El cabello puede presentar rizos en unas zonas y mantenerse liso u ondulado en otras, especialmente cuando las capas inferiores cercanas a la nuca se rizan y la parte superior permanece lisa. Esta combinación es común y suele relacionarse con la genética, el peso del cabello, la falta de hidratación, el daño acumulado y los cambios hormonales.
Las capas superiores están más expuestas al sol, al viento, a los peinados tirantes, a los secadores, las planchas, las tenacillas, los tintes y otros tratamientos, mientras que la zona inferior suele estar más protegida. Por eso, el cabello de la nuca puede conservar o mostrar mejor su patrón rizado, mientras que la parte superior pierde definición o parece lisa.
Qué significa tener el pelo rizado por abajo y liso por arriba
En ocasiones, solemos pensar que se puede tener el pelo o liso o rizado, pero la realidad es que el abanico de posibilidades es mucho más amplio. Muchas personas tienen una estructura similar de cabello, en la cual las capas superiores son lisas u onduladas, mientras que las capas inferiores (las más cercanas a la nuca) son rizadas.
La realidad es que es uno de los tipos de cabello más comunes, y tan solo hay que saber unos pequeños consejos para poder sacar el máximo partido. A este tipo de pelo se le conoce como 'Irish hair', es decir, cabello irlandés.
El término se popularizó a través de las redes sociales, y ahora la mayoría de peluqueros y estilistas también lo utilizan para referirse a este común estilo de pelo. Se puede dar por multitud de motivos, ya que es normal no tener los mismos patrones de cabello en toda la cabeza, pero en la mayoría de los casos se debe a una falta de hidratación y a un cabello castigado.
Las zonas inferiores se rizan con facilidad ya que son las menos castigadas (menor exposición al sol, menos presentes en peinados tirantes, etcétera), mientras que las capas de arriba sufren mucho más. Es decir, generalmente, las personas que tienen Irish hair tienen una tendencia al cabello ondulado o rizado, pero sus capas superiores no terminan de hacerlo porque no tienen la hidratación suficiente o porque no se están aplicando los productos y técnicas adecuadas.

Por qué el pelo se riza por debajo y queda liso por arriba
Genética y mezcla de patrones
Todos tenemos un tipo de cabello que nos viene dado por genética: pelo liso, rizado, fino o con volumen, entre otras tipologías. La textura del cabello puede variar debido a la herencia, lo que genera patrones mixtos en una misma cabeza.
Como puedes imaginar (o haber experimentado tú misma), la combinación de estos dos factores da lugar a una infinidad de formas de rizo, desde rulos más compactos hasta ondas más sueltas, ¡o incluso una mezcla de varios tipos en una misma cabeza!
Y por cierto, si eres como la mayoría de nosotros, probablemente tengas más de un tipo de rizo en tu cabeza. La clasificación es orientativa ya que no solemos tener un solo tipo, sino una mezcla de ellos.
Forma y posición de los folículos
El cabello rizado está determinado por la genética. Pero, ¿qué hace que algunos mechones se doblen y giren mientras otros crecen lisos? Todo se reduce a la anatomía del rizo, que depende de dos factores principales:
- La forma de los folículos
- El ángulo en el que los folículos están ubicados en el cuero cabelludo
Los folículos con forma ovalada producen cabello rizado. Además, la forma en que los folículos se insertan en el cuero cabelludo (en ángulos agudos en lugar de crecer rectos hacia abajo) influye en qué tan apretados serán los rizos.
Cuanto mayor sea el ángulo, más cerrados y definidos serán. Así como el cabello rizado está determinado por la forma de su folículo y estructura, lo mismo ocurre con el cabello liso.
A diferencia del cabello rizado, el cabello liso crece a partir de un folículo redondo que se introduce de manera recta en el cuero cabelludo.
Daño en la capa superior
La capa superior del cabello está más expuesta a daños ambientales y al uso frecuente de herramientas de calor o productos de peinado, lo que con el tiempo puede alisar los rizos.
Esto suele ocurrir por tintes, relajantes, tratamientos químicos, secadores, planchas de pelo o tenacillas. La decoloración puede ser especialmente agresiva para la fibra capilar.
Los giros y vueltas en el patrón de los rizos dificultan que los aceites naturales del cuero cabelludo (sebo) se deslicen fácilmente por la hebra capilar, impidiendo la hidratación esencial que necesitan los rulos para mantenerse elásticos, brillantes y libres de frizz.
Esto no solo deja el cabello rizado más seco que el liso, sino que también lo hace más propenso a la rotura y al frizz. Debido a su superficie porosa, el pelo dañado es más vulnerable.
Falta de hidratación
Se puede dar por multitud de motivos, ya que es normal no tener los mismos patrones de cabello en toda la cabeza, pero en la mayoría de los casos se debe a una falta de hidratación y a un cabello castigado.
El cabello rizado es más seco que el liso, así que evita lavarlo todos los días. Lo ideal es hacerlo 1-2 veces por semana para conservar sus aceites naturales y mantener la hidratación.
Cuando el cuero cabelludo sufre deshidratación y sequedad, el cabello también suele verse afectado. Un lavado frecuente, un champú fuerte y deshidratante, los productos para el peinado, la decoloración, las permanentes, un secado frecuente y demasiado caliente, el sol y el aire seco: todos estos factores pueden deshidratar el cabello.
El peso y la longitud del cabello
Otro factor es el peso del cabello, que puede estirar y relajar los rulos, especialmente en la parte superior.
Que tengas el cabello muy largo, las capas son pesadas y pueden estirar el rizo. Una solución es probar a cortar en capas más cortas para que el cabello no pese tanto.
Otras melenas necesitan una largura de X cm para que el rizo se manifieste, por eso si se corta por encima de esa longitud adiós rizos.
Cortes inadecuados
Un mal corte puede hacer desaparecer tus rizos. O que te hacen un mal corte y te despeluchan los rizos, por eso no hay que desfilar los rizos.
Un buen corte de pelo puede hacer maravillas para equilibrar la textura de tu cabello. Sin embargo, algunas melenas necesitan una longitud determinada para que el rizo se manifieste.
Cambios hormonales, estrés y medicación
Pero, según la etapa por las que pasa nuestro cuerpo como cambios hormonales, momentos de estrés o si se toma alguna medicación específica, pueden ocurrir cambios que afecten a la estructura y apariencia de nuestro pelo.
Los cambios hormonales: el embarazo o el estrés pueden alterar el equilibrio hormonal y afectar la forma en que crece tu cabello. Incluso el estrés y la ansiedad pueden cambiar la textura del cabello.
Si has perdido definición y no ha sido por daños, tintes, calor o falta de cuidados, lo más probable es que sea hormonal. Las hormonas cambian muchos aspectos de una mujer y uno de ellos es el pelo.
Si la raíz del problema es por las hormonas, puede que no recuperes tus súper rizos, pero seguramente sí, ya que una vez estas se estabilizan de nuevo, el pelo vuelve a su ser.
Clima y humedad
La humedad, el calor o el frío extremo pueden afectar la textura de tu pelo, especialmente si ya tienes una predisposición a tener ondas o rizos.
Mientras que el cabello ondulado suele tener una textura más suave con algo de frizz en las puntas, el cabello rizado tiende a ser más propenso al frizz en toda su extensión.
Si vas a estar expuesto al sol o al viento, usa un sombrero o pañuelo para evitar que el pelo se reseque o se enrede.
Cómo distinguir si la parte superior es lisa o si está perdiendo el rizo
El principal error: creer que se tiene el pelo liso
La mayoría de personas con este tipo de cabello piensan que tienen el cabello liso, pero ahí se encuentra el error, ya que lo que nos quieren decir las ondulaciones de la nuca es que hay una tendencia al rizo en ese pelo, y que si se aplican las técnicas correctas, podemos llegar también a ondular las capas de arriba.
Este tipo de cabellos ondulados pueden parecer lisos si no se potencian las ondas, motivo por el que muchas personas creen erróneamente que tienen el cabello liso cuando en realidad no es así.
Puede que lleves toda la vida intentando alisar un cabello que nunca quiso ser liso. Durante años hemos peinado, cepillado, secado y planchado cabellos con ondas intentando que parecieran lisos.
La realidad es otra. El cabello ondulado no necesita que lo domemos. Necesita que empecemos a entenderlo.
Señales de que existe una onda natural
- Cuando lo dejas secar al aire aparecen algunas ondas.
- Se encrespa con facilidad, especialmente cuando hay humedad.
- Después de cepillarlo parece que tiene más volumen que forma.
- Algunas zonas se ondulan mucho y otras casi nada.
- Nunca queda realmente liso sin secador o plancha.
Muchas personas descubren sus ondas con 30, 40 o incluso 50 años debido a cambios hormonales, embarazo, menopausia o simplemente porque dejan de usar herramientas de calor.
Cómo comprobar la textura real
Observa qué áreas de tu cabello han cambiado y cómo reaccionan a los productos que usas habitualmente. Las melenas con pelo liso y rizado son un tipo más de cabellos con un sinfín de opciones para moldear.
Cuando lo dejas secar al aire aparecen algunas ondas. Si después de eliminar el exceso de agua el cabello forma mechones, aparecen curvas en forma de “S” o surgen espirales en la nuca, existe una textura ondulada o rizada que puede estar oculta en la parte superior.
El cabello ondulado forma patrones en forma de “S” sueltos y se encuentra en un punto intermedio entre las texturas de cabello liso y rizado. En contraste, el cabello rizado muestra rizos más definidos en forma de espiral.
Qué tipo de textura puede haber en cada zona
| Zona o patrón | Características |
|---|---|
| Parte superior | Puede ser lisa u ondulada por el peso, el daño, la falta de hidratación o la exposición ambiental. |
| Nuca y capas inferiores | Puede conservar ondas o rizos más definidos porque está menos expuesta y suele sufrir menos agresiones. |
| Cabello ondulado | Forma ondas sueltas en “S” y puede parecer liso cuando no se potencia su textura. |
| Cabello rizado | Forma espirales más definidas y necesita mayor control de la hidratación y el frizz. |
Rizos tipo 2A-2C: cabello ondulado con curvas en forma de “S”, que pueden ser ondas sueltas o más marcadas.
Rizos tipo 3A-3C: espirales en forma de sacacorchos, que pueden ser más sueltos o más apretados.
Rizos tipo 4A-4C: rulos muy apretados, con una estructura en espiral cerrada.
Más allá del patrón en forma de S o C y el nivel de definición del rizo, hay otros factores clave que determinan la mejor manera de cuidar tu cabello:
- Textura: las hebras de tu cabello pueden ser finas, gruesas o muy ásperas.
- Densidad: la cantidad de cabello en tu cabeza puede variar desde escasa hasta muy abundante.
- Estado: tu cabello puede estar hidratado y saludable, seco, con frizz, deshidratado, poroso, quebradizo o propenso a la rotura.
Problemas que pueden hacer que la parte superior parezca lisa
Frizz y cutícula levantada
La deshidratación y la inflamación, además del daño en la estructura del pelo, hacen que su superficie se vuelva áspera.
En este caso, las células del pelo no son planas ni contiguas; se separan de la cutícula del pelo igual que la piña de un abeto en días secos.
La luz se refleja de forma irregular, dando al pelo un aspecto apagado y frágil. Al peinarlo, la diseminación de las células del pelo puede aumentar el riesgo de daño en la estructura del pelo.
El resultado puede ser una parte superior inflada, sin definición y visualmente más lisa, aunque el cabello conserve cierta tendencia a ondularse o rizarse.
Rotura y puntas abiertas
Las puntas se abren si la capa externa del pelo (cutícula) se daña por influencias mecánicas y se ve afectado el córtex situado debajo.
Las puntas y la estructura del pelo están expuestas principalmente a influencias mecánicas o ambientales. Una vez abiertas, el problema puede afectar a todo el pelo.
La deshidratación, el sol, los productos para peinado dejados durante toda la noche en el pelo, los tintes, las permanentes, los champús agresivos, el secador de aire caliente y las planchas para rizos, los peines de púas puntiagudas o los adornos para el pelo pueden abrir las puntas.
Sin embargo, hay daños que solo se solucionan con un nuevo corte de pelo.
Exceso de productos y acumulación
Un exceso de sebo cutáneo o de productos para el peinado pueden añadir peso al pelo, haciendo que se junte y dándole un aspecto lacio.
El cabello ondulado no necesita que se sigan normas rígidas, sino que se observen sus necesidades. Hay ondas que necesitan más hidratación, otras proteínas y otras simplemente dejar de estar saturadas de producto.
Si la parte superior queda pegada a la cabeza, sin volumen y sin movimiento, puede ser necesario reducir la cantidad de acondicionador, aceites, cremas o productos de fijación.
Deshidratación y fragilidad
El cabello rizado comparte algunos problemas con otros tipos de cabello, pero también enfrenta desafíos únicos. Aunque la lista de problemas específicos de los rizos puede parecer interminable, todos tienen una causa en común: falta de hidratación y fortaleza.
Lo que le da al cabello rizado sus hermosas curvas y giros también lo hace más vulnerable a la sequedad, la rotura, el frizz y otros problemas.
Los giros y vueltas en el patrón de los rizos dificultan que los aceites naturales del cuero cabelludo se deslicen fácilmente por la hebra capilar, impidiendo la hidratación esencial que necesitan los rulos para mantenerse elásticos, brillantes y libres de frizz.
Cuidados para igualar la textura y recuperar la definición
1. Adapta la rutina al patrón de cada zona
La clave está en conocer exactamente el tipo de rulos con los que estás trabajando. En última instancia, descubrir la mejor rutina de lavado y la estrategia de peinado ideal depende de la forma en la que están tus rizos… literalmente.
Cuando identificas tu patrón de rizo, la densidad y la condición actual de tu cabello, es mucho más fácil elegir las fórmulas, el cuidado y las técnicas de peinado adecuadas para llevar tus rizos a otro nivel.
Si tienes el pelo liso con puntas rizadas, utiliza champús y acondicionadores hidratantes, y no olvides aplicar una mascarilla nutritiva una o dos veces por semana en esas zonas.
2. No laves el cabello en exceso
El cabello rizado es más seco que el liso, así que evita lavarlo todos los días. Lo ideal es hacerlo 1-2 veces por semana para conservar sus aceites naturales y mantener la hidratación.
La frecuencia debe adaptarse a la grasa del cuero cabelludo, la actividad física y la acumulación de productos. El cabello graso puede requerir un lavado más frecuente con un champú suave.
Los champús con fuertes efectos antigrasa deben evitarse para no seguir irritando el cuero cabelludo. Un lavado frecuente con un champú extrasuave puede ser adecuado cuando existe exceso de sebo.
3. Elige un champú suave
Un lavado cuidadoso puede proteger el pelo. Con un champú suave e hidratante, una temperatura baja del agua y evitando el uso de secador de aire caliente o planchas para rizos, es posible proteger el pelo y conseguir que recupere el brillo.
El cabello fino es sensible y susceptible de deshidratación y daños en su estructura y, por tanto, siempre debe lavarse con un champú suave.
Si tienes rizos gruesos, ásperos y en forma de sacacorchos, es recomendable usar un champú humectante y un acondicionador sin enjuague. Deja que el pelo se seque de forma natural.
4. Acondiciona especialmente la parte superior
Para ello es fundamental cuidar mucho esas zonas, que requieren un plus de hidratación. La parte superior puede necesitar más acondicionador o una mascarilla, mientras que la nuca puede requerir una cantidad menor para no perder volumen.
El acondicionador del champú alisa el pelo y también su superficie para poder peinarlo más fácilmente. La deshidratación y una superficie áspera aumentan la intratabilidad de este tipo de pelo.
Aplicarlo con el cabello muy mojado ayuda a lubricar la cutícula, mantener la hidratación y reducir el encrespamiento.
5. Aplica los productos con el pelo muy mojado
La mayoría aplica los productos con el cabello húmedo. Y ahí está el error. Las ondas necesitan mucha más agua.
Cuando vayas a aplicar los productos, el cabello tiene que estar tan mojado que prácticamente haga «chup-chup» cuando lo aprietas con las manos.
Ese exceso de agua ayuda a que los cabellos se agrupen formando mechones definidos y reduce el frizz.
6. Desenreda con cuidado
Siempre desenreda tu pelo cuando esté húmedo, usando un cepillo especial para cabello mojado, un peine de dientes anchos o simplemente los dedos.
Así evitas la rotura y mantienes la forma natural de los rizos. En el cabello muy rizado es recomendable desenredarlo con los dedos y peines de dientes gruesos para evitar fracturar la hebra.
El cabello tipo 4B puede desenredarse con la punta de los dedos después de aplicar una combinación de acondicionador sin enjuague, una crema para peinar y un gel.
7. Usa fijación flexible
Si tus rizos necesitan un extra de definición y control, utiliza productos diseñados para cabello rizado, como cremas para peinar, geles o aceites.
Evita productos que resequen: los geles de fijación fuerte y los aerosoles pueden hacer que los rizos queden duros y quebradizos, lo que aumenta el riesgo de rotura.
Si buscas una onda natural, ligera y con volumen, utiliza un producto de fijación flexible. Si buscas una definición más duradera y mayor control del frizz, una fijación más firme puede ser adecuada.
8. Reduce la fricción
Siempre que puedas, evita la fricción en el cabello, ya que esto levanta la cutícula, causando más frizz y deshidratación.
Opta por sombreros forrados en satin o seda y usa una toalla de microfibra en vez de una de algodón para secarlo.
También puedes utilizar una camiseta de algodón para secar suavemente tu pelo.
9. Protege el cabello durante el sueño
Cambia tu funda de almohada de algodón por una de satin o seda. Estos materiales reducen la fricción, evitando que el pelo se quiebre y ayudando a mantener la forma de los rizos mientras duermes.
También puedes usar un gorro, elástico para el pelo o pañuelo de satin o seda si prefieres.
10. Limita el calor y los tratamientos químicos
Si utilizas herramientas de calor, como secadores o planchas, aplica siempre un protector térmico para evitar dañar tu cabello.
Deja las planchas, decoloraciones y productos que dañan el cabello. Sé que dejar el tinte es difícil, pero lo que más daña son las decoloraciones, deja de hacerlas durante un periodo.
La capa superior del cabello está más expuesta a daños ambientales y al uso frecuente de herramientas de calor o productos de peinado, lo que con el tiempo puede alisar los rizos.
11. Protege el cabello del sol y del viento
Si vas a estar expuesto al sol o al viento, usa un sombrero o pañuelo para evitar que el pelo se reseque o se enrede.
La humedad, el calor o el frío extremo pueden afectar la textura de tu pelo, especialmente si ya tienes una predisposición a tener ondas o rizos.
12. Mantén una alimentación equilibrada
Una dieta equilibrada, rica en vitaminas y minerales (como la biotina), ayuda a fortalecer los rizos y mantenerlos saludables.
Los cambios en la raíz del pelo que pueden alterar el crecimiento del pelo pueden deberse a desnutrición, una enfermedad, medicación, la edad, las hormonas, etc.
Cómo recuperar los rizos de la parte superior
Si el cabello está dañado
Puedes optar por hacer el big chop o el gran corte, que consiste en cortar todo el cabello que esté liso y cuidar de él desde el principio, hidratando y no dañarlo.
Optar por la opción más lenta que es ir cortando las puntas de vez en cuando, hidratar mucho, utilizar tratamientos intensivos de proteínas, dejar las planchas, decoloraciones, eliminar los productos que dañan el cabello y tener paciencia.
Tus rizos, finalmente, volverán.
Si el cabello está frágil y deshidratado
Necesitas hacerte un tratamiento de proteínas, de verdad que las proteínas son tus aliadas, no les tengas miedo, eso sí úsalas con cabeza.
Y como siempre, hay que hidratarlo con mascarillas y acondicionadores que tengan agua en su composición. Prueba varios métodos hasta dar con el tuyo.
Para el cabello tipo 4A se recomienda usar una vez a la semana una mascarilla de acondicionamiento profundo con proteínas.
Si el problema es el peso
Una solución es probar a cortar en capas más cortas para que el cabello no pese tanto, aunque un corte a capas siempre es buena idea para que no pese tanto.
Sin embargo, el resultado depende del cabello, porque algunas melenas necesitan una largura determinada para que el rizo se manifieste.
Si el problema es hormonal
Si lo has perdido y no han sido por esas razones enumeradas anteriormente, lo más probable es que sea hormonal.
Si la raíz del problema es por las hormonas, puede que no recuperes tus súper rizos, pero seguramente sí, ya que una vez estas se estabilizan de nuevo, el pelo vuelve a su ser.
Todos estos cambios entran dentro de la normalidad si se siguen unos hábitos saludables de estilo de vida; de todas formas, siempre recomendamos hacer un chequeo regular con tu dermatólogo para poder revisar todos los cambios en tu piel y cuero cabelludo de forma asidua.
Si el cabello está sano y nunca se ha dañado
Tengo que decirte que es probable que no vuelvas a tenerlo tan rizado a no ser que vuelva a cambiar por arte de magia.
Y me refiero a que no tomas el sol, tienes una alimentación equilibrada, no usas secador, ni tiñes, ni decoloras: ya sabes, tu cabello “virgen”, y aún así puede nacer con unos factores que necesitan más cuidados que otros.
Otra razón puede ser que no estés utilizando los productos adecuados para tu cabello rizado y lo estés castigando.
Busca productos naturales, con aceites hidratantes, activos y proteínas, sin siliconas ni sulfatos.
Corte y mantenimiento de las puntas
La frecuencia con la que debes cortar el cabello rizado depende de varios factores, como su estado de salud, tu estilo personal y tus objetivos capilares.
- Salud del cabello: si tienes puntas abiertas o rotura visible, es recomendable hacer un corte cada 3-4 meses para mantener el cabello sano y evitar más daño.
- Objetivo de largo: si quieres que tu cabello rizado crezca más, puedes espaciar los cortes a 6 meses.
- Estilo de corte: algunos cortes rizados, especialmente los más cortos o con capas, necesitan recortes más frecuentes para mantener su forma.
Sin embargo, es importante hacer cortes ocasionales para evitar que las puntas abiertas se extiendan y provoquen más rotura.
Un mal corte puede hacer desaparecer tus rizos. O que te hacen un mal corte y te despeluchan los rizos, por eso no hay que desfilar los rizos.
Rutina sencilla para empezar
- Limpia el cuero cabelludo: un cuero cabelludo limpio es la base de una melena bonita.
- Hidrata: aplicar el acondicionador con el cabello muy mojado ayuda a lubricar la cutícula, mantener la hidratación y reducir el encrespamiento.
- Desenreda: trabaja primero las puntas y utiliza los dedos o un peine de dientes anchos.
- Define: distribuye la crema o el gel por mechones, prestando especial atención a la capa superior.
- Seca sin fricción: utiliza una toalla de microfibra o una camiseta de algodón y deja que el pelo se seque de forma natural siempre que sea posible.
El cabello no entiende de normas, entiende de necesidades. El Método Curly ha ayudado a miles de personas a descubrir su textura natural, pero el cabello no entiende de normas, entiende de necesidades.
No necesitas seguir todas las normas del método curly. Hay ondas que necesitan más hidratación, otras proteínas y otras simplemente dejar de estar saturadas de producto.
El objetivo nunca ha sido cambiar tu cabello. Ha sido entenderlo.
Porque cuando empiezas a escuchar lo que necesita, dejas de luchar contra él. Y ese es, para mí, el verdadero secreto de una melena bonita.
Cuándo consultar a un dermatólogo
Los cambios en la textura pueden estar relacionados con factores externos, hormonales o con el estado de la fibra, pero también pueden acompañarse de cambios en el cuero cabelludo o en la densidad.
Siempre recomendamos hacer un chequeo regular con tu dermatólogo para poder revisar todos los cambios en tu piel y cuero cabelludo de forma asidua.
Si sientes que tu cabello rizado se está debilitando o perdiendo densidad, es conveniente revisar las posibles causas y soluciones.