si tenemos reacción a los pigmentos. Esta se realiza 48 horas antes en la zona interior de la muñeca o en el cuello.
Cómo adaptar el color a la edad y al estilo personal
Siempre se ha dicho que el rubio rejuvenece, pero es una creencia que hay que matizar. Los tonos claros aportan mucha luz al rostro y las facciones se ven mucho más suaves y endulzadas, además combinan con las primeras canas.
Sin embargo, es un error pensar que esto funciona igual para todos los tonos de piel. A partir de cierta edad, un buen corte de pelo como una melena bob o un flequillo y una melena iluminada pueden conseguir un efecto más rejuvenecedor sin tener que optar siempre por un pelo rubio.
Los contrastes y los puntos de luz en el cabello dulcifican y rejuvenecen las facciones. Un tono caramelo sobre una base oscura ya puede considerarse como un punto de luz.
Cabello gris, blanco o plata
Cada vez son más las mujeres que optan por llevar el cabello gris, desde chicas jóvenes que acuden al salón para conseguirlo hasta las mujeres que deciden dejar los tintes para lucir sus canas de forma natural.
Lo importante para que un cabello blanco o plata a cierta edad no envejezca es el cuidado que le demos para evitar que parezca descuidado. Lo principal es unificar el tono de todo el cabello, utilizar productos específicos para que desaparezcan los tonos amarillos y que el color se vea brillante.
El estilo que demos con el corte, el maquillaje y el estilo al vestir también serán importantes. El cabello gris puede convertirse en una elección favorecedora cuando el tono se mantiene uniforme, brillante y cuidado.
La clave para sentirte cómoda con tu nuevo color
Acostumbrarte al nuevo color de pelo no significa renunciar a tu personalidad ni aceptar un tono que no te gusta. Puedes salir de tu zona de confort capilar, pero no renuncies a tu atractivo.
El color ideal es el que combina tus preferencias con tu tono de piel, tus ojos, tu corte, tu estilo personal y la salud de tu cabello. Con un cambio progresivo, una prueba previa y cuidados específicos, la nueva tonalidad será más fácil de integrar en tu imagen cotidiana.
