La depresión puede relacionarse con la caída de cejas y pestañas, pero no suele ser una causa directa y única. La pérdida puede aparecer por el estrés emocional asociado, por alteraciones del ciclo del pelo, por tricotilomanía, por cambios en la alimentación, por problemas hormonales o por enfermedades autoinmunes como la alopecia areata.
La identificación de la causa subyacente es esencial para abordar adecuadamente el problema. Si notas una pérdida significativa, zonas completamente despobladas, descamación, picor o una caída que no mejora, es importante consultar a un dermatólogo u otro profesional de la salud.
Cómo pueden relacionarse la depresión, el estrés y la pérdida de vello
Cuando estás sometido a mucho cansancio mental, nervios o presión constante, tu cuerpo lo refleja en más lugares de lo que piensas. La caída de cejas por estrés es uno de esos signos visibles: notas que la zona se ve más pobre, con menos densidad o con pequeños claros.
Esto sucede porque el vello facial, igual que el cabello de la cabeza, depende de un ciclo de crecimiento muy sensible a los cambios internos. El estrés emocional y ambiental puede afectar la salud del cabello.
Los efectos del estrés pueden pasar desapercibidos o no recibir tratamiento durante un tiempo, ya que algunos pueden hacerse visibles meses después. Por ejemplo, cuando el estrés desencadena una caída del cabello, la pérdida suele aparecer dos o tres meses más tarde.
La depresión también puede influir indirectamente cuando provoca aislamiento, falta de sueño, disminución del apetito, una alimentación desequilibrada, menor cuidado personal o conductas repetitivas como arrancarse el pelo. La caída del cabello puede generar frustración, vergüenza y aflicción, y puede contribuir a una baja autoestima, depresión y ansiedad.
Cómo afecta el estrés al ciclo del pelo
Imagina que cada pelo de la ceja sigue un ciclo con tres fases: crecimiento, transición y caída. Pues bien, cuando el estrés se mantiene en el tiempo, este ciclo se altera:
- Se acorta la fase de crecimiento (anágena) y el vello no llega a desarrollarse con la misma fuerza.
- Aumenta la fase de caída (telógena), lo que hace que notes más pelos sueltos al frotar la zona.
- El folículo se debilita, dificultando que nazcan nuevos pelos con la misma calidad.
Este fenómeno, conocido como efluvio telógeno, es el que explica que el pelo de las cejas se vuelva más frágil en momentos de mucho estrés. La fase telógena del pelo es la etapa final de su vida y suele durar de dos a cuatro meses.
El porcentaje medio de pelo en fase telógena representa el 15 % de todo el pelo. La caída excesiva durante el efluvio telógeno se hace visible al cepillarse el cabello, ya que se pierde el pelo que se encontraba en la fase telógena.
Las pestañas también pueden verse afectadas, y pueden parecer más cortas debido a la pérdida de las pestañas más largas durante la fase final de su ciclo. Este tipo de caída no detiene el crecimiento de pelo nuevo iniciado en la fase anágena.
El efluvio telógeno agudo puede afectar a personas de cualquier grupo de edad y sexo. En la mayoría de los casos suele durar de tres a seis meses.

¿Qué tipos de caída pueden relacionarse con el estrés?
Aunque la caída de cejas y pestañas puede deberse a deficiencias nutricionales, cambios estacionales o desequilibrios hormonales, existen tres tipos de pérdida de pelo especialmente relacionados con el estrés: efluvio telógeno, tricotilomanía y alopecia areata.
Efluvio telógeno
El efluvio telógeno se asocia con una pérdida temporal del cabello debido a una alteración del organismo que provoca una caída excesiva durante la fase telógena o de reposo.
Entre los desencadenantes habituales se encuentran el parto, un trauma grave, un acontecimiento vital estresante, una pérdida extrema de peso y las dietas restrictivas, un medicamento nuevo o la retirada de un tratamiento hormonal.
Los cambios hormonales, como los experimentados durante el embarazo o la menopausia, también pueden influir en la salud del cabello. Asimismo, los problemas hormonales y las alteraciones de la función tiroidea pueden participar en la pérdida de cejas y pestañas.
El efluvio telógeno no suele producir zonas completamente lisas y redondeadas sin pelo. Es más frecuente observar una disminución general de la densidad, pelos más finos o una caída progresiva.
Tricotilomanía
La tricotilomanía, o trastorno de arrancarse el pelo, es una afección de salud mental. Consiste en un deseo irresistible, frecuente y repetido de arrancarse el pelo del cuero cabelludo, las cejas o las pestañas, pero a veces también de otras áreas del cuerpo.
La tricotilomanía forma parte de un grupo de afecciones denominadas conductas repetitivas centradas en el cuerpo. Por más que la persona intente resistirse, no puede dejar de hacerlo.
En algunos casos, una persona que experimenta ansiedad, aburrimiento, estrés o tensión puede arrancarse por completo las pestañas o las cejas, o desarrollar zonas despobladas en el cuero cabelludo o las cejas.
La conducta puede producirse con distintos niveles de conciencia. Algunas personas se arrancan el pelo para experimentar alivio, mientras que otras lo hacen automáticamente cuando están aburridas o realizan actividades rutinarias, sin darse cuenta.
La tricotilomanía puede relacionarse con sentimientos negativos, como el estrés, la ansiedad, la tensión, el aburrimiento, la soledad, el cansancio extremo o la frustración. Arrancarse el pelo puede convertirse en una forma de afrontar esas emociones.
También puede producir sentimientos positivos, como satisfacción y alivio. En consecuencia, la persona puede continuar arrancándose el pelo para mantener esas sensaciones.
Señales de tricotilomanía
- Arrancarse repetidamente el pelo del cuero cabelludo, las cejas o las pestañas, de forma automática o deliberada.
- Sentir un aumento de la tensión antes de arrancarse el pelo o al intentar resistirse.
- Experimentar placer o alivio después de arrancarlo.
- Presentar pelo más corto, zonas ralas o calvas en el cuero cabelludo u otras partes del cuerpo.
- Observar ausencia o menor densidad de pestañas y cejas.
- Arrancarse tipos específicos de pelo siguiendo los mismos pasos o patrones.
- Morder, masticar o comer el pelo arrancado.
- Jugar con el pelo arrancado o frotarlo sobre los labios o el rostro.
- Intentar repetidamente dejar de arrancarse el pelo o reducir la conducta sin conseguirlo.
- Sufrir aflicción o problemas en situaciones laborales, educativas o sociales.
Muchas veces la tricotilomanía lleva también a arrancarse la piel, morderse las uñas o morderse los labios. A veces puede ser un indicio arrancarles el pelo a mascotas, muñecas, prendas de vestir o mantas.
En general, la persona se arranca el pelo en privado. Cada episodio puede durar desde unos pocos segundos hasta horas, y puede intentar ocultar la afección a otras personas.
La acción de arrancarse el pelo puede ser automática, por ejemplo mientras se lee, se mira televisión o se está aburrido. También puede ser consciente, cuando se realiza deliberadamente para aliviar la tensión o la aflicción.
Una misma persona puede arrancarse el pelo de forma automática y consciente, según la situación y el estado de ánimo. Ciertas posiciones o actividades, como apoyar la cabeza en la mano o cepillarse el cabello, pueden provocar la conducta.
La tricotilomanía puede ocurrir junto con depresión, ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo. Si no puedes dejar de arrancarte el pelo y te avergüenza tu apariencia, habla con tu proveedor de atención médica.
La tricotilomanía no es solo un mal hábito, sino una afección de salud mental. Es poco probable que mejore sin tratamiento.
Alopecia areata
La alopecia areata es una enfermedad del sistema inmunológico que provoca una pérdida de pelo impredecible y localizada. En los casos más graves puede producir una pérdida total del cabello, incluidas las cejas y las pestañas.
La alopecia areata puede desarrollarse en pocos días y producir zonas de calvicie con aspecto de manchas. Puede afectar a cualquier persona, independientemente de la edad y el sexo, aunque la mayoría de los casos aparecen antes de los 30 años.
La pérdida repentina se produce cuando los glóbulos blancos de la sangre atacan a las células de los folículos pilosos. Esto hace que los folículos se encojan y disminuyan notablemente la producción de pelo nuevo.
La alopecia areata por estrés se caracteriza por la caída de pelo en determinados puntos de la cabeza o del cuerpo, como las cejas, las pestañas o la barba, con formas redondeadas de mayor o menor tamaño.
El pelo nuevo nace muy débil, por lo que a veces ni siquiera puede atravesar la piel. Los síntomas de la alopecia areata pueden incrementarse notablemente durante periodos de estrés.
Se considera que la causa de la alopecia areata es genética, aunque existen indicios de una relación con niveles extremos de estrés. Pese a la abundante literatura científica sobre el tema, todavía se desconocen por completo las causas que la originan.
Factores que pueden favorecer la alopecia areata
- Antecedentes familiares.
- Cambios hormonales, por ejemplo de tipo tiroideo.
- Infecciones en el cuero cabelludo.
- Enfermedades, episodios traumáticos y conflictos.
- Pérdida de un ser querido.
- Dejar de trabajar o comenzar un empleo nuevo.
- Altos niveles de estrés.
Diferentes estudios han demostrado que una de cada cinco personas que desarrolla alopecia areata cuenta con algún familiar que la ha padecido anteriormente.
La localización más frecuente de la alopecia areata es el cuero cabelludo, pero puede manifestarse en cualquier otra parte del cuerpo con pelo. En ocasiones afecta exclusivamente a las cejas o las pestañas.
Cuando la alopecia areata aparece en las cejas o las pestañas, pueden observarse zonas calvas sin pelo. La pérdida puede ser parcial o, en los casos más graves, completa.
Otras causas de caída de cejas y pestañas
La pérdida de pelo en las cejas puede asociarse a más de cien tipos diferentes de alopecia. Paralelamente, existen múltiples enfermedades que pueden provocar este síntoma, como el hipotiroidismo, las afecciones autoinmunes o los trastornos emocionales.
Las cejas y las pestañas tienen un ciclo natural de crecimiento. Las interrupciones de ese ciclo, debidas al envejecimiento u otros factores, pueden provocar su caída.
Envejecimiento
La densidad natural de las cejas disminuye con el paso del tiempo. Por ello, con la edad es habitual percibir una pérdida de cejas.
Alopecia frontal fibrosante
La alopecia frontal fibrosante es un tipo de alopecia cicatricial que se caracteriza por la pérdida de pelo en la primera línea del nacimiento del cabello y también por la caída de las cejas.
La pérdida de cejas puede ser el primer síntoma de la enfermedad. Por lo general, no se trata de una caída completa, sino de una disminución de la densidad capilar en la zona.
La alopecia frontal fibrosante es más frecuente en mujeres después de la menopausia, aunque puede aparecer a cualquier edad y también puede causar alopecia en cejas en hombres.
Depilación y manipulación
El uso continuado de pinzas, cera u otros métodos depilatorios de tracción es una causa habitual de pérdida del pelo en las cejas, sobre todo si se realiza con excesiva fuerza o periodicidad.
Hay que tener mucho cuidado con la depilación de esta zona. Si no se realiza correctamente, puede provocar irritaciones o infecciones que retrasen la salida del pelo.
El pelo crece un número finito de veces, por lo que si las cejas se someten a depilaciones muy severas se puede perder volumen de cabello.
El uso excesivo de productos cosméticos, las extensiones de pestañas y la manipulación constante, como tirar o frotar las cejas y las pestañas, pueden debilitar los folículos pilosos y causar una caída permanente.
Dermatitis y otras afecciones cutáneas
Los casos de dermatitis atópica o eccemas pueden provocar rojeces, descamación, picor o hinchazón en la zona de las cejas. Además de afectar a la piel, pueden causar pérdida de pelo.
Tanto la dermatitis atópica como la dermatitis seborreica pueden asociarse a la alopecia en cejas. Las infecciones de la piel también pueden afectar a los folículos pilosos y provocar la caída.
Problemas hormonales
El hipotiroidismo puede causar pérdida de cejas. Cuando aparece, suele afectar a la cola de las cejas y a las zonas laterales.
Los cambios hormonales relacionados con el embarazo, la menopausia u otras alteraciones hormonales pueden influir en la salud del pelo.
Deficiencias nutricionales
La falta de nutrientes esenciales, como vitaminas, minerales y proteínas, puede afectar la salud del cabello, las cejas y las pestañas. Una dieta desequilibrada puede contribuir a la pérdida de pelo en diferentes zonas.
Una dieta baja en nutrientes clave, como hierro, zinc, vitamina D o biotina, puede contribuir a que el pelo se debilite. También se han relacionado la falta de vitamina B12 y de ácido fólico con la salud del cabello.
Medicamentos y tratamientos
Ciertos tratamientos pueden provocar una caída temporal o permanente de las cejas. Entre ellos se encuentran la quimioterapia y la radioterapia utilizadas en procesos oncológicos.
Algunos medicamentos para la tiroides o la artritis pueden tener como efecto secundario la pérdida de cabello. También se han señalado las dosis altas de niacina o retinol.
La retirada de un tratamiento hormonal, como un sérum de pestañas basado en prostaglandinas, puede actuar como desencadenante de un efluvio telógeno.
Otras causas menos frecuentes
Las enfermedades autoinmunes, además de la alopecia areata y la alopecia frontal fibrosante, pueden provocar caída de cejas. Entre ellas se encuentra el lupus.
La lepra y la sífilis también pueden manifestarse con pérdida de pelo en las cejas. Aunque con menor frecuencia, el cáncer de piel puede ser otra causa posible, especialmente en personas con carcinomas escamosos o de células basales.
La alopecia en cejas en recién nacidos puede ser un síntoma de diversas enfermedades hereditarias. Sin embargo, el nacimiento de un niño sin cejas no siempre es una señal de alarma, ya que puede tratarse de una variante normal sin significado clínico.
Cómo distinguir una caída relacionada con la depresión o el estrés
Cuando el estrés empieza a afectar a las cejas, los signos suelen aparecer de forma progresiva y no siempre son fáciles de reconocer al principio. La caída no suele manifestarse de golpe, sino que da pequeñas pistas que conviene identificar.
Signos habituales
- Disminución visible de la densidad.
- Cejas más finas y menos pobladas.
- Pequeños huecos localizados.
- Vello más frágil y quebradizo.
- Pelos que se desprenden fácilmente al tocar o maquillar la zona.
- Picor o descamación ligera.
- Aspecto apagado del pelo, con menos brillo y vitalidad.
- Pérdida de pestañas o cejas asociada a arrancamiento repetido.
El efluvio telógeno suele producir una disminución general de la densidad después de un periodo de estrés, enfermedad, pérdida de peso, cambio hormonal o medicación. La tricotilomanía suele dejar pelos de longitudes diferentes, zonas irregulares y señales de arrancamiento.
La alopecia areata suele producir zonas redondeadas y claramente delimitadas sin pelo. La dermatitis puede acompañarse de enrojecimiento, descamación, picor o inflamación.
La pérdida de la cola de las cejas puede orientar hacia un problema tiroideo, aunque el diagnóstico no puede establecerse solo por el aspecto de la zona.
Impacto emocional de la caída de cejas y pestañas
Las cejas y las pestañas son partes importantes de la anatomía facial que cumplen una función estética y también desempeñan un papel esencial en la protección de los ojos contra el polvo, el sudor, la lluvia y otras partículas externas.
Las cejas complementan a los párpados y las pestañas a la hora de proteger los ojos. Filtran la radiación solar y evitan que el sudor, la lluvia, el polvo u otras partículas arrastradas por el viento entren o golpeen la superficie ocular.
Las cejas también desempeñan un papel clave a la hora de expresar estados de ánimo o sentimientos como la sorpresa, el enfado o la duda. Por eso, su pérdida puede modificar la expresión facial y producir un malestar estético importante.
En la mayoría de los casos, el impacto psicológico de la alopecia areata es traumático. La pérdida de cabello, más o menos súbita, se acompaña de cambios en la imagen corporal.
Ese impacto puede influir en la forma de relacionarse con el propio cuerpo y con otras personas. La incertidumbre sobre si el pelo volverá a crecer puede traducirse en pérdida de autoestima y autoconfianza.
- Ansiedad.
- Depresión.
- Disminución del estado de ánimo.
- Problemas en la vida familiar.
- Dificultades laborales.
- Aislamiento social.
La alopecia areata puede afectar la confianza, los pensamientos, las emociones y las conductas. La vergüenza puede llevar al aislamiento social y a ausencias escolares o laborales.
Algunas personas intentan ocultar la pérdida de pelo por preocupación ante las miradas o las preguntas de los demás. También pueden utilizar maquillaje, pelucas, peinados para disimular las zonas despobladas o pestañas postizas.
La pérdida del pelo puede llevar a evitar actividades sociales, oportunidades educativas o laborales e incluso situaciones de intimidad. La salud mental merece atención junto con la valoración dermatológica.
Tratamiento de la caída de cejas y pestañas
El tratamiento depende de la causa. Cuando la caída es un síntoma de enfermedades subyacentes, como el hipotiroidismo o la ansiedad, también será necesario tratar esas enfermedades.
En ocasiones, la caída de las cejas puede ser permanente. Sin embargo, en la mayoría de los casos el pelo se recupera de forma natural o se puede estimular su crecimiento con diferentes tratamientos.
La buena noticia es que la caída relacionada con el estrés suele ser temporal en muchos casos. Una alimentación saludable, el control del estrés y los cuidados adecuados pueden favorecer la recuperación.
Tratamientos médicos
- Minoxidil: puede prolongar la fase anágena del folículo piloso y favorecer el recrecimiento del pelo. Debe adaptarse a la delicada piel de la ceja y utilizarse bajo indicación médica.
- Vasodilatadores tópicos: pueden mejorar el crecimiento folicular al favorecer el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno al folículo.
- Prostanoides: tienen capacidad para estimular el crecimiento del pelo y se emplean con frecuencia en la caída de cejas y pestañas.
- Antiinflamatorios e inmunomoduladores: pueden indicarse de forma tópica o infiltrada cuando existe inflamación asociada a trastornos autoinmunes.
- Corticoesteroides: pueden deprimir la respuesta del sistema inmunológico y reducir los síntomas de la alopecia areata; su aplicación puede ser tópica, oral o mediante inyección en la zona afectada.
- Antralina: es una solución tópica que puede aplicarse sobre la zona afectada durante un tiempo limitado y después aclararse para evitar la irritación.
- Suplementos nutricionales: pueden ser útiles cuando se detectan déficits de hierro, zinc, vitamina D, biotina, vitamina B12 o ácido fólico.
- Trasplante de cejas: puede plantearse cuando los tratamientos principales resultan insuficientes. El pelo suele extraerse de la zona de la nuca, aunque en algunos hombres puede obtenerse de los brazos, el pecho o la barba.
Otros tratamientos médicos, como la terapia con láser o la microimplantación capilar, pueden considerarse en casos más graves. La elección depende del diagnóstico y de las características de cada persona.
En la alopecia areata no existe actualmente una cura definitiva. Algunos tratamientos utilizados para inducir el recrecimiento incluyen minoxidil, antralina, SADBE y DPCP.
Tratamiento de la tricotilomanía
Si no puedes detener el arrancamiento por tu cuenta, busca ayuda profesional. La tricotilomanía puede ser leve y controlable en algunas personas, mientras que en otras el impulso automático o deliberado resulta emocionalmente abrumador.
Existen opciones de tratamiento que pueden ayudar a aliviar o curar esta afección. Los profesionales de la salud mental pueden ayudar a crear y mantener mecanismos saludables para afrontar el estrés, la ansiedad y otras emociones difíciles.
Si te preocupas con frecuencia, te aíslas de familiares y amigos o sientes que no puedes controlar la conducta, puede ser conveniente hablar con un profesional de la salud mental.
Qué hacer para prevenir la caída
La prevención implica adoptar hábitos de cuidado adecuados y prestar atención a los factores que pueden contribuir a la salud general del pelo.
Alimentación e hidratación
Mantén una dieta equilibrada y nutritiva basada en alimentos integrales ricos en vitaminas y proteínas. Las proteínas de calidad, como los huevos, el pescado y las legumbres, aportan aminoácidos necesarios para la producción de queratina.
El hierro y el zinc ayudan a prevenir la caída del pelo de las cejas y favorecen que el vello nazca con más grosor. Las vitaminas del grupo B y la vitamina D influyen en la salud del folículo y en la regeneración del vello facial.
Los huevos, los dátiles, el brócoli, las espinacas, las acelgas, las zanahorias y las cebollas son algunos de los alimentos que pueden incorporarse a una alimentación variada.
Mantén el cuerpo hidratado, ya que cada célula depende del suministro de agua. Beber suficiente agua ayuda a mantener la piel de la zona flexible y con mejor circulación.
Consulta con un profesional de la salud antes de tomar suplementos. En algunos casos, la suplementación con vitaminas y minerales puede ser beneficiosa, pero no debe realizarse sin comprobar si existe un déficit.
Cuidado de cejas y pestañas
- Evita el uso excesivo de cosméticos agresivos.
- Retira el maquillaje con suavidad para evitar irritación y pérdida de pelo.
- Limpia regularmente las cejas y las pestañas para retirar aceite, polvo y residuos.
- Evita tirar, frotar o manipular constantemente la zona.
- Reduce la depilación excesiva y los métodos de tracción.
- Utiliza productos de calidad y revisa que no contengan ingredientes irritantes.
- Evita aplicar tratamientos no indicados cerca de los ojos.
Los aceites naturales, como el de romero, oliva o ricino, se utilizan en algunos cuidados cosméticos, pero no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento de una enfermedad. Cualquier producto aplicado cerca de los ojos debe utilizarse con especial precaución.
El uso de vaselina, aceite de ricino y aloe vera se encuentra entre los remedios caseros más utilizados para cuidar el vello de las cejas y las pestañas. Sin embargo, la evidencia y la tolerancia pueden variar, y estos productos pueden irritar si entran en contacto con los ojos.
Control del estrés y cuidado psicológico
Aprende a gestionar el estrés y utiliza técnicas de relajación. Si estas medidas no ayudan a reducirlo, busca apoyo profesional.
- Dedica tiempo a actividades relajantes, como leer, escuchar música, pasear, cuidar el jardín o tomar un baño.
- Considera la meditación y los ejercicios de respiración.
- Practica actividad física con regularidad.
- Prioriza un descanso suficiente.
- Organiza tus rutinas para evitar la acumulación de tensión diaria.
- Busca apoyo psicológico si aparecen aislamiento, preocupación constante, tristeza persistente o dificultad para controlar el arrancamiento del pelo.
La actividad física regular puede mejorar la salud general y favorecer la circulación. Dormir entre siete y ocho horas ayuda a regenerar tejidos y estabilizar el ciclo capilar.
Los grupos de apoyo pueden ofrecer un sentido de comunidad. Estar con otras personas que tienen alopecia areata puede ayudar a reducir el aislamiento y facilitar el acceso a consejos y orientación.
Cuándo consultar con un profesional
Si experimentas una pérdida significativa de cejas y pestañas, consulta a un dermatólogo u otro profesional de la salud para descartar problemas subyacentes y recibir orientación sobre el tratamiento adecuado.
La consulta es especialmente importante si la caída es repentina, aparecen zonas redondeadas sin pelo, se pierde todo el vello de las cejas o las pestañas, existe descamación o inflamación, o la pérdida se acompaña de otros cambios físicos.
También debes consultar si no puedes dejar de arrancarte el pelo, si la conducta te avergüenza o si interfiere en tu vida laboral, educativa, familiar o social.
Un diagnóstico diferencial permite distinguir entre efluvio telógeno, tricotilomanía, alopecia areata, dermatitis, alteraciones tiroideas, déficits nutricionales, efectos de medicamentos y otras causas.
No te automediques ni empieces o suspendas tratamientos sin orientación profesional. Los tratamientos para cejas y pestañas deben adaptarse a la causa y aplicarse con especial cuidado por la proximidad de los ojos.