Efectos adversos de las tinturas para el cabello

Las tinturas para el cabello pueden causar efectos adversos en la fibra capilar, el cuero cabelludo, los ojos y las vías respiratorias, sobre todo cuando se utilizan productos permanentes, se aplican con frecuencia o existe sensibilidad a alguno de sus componentes. Las reacciones más habituales incluyen irritación, picazón, ardor, enrojecimiento, dermatitis, eccema, sequedad, debilitamiento y rotura del cabello.

La preocupación por efectos más graves, incluido el cáncer, se debe a que algunas tinturas contienen sustancias químicas potencialmente alergénicas, irritantes, mutágenas o relacionadas con alteraciones hormonales. Sin embargo, la evidencia sobre el uso personal y el cáncer no es concluyente: la exposición ocupacional de peluqueros y barberos se ha clasificado como probablemente cancerígena, mientras que el uso personal de tinturas no ha podido clasificarse de forma general como cancerígeno en seres humanos.

Qué son las tinturas para el cabello y cómo actúan

Los tintes contienen productos químicos que cambian el color del cabello. Hay tres tipos principales de tintes: permanente, semipermanente y temporal. Alrededor del 80 % de los productos en venta para teñirse el cabello son tintes permanentes.

Un cabello está compuesto por 3 capas distintas: La cutícula: una fina envoltura situada en el exterior que se compone de escamas cuyo objetivo es proteger la fibra capilar de las agresiones externas; El córtex: que contiene la queratina y los pigmentos de melanina que dan a tu cabello su color natural; Y finalmente la médula, que representa la parte central del tallo del cabello.

Un tinte para el cabello actuará de forma diferente según sea temporal, semipermanente o permanente. En el caso de la coloración temporal, el producto se deposita en la superficie del cabello y se desvanece sin dejar efecto raíz. Se trata de una coloración ligera, que no está destinada a cubrir las canas.

La coloración semipermanente, también llamada tono sobre tono, actúa a nivel del córtex del cabello. Este tipo de coloración se recomienda cuando aparecen las primeras canas. Finalmente, la coloración permanente también penetra hasta el córtex.

Tinturas permanentes

Para estos tintes, se usan sustancias llamadas intermedios incoloros, la base, y acopladores, modificadores. Estas sustancias reaccionan con el peróxido de hidrógeno, agua oxigenada, para formar las moléculas de pigmento que dan el color al tinte.

Para lograr los colores más oscuros se usan concentraciones más altas de los productos intermedios. La coloración permanente es más “agresiva” que las otras porque modifica el pigmento del cabello y requiere un producto oxidante para abrir las escamas y teñir el cabello.

Esta reacción química se produce porque los tintes permanentes incluyen peróxido de hidrógeno, agua oxigenada, en su composición, que combinado con amoniaco y otras moléculas permite la decoloración del cabello y la absorción del tinte.

Tinturas semipermanentes y temporales

Los otros tipos de tintes para el cabello, los semipermanentes y temporarios no requieren esas reacciones químicas. En cambio, tienen compuestos de color que tiñen el cabello directamente.

Si bien los tintes temporales generalmente no dañan el cabello, ya que actúan en la superficie, no es el caso de los tintes permanentes. La coloración temporal se desvanece gradualmente y no produce el mismo efecto de raíz que una tintura permanente.

La coloración permanente permite cubrir la totalidad de las canas, mientras que la coloración temporal no está destinada a cubrirlas por completo. Sin embargo, los tintes semipermanentes y temporales también pueden producir irritación o alergia si contienen sustancias sensibilizantes.

Por qué las tinturas pueden dañar el cabello

La cutícula externa del pelo está formada por células de queratina superpuestas que actúan como barrera protectora. Los tintes sintéticos utilizan agentes alcalinos para abrir y destruir estas escamas de queratina, destruyendo el pigmento natural, melanina, ubicado en el córtex para fijar pigmentos sintéticos.

Para que el tinte pueda actuar, es necesario abrir las escamas del cabello mediante un activo oxidante que aclarará los pigmentos naturales de tu cabello, que a su vez serán reemplazados por los pigmentos artificiales contenidos en el producto colorante.

Es este activo oxidante, eficaz pero particularmente agresivo para la fibra capilar, el que, con el tiempo y las sucesivas coloraciones, debilitará tu cabello y lo hará más vulnerable a las agresiones externas.

Este proceso continuo quiebra la fibra, dejando el pelo seco, mate y quebradizo. La decoloración daña igualmente la estructura del cabello. Aclara el cabello eliminando la melanina, que es el pigmento que da color al cabello.

Este proceso hace que la estructura capilar sea porosa, débil y quebradiza. El resultado puede incluir pérdida de brillo, rotura más rápida de las puntas, mayor sensibilidad al daño y desvanecimiento más rápido del color.

Alteración del pH y daño de la barrera cutánea

La piel de nuestro cuerpo tiene un pH entre 5 y 5,5, excepto las zonas íntimas y el cuero cabelludo que lo tienen ligeramente inferior. El cabello y la grasa del cuero cabelludo tienen un pH de entre 4.5 y 5.5.

La grasa del cuero cabelludo proporciona una función protectora y la acidez natural del cabello también, ya que nos protege de los hongos y las bacterias, además de mantener la cutícula cerrada y saludable.

Para conseguir las pigmentaciones deseadas, se utilizan productos con un pH muy elevado. Estos productos alcalinos abren la cutícula del pelo para que el producto penetre en el interior.

Cuando nos teñimos el pelo con tintes químicos no solo dañamos el pelo, sino que también agredimos al cuero cabelludo. Las consecuencias pueden ser un cabello seco, apagado, sin brillo, difícil de peinar y que se enreda con facilidad.

Además, en función de lo sensible que sea nuestra piel, podemos dañar el cuero cabelludo provocando la aparición de dermatitis, eccema o picores. Sobre el cuero cabelludo también pueden producirse alteraciones que, dependiendo de la sensibilidad de la piel y de la periodicidad de la aplicación, pueden causar dermatitis, eccemas, picores y otras molestias.

Ingredientes asociados con efectos adversos

Los tintes para el cabello contienen ciertos químicos que han sido considerados responsables de posibles relaciones con problemas de salud. En los estudios sobre tinturas capilares se han analizado miles de sustancias químicas, algunas descritas como cancerígenas en animales o relacionadas con efectos tóxicos, alergénicos u hormonales.

Parafenilendiamina, PPD, y otras fenilendiaminas

La PPD es uno de los ingredientes más utilizados en tintes permanentes, especialmente en los tonos oscuros. Es lo que ayuda a que el color se fije con más intensidad y dure más tiempo.

La parafenilendiamina, PPD, es un precursor químico del color derivado de la petroquímica que permite que el tinte no se desvanezca con los lavados. Es especialmente abundante en tonos oscuros y castaños.

En combinación con el peróxido de hidrógeno es el principal causante de reacciones alérgicas graves. Puede provocar dermatitis alérgica de contacto, eccemas severos en cuero cabelludo, orejas y manos de peluqueros, así como problemas respiratorios.

En el INCI puede aparecer como p-Phenylenediamine, 1,4-Benzenediamine, CI 76060, Oxidation Base 10, p-Aminoaniline o 1,4-Diaminobenzene. También deben considerarse otras aminas aromáticas, como el p-aminofenol, el m-aminofenol, el p-toluendiamina y la toluene-2,5-diamine.

La PPD es un alérgeno bastante potente. En personas sensibles, puede provocar desde enrojecimiento e irritación hasta reacciones más graves como hinchazón del rostro, picazón extrema, ampollas o incluso dificultad para respirar.

Estas reacciones no siempre aparecen con el primer uso. A veces, el cuerpo tarda varias exposiciones en desarrollar sensibilidad, y cuando lo hace, puede convertirse en una alergia permanente.

Amoníaco y sustitutos alcalinizantes

El amoníaco en tintes se utiliza para abrir la cutícula del cabello, permitiendo que el pigmento penetre y se fije en la fibra capilar. En términos simples, es un ingrediente agresivo que abre la protección natural del cabello para insertar el color.

El resultado puede ser un color duradero, pero también un pelo más débil, deshidratado y propenso a la rotura con el tiempo. Además, el amoníaco es volátil, por eso los tintes con este ingrediente tienen un olor fuerte y penetrante.

Puede causar irritación en los ojos, la garganta y la nariz, especialmente si se aplica en un espacio poco ventilado. También es un potente irritante respiratorio.

En los tintes etiquetados como “sin amoníaco”, suele sustituirse por MEA, monoetanolamina, AMP, aminometilpropanol, o AMFA, sustancias que pueden presentar riesgos similares.

En la lista de ingredientes pueden aparecer como Ammonia, Ammonium Hydroxide, Monoethanolamine, 2-Aminoethanol o Ethanolamine. La mención “sin amoníaco” no garantiza por sí sola la ausencia de sustancias irritantes o sensibilizantes.

Resorcinol y metilresorcinol

El resorcinol se utiliza para activar el color en combinación con otros ingredientes y para ajustar tonalidades en tintes rubios o claros. Aunque es menos conocido que el amoníaco o la PPD, también puede provocar efectos adversos.

El resorcinol es uno de los químicos dañinos en tintes y se ha estudiado por su posible efecto disruptor en el sistema endocrino, es decir, porque podría interferir con el equilibrio hormonal del cuerpo.

Puede generar reacciones alérgicas o sensibilidad en la piel, sobre todo en personas con antecedentes de dermatitis o afecciones cutáneas. También se ha relacionado con irritación ocular, dermatitis, pigmentación de la piel y alteraciones hormonales.

En el INCI puede aparecer como Resorcinol, 1,3-Benzenediol, 3-Hydroxyphenol o Methylresorcinol. Su uso prolongado o en altas concentraciones no está recomendado, especialmente si hay contacto frecuente con el cuero cabelludo.

Peróxido de hidrógeno

El peróxido de hidrógeno, también llamado agua oxigenada, es el responsable del efecto decolorante en los tintes. Es el que destruye el pigmento natural del cabello para que el nuevo color se adhiera mejor.

Actúa como oxidante para aclarar los pigmentos naturales y activar los precursores del color. En el INCI puede aparecer como Hydrogen Peroxide o Hydrogen Dioxide.

El peróxido no es tóxico en sí mismo, pero sí puede ser muy agresivo para el cabello y el cuero cabelludo. Puede dejar el cabello poroso, sin brillo y reseco.

Si se utiliza con frecuencia, daña la estructura interna de la hebra capilar, lo que se traduce en puntas abiertas, encrespamiento y dificultad para mantener peinados. Si tienes el cuero cabelludo sensible, también puede causar ardor o descamación.

Persulfatos

El persulfato de amonio, Ammonium persulfate, y el persulfato de potasio, Potassium persulfate, están presentes sobre todo en productos de decoloración.

Son irritantes cutáneos, oculares y respiratorios. Ambos pueden producir urticaria, rinitis o asma, especialmente en personas expuestas repetidamente durante la preparación y aplicación de productos decolorantes.

Hidroquinona, p-aminofenol y otros compuestos

El 4-aminofenol, p-aminophenol, puede llegar a provocar defectos genéticos y también se considera una sustancia muy alergénica. La p-fenilendiamina se asocia con dermatitis de contacto, irritativa y alérgica.

La hidroquinona es un potente irritante cutáneo, ocular y respiratorio. Puede producir dermatitis y despigmentación de la piel.

El alcohol tetrahidrofurfurílico, Tetrahydrofurfuril alcohol, se utiliza como disolvente de tintes y puede producir irritación ocular. El 1-naftol es un derivado petroquímico irritante y contaminante.

Sales metálicas y metales pesados

Aunque muchos países prohíben estos ingredientes, algunos productos de baja calidad, sin certificación, con etiquetado incompleto o de origen dudoso pueden contener metales pesados como plomo, cadmio, níquel, cobre, mercurio, hierro, arsénico, bismuto o plata.

Estos metales pueden penetrar a través del cuero cabelludo y acumularse en el organismo con el tiempo. Su presencia se ha relacionado con efectos neurotóxicos y problemas de salud más complejos si hay exposición prolongada.

Las sales metálicas se han utilizado históricamente para oscurecer canas de forma progresiva, como el acetato de plomo o el nitrato de plata. Pueden bloquear posteriores procesos químicos e inestabilizar el agua oxigenada, debilitando y rompiendo el cabello.

La exposición al plomo o al mercurio, una vez o de forma continua, puede llevar a que se presente daño permanente al cerebro y al sistema nervioso.

Conservantes y liberadores de formaldehído

Algunos conservantes que pueden aparecer en productos de coloración son los parabenos, la metilcloroisotiazolinona, el BHT y el fenoxietanol. Estas sustancias se han relacionado con alteraciones hormonales, reacciones alérgicas y posibles irritaciones cutáneas.

Algunas fórmulas de productos para alisar o relajar el cabello contienen formaldehído como ingrediente activo. Los conservantes liberadores de formaldehído pueden contribuir a irritación, cefaleas, somnolencia y mareos en personas expuestas.

Efectos adversos inmediatos

Los efectos secundarios no aparecen en todas las personas, ya que cada individuo reacciona de manera diferente a los productos químicos. Sin embargo, incluso una aplicación ocasional puede desencadenar una reacción alérgica si existe sensibilización previa.

  • Irritación del cuero cabelludo.
  • Picazón, ardor o enrojecimiento.
  • Dermatitis de contacto irritativa o alérgica.
  • Eccema, descamación, grietas, supuración o costras.
  • Quemaduras químicas y manchas en la piel.
  • Ojos llorosos, conjuntivitis, enrojecimiento, picor o quemaduras.
  • Congestión nasal, estornudos y rinitis.
  • Urticaria y sensibilidad cutánea.
  • Inflamación de la cara, las orejas o el cuello.
  • Ampollas y edema.
  • Asma, dificultad para respirar o hipersensibilidad respiratoria.

Una alergia al tinte de cabello puede manifestarse de varias formas, desde un simple enrojecimiento hasta picor, eczema y formación de un edema en los casos más graves.

En algunos casos más graves, puede ocurrir hinchazón en la cara y dificultad para respirar. Si aparecen estos síntomas después de teñirse el cabello, es importante buscar atención médica de inmediato.

Efectos sobre el cabello y el cuero cabelludo a largo plazo

El uso repetido puede producir cambios en la textura del cabello, como resequedad, debilidad, pérdida de brillo, porosidad, encrespamiento y mayor tendencia a la rotura.

La fragilidad aparece con el uso continuo de los tintes: tu cabello puede volverse más seco, más apagado y más quebradizo, y dañarse mucho más rápido.

Debilitado por la oxidación, el cabello se vuelve más sensible a las agresiones externas. No es raro que se produzca una pérdida de cabello más o menos importante, aunque la caída puede tener muchas causas distintas y no siempre se debe directamente a la tintura.

La barrera del cuero cabelludo también puede quedar sensible o dañada. La exposición repetida puede favorecer sensibilidad química acumulada, dermatitis recurrente y mayor intolerancia a determinados ingredientes.

Área afectadaPosibles síntomasSustancias relacionadas
Piel y cuero cabelludoDermatitis alérgica e irritativa, grietas, supuración, costras, quemaduras químicas y manchasPPD, resorcinol, peróxido de hidrógeno
Sistema respiratorioRinitis, estornudos, congestión nasal, asma y fatiga respiratoriaAmoníaco, MEA, persulfatos de amonio y potasio
Sistema ocularConjuntivitis, enrojecimiento, picor y quemadurasAmoníaco, resorcinol y vapores volátiles de peróxido
Sistema endocrino y generalDisrupción hormonal tiroidea, cefaleas, somnolencia y mareosResorcinol, parabenos y conservantes liberadores de formaldehído

Por qué preocupa que las tinturas puedan causar cáncer

Se informó que algunos de los productos químicos en los tintes para el cabello son cancerígenos, es decir, que causan cáncer. Estos incluyen las aminas aromáticas, que se usaban como intermedios en los primeros tintes permanentes que se hicieron para el cabello.

Entre mediados y fines de los setenta, los fabricantes cambiaron los componentes de estos tintes permanentes para eliminar algunos de los químicos cancerígenos que se usaban como intermedios.

No se sabe si alguno de los productos químicos que se usan hoy en día en los tintes para el cabello son cancerígenos. La preocupación persiste porque la exposición puede repetirse durante años y porque las fórmulas, las concentraciones, los colores y las vías de exposición son diferentes.

Además, entre el 50 % y el 80 % de las mujeres en los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea usan tintes para el cabello. Dado el uso generalizado de productos para teñir el cabello, si estos productos tuvieran incluso un pequeño efecto sobre el riesgo de cáncer, podría influir mucho en la salud pública.

Riesgo de cáncer en peluqueros y barberos

Es probable que las personas que usan los tintes con frecuencia en el trabajo, como los profesionales de peluquería, tengan una mayor exposición a las sustancias químicas potencialmente dañinas en estos productos que las personas que se tiñen el cabello en un salón o que se lo tiñen en casa.

La exposición profesional puede producirse por contacto directo de la piel o las mucosas con el producto, por inhalación de vapores y aerosoles o por la preparación repetida de tinturas y decolorantes.

En 2010, un informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, IARC, concluyó que algunos de los productos químicos a los que están expuestos los peluqueros profesionales son “probablemente cancerígenos para los seres humanos”.

Esta conclusión se basó en varios estudios en los que se encontró un riesgo más alto de cáncer de vejiga en quienes trabajan en peluquería y barbería por la exposición a los tintes para el cabello.

En un metanálisis de 42 estudios realizado en 2010, se indicó que la probabilidad de tener cáncer de vejiga aumentaba según la cantidad de tiempo que la persona había trabajado en peluquería.

Quienes trabajaron en peluquería durante al menos 10 años tenían casi el doble de probabilidades de tener cáncer de vejiga que aquellos que nunca habían trabajado en peluquería.

En un estudio sobre profesionales de peluquería suecos durante diferentes períodos de tiempo no se encontró un riesgo más alto en las últimas décadas. Esto parece indicar que el uso profesional de tintes modernos para el cabello, que ya no contienen aminas aromáticas, tal vez no se relacione con el riesgo de cáncer de vejiga.

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, CIIC, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud, ha clasificado la exposición ocupacional, por ejemplo, la de los peluqueros, a los tintes para el cabello como probable carcinógeno humano, mientras que el uso personal de los tintes para el cabello no pudo clasificarse.

Riesgo de cáncer en personas que se tiñen el cabello

En los estudios epidemiológicos que siguen a grupos de personas a lo largo del tiempo, estudios de cohortes, o que estudian a personas con y sin cánceres específicos, estudios de casos y controles, se analizaron las posibles asociaciones entre el uso personal de tintes para el cabello y los riesgos de varios tipos de cáncer.

Después de revisar las pruebas existentes, el Grupo de Trabajo de la IARC consideró que el uso personal de tintes para el cabello en general “no es clasificable como cancerígeno en los seres humanos”.

Los resultados de las investigaciones no son completamente uniformes. Un estudio prospectivo de cohortes que siguió a 117.200 mujeres de los Estados Unidos durante 36 años no encontró un efecto significativo de la coloración regular del pelo sobre la mayoría de los tipos de cáncer.

El estudio actual, descrito como el mayor estudio prospectivo sobre este tema hasta la fecha, no encontró ningún vínculo entre el uso personal de tintes para cabello permanente y el riesgo de la mayoría de los cánceres o la mortalidad relacionada con el cáncer.

Sin embargo, sí encontró una asociación positiva para el riesgo de carcinoma de células basales, cáncer de mama con receptores hormonales negativos y cáncer de ovario. Los hallazgos se limitaron a mujeres blancas de Estados Unidos y puede que no se extiendan a otras poblaciones.

Cáncer de vejiga

En un análisis de 2014 de datos agrupados de 17 estudios, no se encontraron pruebas de un aumento del riesgo del cáncer de vejiga por el uso personal de tintes para el cabello.

Sin embargo, para el uso personal de tintes permanentes para el cabello en particular, las pruebas de una asociación con el cáncer de vejiga no son uniformes. En algunos estudios no se hallaron asociaciones, mientras que en otros hubo una asociación en ciertos subgrupos de usuarios.

Linfoma no Hodgkin y linfoma de Hodgkin

En varios estudios se investigó la relación entre el uso personal de tintes para el cabello y el riesgo de linfoma no Hodgkin, y los resultados fueron contradictorios.

En un análisis agrupado de cuatro estudios de casos y controles se halló que las mujeres que comenzaron a usar tintes para el cabello antes de 1980, antes de que se cambiaran las fórmulas para eliminar los compuestos cancerígenos, tenían 1,3 veces más probabilidades de presentar linfoma no Hodgkin que las mujeres que nunca usaron tintes para el cabello.

No se observó un aumento del riesgo para las mujeres que comenzaron a usar tintes para el cabello después de 1980. En un estudio prospectivo de cohortes grande de 2020 no se informó ninguna asociación entre el uso personal de tintes para el cabello y el riesgo de linfoma no Hodgkin.

También se observó un mayor riesgo de linfoma de Hodgkin solo en mujeres con cabello naturalmente oscuro, aunque esta observación necesita una validación prospectiva más amplia.

Cáncer de mama

En muchos estudios se examinaron las posibles asociaciones entre el uso de tintes para el cabello y el cáncer de mama, y los resultados fueron desiguales e inconsistentes.

En estudios más recientes, con poblaciones más grandes de mujeres, períodos de seguimiento más prolongados y una caracterización más detallada de los tintes para el cabello y de otros factores de riesgo del cáncer de mama, se observó que ciertos tipos de exposición quizás presenten riesgo.

En un estudio de cohortes grande en los Estados Unidos, que incluyó en su mayoría a mujeres blancas, se informó un aumento del riesgo de cáncer de mama en general y de cánceres de mama con receptores hormonales negativos al aumentar la exposición a los tintes para el cabello.

En otro estudio prospectivo de mujeres estadounidenses que usaban tintes oscuros o permanentes para el cabello, los riesgos de cáncer de mama fueron más altos en quienes dijeron que usaron algún tinte para el cabello que en quienes dijeron no haberlo usado ninguno.

Entre las mujeres blancas no hispanas, las usuarias de tintes para el cabello tenían 1,07 veces más probabilidades de contraer cáncer de mama que las no usuarias. Entre las mujeres afroamericanas, las usuarias de tintes tenían 1,45 veces más probabilidades de contraer cáncer de mama que las mujeres negras no usuarias.

En algunos estudios, se observó que las personas que se aplican tintes permanentes para el cabello en el hogar tienen un riesgo más alto de cáncer de mama que aquellas que se lo aplican con un profesional.

Otros tipos de cáncer

Aunque en algunos estudios individuales se demostraron asociaciones entre el uso de tintes para el cabello y el riesgo de leucemia, en un metanálisis de 20 estudios se observó una asociación leve que no fue estadísticamente significativa.

En un estudio de cohortes grande no hubo ninguna asociación entre el uso de tintes para el cabello y el riesgo de leucemia, pero hubo un aumento leve de los riesgos de carcinoma de células basales, en particular en las mujeres cuyo cabello natural era claro, y cáncer de ovario.

Los resultados actuales justifican una mayor validación prospectiva, teniendo en cuenta las diferentes poblaciones y países, los genotipos de susceptibilidad, los tipos de cáncer, los colores de los tintes, los entornos de exposición y la diferencia entre uso personal y exposición ocupacional.

Alisadores y relajantes químicos para el cabello

Los tratamientos que se usan para alisar o relajar el cabello contienen una mezcla de productos químicos. Algunas fórmulas contienen formaldehído como ingrediente activo.

En varios estudios se descubrieron asociaciones entre el uso de alisadores o relajantes para el cabello y el cáncer de mama. En un estudio de casos y controles grande realizado en Nueva York y Nueva Jersey, en mujeres blancas que alguna vez usaron alisadores químicos para el cabello, la probabilidad de cáncer de mama fue 1,7 veces mayor que en quienes no los usaron.

No se observó esta asociación en las mujeres negras. En otro estudio de casos y controles grande, en mujeres de Ghana que alguna vez usaron estos productos, la probabilidad de cáncer de mama fue 1,6 veces mayor que en quienes no los usaron.

En un estudio prospectivo grande realizado en los Estados Unidos, en mujeres que usaron planchas para el cabello al menos una vez al mes en los 12 meses anteriores, la probabilidad de cáncer de mama fue 1,3 veces mayor que en quienes no las usaron.

En esa misma cohorte de mujeres, el uso frecuente de alisadores y permanentes durante la adolescencia se asoció con un mayor riesgo de cáncer de mama premenopáusico.

En un estudio prospectivo nacional de mujeres negras, se encontraron pruebas de que quienes usaron alisadores con lejía con mucha frecuencia tenían más probabilidades de cáncer de mama con receptores de estrógeno positivos que quienes nunca los usaron o apenas los usaron.

En un estudio de cohortes grande se encontró que las mujeres que usaron cualquier producto para alisar el cabello en los 12 meses anteriores tenían 1,8 veces más riesgo de presentar cáncer uterino que las que nunca lo usaron.

Debido a que la composición química de los alisadores y relajantes para el cabello varía, en los estudios futuros se intentará identificar cuáles productos químicos afectan la salud y de qué forma específica lo hacen.

Greenwashing y lectura del INCI

La industria cosmética está regulada, pero eso no significa que todos los ingredientes utilizados sean completamente inofensivos. Comprender qué contienen realmente los tintes de cabello es un paso importante para proteger la salud del cuero cabelludo y del cabello.

En el sector de la cosmética capilar prima a menudo el denominado greenwashing o lavado de imagen verde: prácticas de marketing engañoso que destacan palabras como “vegetal”, “natural”, “con aceites orgánicos” u “óleos” cuando el producto contiene una proporción elevada de ingredientes sintéticos.

El INCI, Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos, es la lista obligatoria ordenada de mayor a menor concentración. Revisar el INCI permite verificar si un tinte es genuinamente vegetal o si utiliza reclamos publicitarios que no reflejan toda su composición.

La mención “sin amoníaco” no garantiza la ausencia de sustancias nocivas, porque el amoníaco puede sustituirse por otros agentes alcalinizantes. Del mismo modo, las palabras “natural” o “vegetal” no bastan para confirmar que un producto esté libre de PPD, sales metálicas u otros compuestos sensibilizantes.

Cómo reducir los efectos adversos

Realizar una prueba de alergia

Antes de aplicar cualquier tinte en todo el cabello, es recomendable realizar una prueba en una pequeña zona de la piel para verificar que no se produzca una reacción alérgica.

Aplica una pequeña cantidad de tinte en la piel detrás de la oreja o en la parte interior del brazo y espera 24 o 48 horas para ver si se produce alguna reacción. Si aparece enrojecimiento, picazón, hinchazón o cualquier otra molestia, no utilices el producto.

Una prueba cutánea negativa no garantiza que nunca se produzca una reacción, porque la sensibilidad puede desarrollarse después de exposiciones repetidas. Si tienes antecedentes de alergias o dermatitis, consulta a un dermatólogo antes de usar una tintura.

Evitar aplicar el producto sobre piel lesionada

No se debe aplicar una tintura sobre un cuero cabelludo irritado, lesionado, quemado, con heridas o con dermatitis activa. La barrera cutánea dañada puede aumentar la irritación y facilitar el contacto con los componentes del producto.

Usar ventilación y protección durante la aplicación

La aplicación debe realizarse en un espacio bien ventilado para reducir la inhalación de amoníaco, persulfatos y otros vapores. Los profesionales deben reducir el contacto directo con la piel y las mucosas mediante guantes y medidas de protección adecuadas.

Reducir la frecuencia

Los riesgos pueden acumularse con el uso repetido, aumentando el impacto en la salud con el paso del tiempo. Espaciar más la frecuencia de aplicación puede reducir la exposición total y permitir que el cabello se recupere.

Si te tiñes regularmente, vale la pena cuidar qué estás usando y evitar aplicaciones innecesariamente frecuentes. Alternar con tintes semipermanentes puede disminuir la agresividad para la fibra capilar, aunque no elimina el riesgo de alergia si el producto contiene sensibilizantes.

Cuidar el cabello antes y después

El tinte de cabello puede debilitar y resecar el cabello, por lo que es crucial hidratarlo y cuidarlo regularmente. Utiliza acondicionadores y mascarillas especiales para cabello teñido que contengan ingredientes hidratantes.

Evita el uso excesivo de herramientas de calor, como planchas y secadores, y protege tu cabello del sol y de otros agentes dañinos. Evita lavar el cabello con agua caliente, ya que puede eliminar el color más rápidamente y resecarlo aún más.

Para limitar el daño, lava tu cabello con un champú suave, sin sulfatos, natural y con activos hidratantes y nutritivos. Hidrata tu cabello más profundamente con una mascarilla al menos una vez por semana.

También puedes optar, una vez al mes o más, por un baño de aceite para aportar nutrición y brillo al cabello. La frecuencia y los productos deben adaptarse a las características del cabello y del cuero cabelludo.

Alternativas a las tinturas convencionales

Desde hace algunos años han surgido alternativas a los tintes convencionales. Formuladas de manera más natural, limitan el uso de ingredientes químicos potencialmente tóxicos, nocivos e irritantes.

Los tintes llamados naturales pueden ser menos agresivos, pero deben revisarse cuidadosamente porque algunos todavía contienen compuestos sintéticos. Los productos vegetales puros no aclaran el cabello y pueden no cubrir las canas con la misma eficacia que una tintura permanente.

Henna y coloración vegetal

La henna pura es una opción antigua y natural. No solo da color, especialmente rojizo o cobrizo, sino que también fortalece y da brillo al cabello.

Existen mezclas vegetales con índigo, cassia y otras plantas que permiten obtener tonos castaños o más oscuros. La tinción a base de plantas no destruye ni levanta la cutícula: los pigmentos naturales se adhieren a la superficie exterior de la queratina, cubriendo el cabello como una película protectora.

A diferencia de la coloración química, la coloración vegetal no penetra en el núcleo del cabello. Forma una capa alrededor de la fibra capilar, lo que puede aportar grosor, fuerza, brillo y más cuerpo.

Hay que asegurarse de que la henna sea natural y sin aditivos. Algunas hennas comerciales incluyen PPD para oscurecer el tono, y eso anula el beneficio de utilizar una fórmula vegetal.

La coloración vegetal no permite aclarar el cabello. Además, la cobertura de canas, la duración y el resultado final dependen de la planta utilizada, del color inicial y de la forma de aplicación.

Transición desde un tinte químico

Si has estado utilizando tintes convencionales durante años y deseas cambiar a la coloración natural a base de plantas, conviene revisar cuidadosamente la composición del producto que se va a utilizar.

Elimina las siliconas de tu rutina: Lava tu cabello con un champú sin sulfatos ni siliconas ecológico certificado para retirar los polímeros sintéticos que recubren la fibra.

Aplica una mascarilla détox: Utiliza una mascarilla de arcilla mineral o détox capilar para arrastrar los restos de metales pesados y acumulaciones sintéticas.

Elige plantas tinctorias ecológicas: Utiliza tintes vegetales puros totalmente libres de PPD, amoníaco, sodio picramato o sales metálicas.

Si vas a cambiar de un tinte químico a uno vegetal, es recomendable dejar pasar al menos 2-4 semanas sin teñirte, para que el cabello se “limpie” y los pigmentos vegetales se adhieran mejor.

Antes de utilizar una coloración vegetal, revisa siempre su INCI y realiza una prueba en un mechón y en una pequeña zona de la piel. “Vegetal” no significa automáticamente que sea imposible desarrollar una reacción alérgica.

Qué hacer ante una reacción intensa o una ingestión accidental

La intoxicación con tinturas o tintes para el cabello ocurre cuando alguien ingiere la tintura o tinte que le da color al cabello. La ingestión es una situación diferente de la aplicación cosmética habitual y requiere atención médica o toxicológica.

Consiga ayuda médica de inmediato. No le provoque el vómito a la persona, a menos que el centro de toxicología o un proveedor de atención médica se lo indiquen.

Si el químico entró en contacto con la piel o los ojos, enjuague con abundante agua durante al menos 15 minutos. Si la persona ingirió la tintura para el cabello, suminístrele agua o leche de inmediato, a menos que el proveedor le diga lo contrario.

No le dé nada de beber si la persona tiene síntomas que le dificulten tragar, como vómitos, convulsiones o disminución de la lucidez mental.

Es importante tener disponible la edad, el peso y el estado de la persona, el nombre del producto, sus ingredientes y concentración si se conocen, la hora en que fue ingerido y la cantidad ingerida.

Si es posible, lleve el recipiente al hospital. El tratamiento puede incluir soporte respiratorio, líquidos por vía intravenosa, medicamentos para tratar los efectos del tóxico, lavado de la piel y, en casos graves, cirugía para retirar la piel quemada.

El pronóstico depende de la cantidad ingerida y de la rapidez con que se administre el tratamiento. Es posible que se presente daño considerable en la boca, la garganta y el estómago, y que el daño al esófago y al estómago continúe durante varias semanas después de la ingestión.

Ante dificultad para respirar, hinchazón de la cara o la garganta, ampollas extensas, mareo intenso, pérdida del conocimiento o una reacción rápida después de aplicar el tinte, se necesita atención médica urgente.

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