La depilación láser es un procedimiento médico-estético que utiliza la energía de la luz para destruir de forma selectiva el folículo piloso y así eliminar el vello no deseado de manera permanente o a muy largo plazo. La depilación láser reduce en gran medida el crecimiento del vello, aunque no garantiza que el vello nunca vuelva a crecer.
Para utilizarla de forma segura es necesario seguir un protocolo completo: valoración previa, selección adecuada del equipo y de los parámetros, preparación de la piel, protección ocular, prueba de tolerancia, aplicación ordenada del láser y cuidados posteriores. La mayoría de las personas necesitan varias sesiones porque el láser actúa principalmente sobre los folículos que se encuentran en la fase de crecimiento activo.
Cómo funciona la depilación láser
El láser emite un haz de luz que atraviesa la piel y es absorbido por la melanina, el pigmento del vello. Esta energía se transforma en calor y destruye el folículo piloso, impidiendo que el vello vuelva a crecer.
La depilación con laser es un método por el que se elimina el pelo del cuerpo mediante la utilización de un laser de pulso largo. Los parámetros del láser se definen cuidadosamente estudiando la anatomía del folículo piloso y haciendo coincidir la luz del láser y su duración con el tamaño del folículo, su profundidad y localización para inhibir el crecimiento del pelo.
Los láseres diseñados para la reducción permanente del pelo emiten ondas de luz especialmente diseñadas para ser absorbidas por el pigmento del pelo, la melanina. Si la piel circundante es relativamente más clara que el pelo, toda la energía del láser se concentra en él de una manera efectiva destruyéndolo sin afectar la piel o el folículo.
La depilación láser funciona mejor cuando existe contraste entre la piel y el vello: cuanto más clara sea la piel y más grueso y oscuro sea el pelo, mejores suelen ser los resultados. El color del vello y de la piel puede afectar la eficacia del tratamiento.
Fases de crecimiento del vello
El pelo tiene diferentes fases de crecimiento: anágena, de formación; catágena, de desarrollo; y telógena, de reposo. Sólo la fase anágena es la óptima para que ese pelo quede afectado y no vuelva a crecer.
En esta fase, el pelo se encuentra unido a las células germinativas, que son el alimento del pelo. El calor que se genera con este tipo de depilación se concentra en la raíz, logrando destruir el pelo y las células que lo alimentan.
El láser funciona deshabilitando los pelos que se encuentran en la fase de crecimiento activo en el momento del tratamiento. Como los otros pelos entrarán en fase de crecimiento activo en diferente momento, se precisarán varios tratamientos para deshabilitar o lesionar todos los folículos de un área determinada.
Qué resultados pueden esperarse
La depilación láser puede reducir en gran medida el crecimiento del vello. Es posible que parte del vello se elimine de forma permanente, pero el vello puede volver a crecer con el tiempo.
La depilación láser no elimina el vello al cien por cien, pero sí logra una reducción significativa y prolongada. El vello restante suele ser más fino y claro.
El vello no se cae de inmediato. Generalmente, el vello tratado se cae a lo largo de varios días o semanas. Al principio puede dar la sensación de que el pelo vuelve a crecer, pero es el pelito que sale a través de la piel para caer.
Durante las 2-3,5 semanas siguientes observarás que los pelos tratados caen. Cuando haya acabado el proceso de caída del pelo es posible que observes pequeños puntos negros a nivel de la piel. Estos son conocidos como “puntos pimienta” y eventualmente se caerán, aunque precisan más tiempo.
Para muchas personas, los resultados duran varios meses y, a veces, años. Si el vello vuelve a crecer, a menudo es más fino y de un color más claro que antes. Algunas personas pueden necesitar tratamientos de seguimiento con el tiempo para mantener bajo control el crecimiento del vello.
Sesiones e intervalos de tratamiento
La mayoría de las personas necesitan de 4 a 8 sesiones de tratamiento para obtener los mejores resultados. Por lo general, los tratamientos se agendan con un intervalo de varias semanas.
De unos 6 a 8 tratamientos a intervalos específicos, son generalmente necesarios para conseguir una eliminación de pelo significativa con el láser. La mayoría de la gente necesitan unos 6-8 tratamientos, espaciados de 6-10 semanas entre ellos.
Generalmente los tratamientos se espacian unas 6-8 semanas entre ellos para empezar y, gradualmente pasan a realizarse cada 8-10 semanas tras los 2-3 primeros tratamientos. En vez de realizar el tratamiento de una manera matemática, espera hasta que te haya caído el pelo y veas que tienes suficiente pelo otra vez para justificar un nuevo tratamiento.
La regularidad de las sesiones debe efectuarse en función del área de tratamiento. Por ejemplo, en corporal cada 2-3 meses debe repetirse la sesión, mientras que en facial cada mes y medio, porque la mayor actividad hormonal hace que el crecimiento sea más rápido.
Durante las primeras semanas, las sesiones suelen ser más frecuentes para debilitar progresivamente el folículo. Con el tiempo, se espacian para mantenimiento. La constancia es clave para observar cambios visibles y duraderos en la cantidad y grosor del vello.
| Aspecto | Orientación |
|---|---|
| Sesiones iniciales | La mayoría de las personas necesitan de 4 a 8 sesiones de tratamiento para obtener los mejores resultados. |
| Intervalo habitual | 6-10 semanas entre tratamientos. |
| Tratamiento corporal | Cada 2-3 meses. |
| Tratamiento facial | Cada mes y medio. |
| Mantenimiento | Es posible que se necesiten tratamientos de seguimiento ocasionales para mantener esos resultados. |
Quién puede realizarse la depilación láser
Tanto hombres como mujeres realizan la depilación con láser para eliminar el exceso de pelo. Las áreas comunes donde se realiza el tratamiento son las piernas, las axilas, el labio superior, el mentón y la línea del bikini.
Es posible tratar la mayor parte de las áreas del cuerpo, pero no se debe aplicar en los párpados, las cejas o las áreas circundantes ni en la piel con tatuajes.
La depilación láser se puede usar en personas de piel negra y morena cuando la realiza un profesional de atención médica experimentado. La selección del equipo y los parámetros debe ser personalizada.
El láser Alejandrita de pulso largo y el Diodo funcionan mejor en pieles claras. El Neodimio:YAG de pulso largo son mejores y más seguros en pieles oscuras.
| Tipo de láser | Pieles recomendadas | Características |
|---|---|---|
| Alejandrita | Piel clara y vello oscuro | Muy eficaz y rápido. |
| Diodo | Piel media a oscura | Versátil, seguro y con menor dolor. |
| Nd:YAG | Piel muy oscura o bronceada | Especialmente recomendado para pieles oscuras o bronceadas. |
| Rubí | Pieles muy claras | Hoy en día está en desuso por su menor eficacia y mayores riesgos en pieles no claras. |
Vello que responde mejor y peor
El vello con más pigmento, como de color castaño oscuro y negro, generalmente responde mejor. El cabello rubio, blanco o gris tiene menos pigmento. Por lo tanto, el tratamiento no tiene la misma eficacia.
El tratamiento con láser también es menos eficaz en el cabello rojo, ya que este contiene un tipo diferente de melatonina que no absorbe suficiente energía del láser para dañar los folículos pilosos de forma eficaz.
Aunque los sistemas de láser actuales cada vez están más especializados en la eliminación de diferentes grosores y coloraciones de pelo, cierto es que el pelo rubio, pelirrojo y la cana tienen baja o ninguna probabilidad de eliminación.
La melanina es el hilo conductor principal para que el pelo pueda adquirir temperatura, a menor cantidad de melanina menor efecto. Por tanto las canas no tendrán resultados en la eliminación con sistemas de fotodepilación.
Protocolo de evaluación previa
Antes de realizar la depilación láser, es esencial llevar a cabo una evaluación detallada del cliente para identificar posibles contraindicaciones o necesidades específicas.
- Revisar los antecedentes médicos.
- Preguntar por los medicamentos que toma el cliente.
- Hablar sobre los riesgos, los beneficios y los resultados esperados.
- Tomar fotografías de las áreas que se van a tratar para comparar los resultados con el paso del tiempo.
- Valorar el tipo de piel y de vello.
- Comprobar la exposición reciente al sol.
- Revisar la existencia de infecciones, heridas, tatuajes, lunares oscuros, lesiones o alteraciones en la zona.
Utiliza la escala de Fitzpatrick para determinar el tipo de piel y ajustar la configuración del láser. El estado de salud, la exposición al sol y los medicamentos deben revisarse antes de cada tratamiento.
Algunos medicamentos, como los fotosensibilizantes, pueden aumentar la sensibilidad de la piel al láser. Preguntar siempre antes de la sesión si el cliente ha tomado algún tipo de medicación, ya que existen medicamentos comunes que tienen composición fotosensible y por tanto debe suspenderse la sesión.
Es muy importante antes de iniciar el tratamiento, rellenar el consentimiento informado donde el cliente nos indique si padece alguna enfermedad, está bajo algún tratamiento médico o si ha tomado algún tipo de medicación reciente.
Contraindicaciones y situaciones que requieren valoración
La depilación láser no es adecuada para todos los tipos de piel y vello. Ante cualquier duda médica o condición dermatológica, lo más recomendable es consultar con un profesional.
- Embarazo y lactancia.
- Enfermedades de la piel, como dermatitis activa o psoriasis.
- Infecciones cutáneas activas y heridas abiertas.
- Uso de medicamentos fotosensibilizantes.
- Piel bronceada o quemada por el sol.
- Fotosensibilidad por enfermedad o por fármacos.
- Tratamiento con 13 cis-retinoico.
- Áreas con neoplasia.
- Alto riesgo de cicatriz queloide.
- Pacientes diabéticos descompensados.
- Pacientes inmunodeprimidos.
- Herpes simple recidivante en el área a tratar, salvo tratamiento preventivo.
- Áreas recién depiladas por avulsión, como cera, pinzas o sistemas eléctricos.
La depilación láser no trata la causa del crecimiento excesivo del vello. Por ejemplo, a las personas con afecciones hormonales, como el síndrome de ovario poliquístico, les puede seguir creciendo vello nuevo. Es posible que necesiten un tratamiento continuo.
Elección del profesional y del entorno
Elige a un profesional de atención médica certificado en dermatología, cirugía estética o un área relacionada. Asegúrate de que la persona que realice la depilación láser tenga la capacitación y la supervisión adecuadas.
Elegir a un profesional de atención médica que tenga experiencia tratando diferentes colores de piel puede ayudar a mejorar la seguridad y los resultados.
Ten cuidados con los spas, los salones y otros lugares que permiten que personas que no son profesionales de la salud realicen este procedimiento.
Cuando elijas el centro para hacerte la depilación con láser, escoge un ambiente cuya máxima prioridad sea tu seguridad, tu salud y los resultados.
Preparación antes de la sesión
Una adecuada preparación del cliente es clave para garantizar un procedimiento seguro y eficaz. Preparar la piel adecuadamente reduce el riesgo de irritaciones y permite que la luz actúe directamente sobre el folículo.
Exposición solar
Evita la exposición al sol y las camas de bronceado. Evitar la exposición al sol antes de la sesión es igualmente importante, ya que la piel bronceada puede reaccionar de forma más sensible a la luz.
La exposición solar reciente puede causar lesiones en la piel cuando posteriormente aplicamos sistemas fotolumínicos, porque este sistema calienta la melanina del pelo pero también la de la piel.
Las recomendaciones de tiempo pueden variar según la técnica, el tipo de piel, el equipo y la valoración profesional: se indica evitar la exposición al sol al menos dos semanas antes del tratamiento, aunque también se recomienda un periodo de tres o cuatro semanas o evitar la exposición durante el último mes en determinados protocolos.
Usa un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar de 30 o más. En caso de tener que exponer las zonas de manera indirecta, deberán aplicar protección solar 50 con la regularidad correspondiente para evitar la activación de la melanina en la piel.
Evita los productos de bronceado sin sol y no aplicar potenciadores inmediatos de bronceado, ya que estos actúan directamente en la melanina de la piel provocando una coloración más oscura.
Métodos de depilación permitidos
Deja de usar cera, pinzas o electrólisis al menos cuatro semanas antes del tratamiento. Otros protocolos pueden ampliar este intervalo a cuatro o seis semanas.
No utilizar métodos de depilación que arranquen el vello, como cera o pinzas, durante las cuatro semanas previas. El láser necesita el pelo para ser dirigido hacia él y la raíz no debe sufrir ninguna alteración en cuanto a su ubicación en el interior de la piel.
Utiliza siempre sistemas de depilación de corte, nunca de arranque. En su lugar, se podrá afeitar o usar crema depilatoria.
Afeitado
El día antes de la cita, afeita el área que se va a tratar. También se indica rasurar el área de 1 a 3 días antes del tratamiento o acudir con el vello de la zona a tratar rasurado una semana antes, según la valoración del profesional y el sistema utilizado.
El afeitado previo es un paso clave, ya que permite que la luz actúe directamente sobre el folículo sin quemar el vello superficial. El área debe haber sido depilada lo más cerca posible del día del tratamiento para que el pelito esté corto y no se pierda energía en la parte del pelo que está por encima de la piel.
Estado de la piel
Mantener la piel hidratada en los días previos mejora su estado general. Una piel hidratada es una piel más conductora y corre menos riesgos de quemaduras y lesiones que una piel seca.
Sin embargo, el día del tratamiento la piel debe estar completamente limpia y sin cremas o aceites. Se recomienda lavar la zona a tratar con agua tibia y un jabón suave, preferiblemente sin fragancias ni componentes agresivos.
Acude con la piel limpia y sin cremas, desodorantes, perfumes o maquillaje. No aplicar desodorantes o cremas en las áreas de tratamiento el día de la sesión, para evitar reacciones en la piel causadas por las composiciones de estos productos como por ejemplo alcohol.
La exfoliación puede formar parte de algunos protocolos para eliminar células muertas y mejorar el tratamiento, pero no debe realizarse inmediatamente antes de la sesión ni durante los días posteriores si la piel está irritada.
Protocolo de seguridad durante el procedimiento
Durante la sesión de depilación láser, tanto el cliente como el profesional deben seguir medidas específicas para garantizar la seguridad.
Protección ocular
Durante el tratamiento, usarás lentes de protección para prevenir las lesiones oculares debido al láser. Las gafas son obligatorias tanto para operario como para cliente.
La depilación láser no se recomienda en párpados, cejas ni zonas circundantes debido al riesgo de lesiones oculares graves. El ojo tiene un gran porcentaje de melanina que puede ser dañada si la luz emitida por el equipo entra en contacto con la retina.
Higiene y protección personal
Los guantes desechables garantizan la higiene durante el procedimiento. La sala debe permanecer organizada, limpia y correctamente señalizada.
Control del entorno
Mantén la sala libre de superficies reflectantes que puedan dispersar el haz de láser. No corras riesgos en cabina: realiza las sesiones en una sala correctamente señalizada y en cuyo interior no haya espejos.
Utiliza señales visibles para advertir que se está realizando un tratamiento con láser. El control del entorno protege tanto al cliente como al profesional frente a exposiciones accidentales.
Configuración del equipo y prueba de tolerancia
Ajusta la longitud de onda y la intensidad en función del tipo de piel y vello. La piel negra y morena contiene más pigmento; debido a esto, el tipo de láser y la cantidad de energía que se utilizan son importantes para reducir el riesgo de quemaduras o cambios duraderos en el color de la piel.
Calibrar el equipo de trabajo en función del tipo de pelo, color de la piel y sensibilidad del cliente. Realiza unas descargas de prueba para comprobar la reacción y que el cliente perciba la sensación.
Realiza una prueba en una pequeña área de la piel para verificar la tolerancia al láser. Este procedimiento permite valorar el estado de la piel y comprobar si existe algún tatuaje, lesión o alteración en la zona que deba taparse durante la sesión.
Si tu depiladora cuenta con sensor de tono de piel, permite que este ajuste automáticamente la intensidad. En las primeras sesiones, lo más recomendable es comenzar con el nivel más bajo e incrementar gradualmente a medida que la piel se adapta.
La correcta configuración de la depiladora láser es un paso clave para lograr un tratamiento seguro y efectivo. No deben utilizarse intensidades demasiado altas desde el principio, porque esto puede causar molestias innecesarias.
Aplicación del láser
El profesional de atención médica coloca un dispositivo láser portátil sobre tu piel. Muchos láseres incluyen enfriamiento incorporado, como una punta fría o un espray de enfriamiento rápido, para ayudar a proteger la piel y hacer que el tratamiento sea más cómodo.
También se puede aplicar un gel de enfriamiento a la piel antes del tratamiento. Durante el procedimiento, el enfriamiento ayuda a proteger la piel circundante y a disminuir la sensación térmica.
Cuando se enciende el láser, la luz pasa a través de la piel hasta los folículos pilosos. El calor generado por el láser daña los folículos pilosos, lo que hace más lento el futuro crecimiento del vello.
Puedes tener una sensación de sacudida repentina, similar a una goma elástica contra la piel. También puedes percibir una sensación fresca del dispositivo o gel de enfriamiento.
El tratamiento de un área pequeña, como el labio superior, puede llevar solo unos minutos. El tratamiento de un área más grande, como la espalda, puede llevar una hora o más.
Aplicación ordenada en equipos domésticos
Antes de comenzar cualquier sesión de depilación láser en casa, la piel debe estar completamente limpia para garantizar una correcta absorción de la luz. La presencia de sudor, grasa o restos de productos cosméticos puede reducir la eficacia del tratamiento y aumentar el riesgo de irritaciones.
Una vez limpia, la piel debe secarse por completo con una toalla limpia, sin frotar en exceso. Una superficie seca y uniforme permite que el dispositivo funcione correctamente desde el primer disparo.
Coloca el cabezal en contacto directo con la piel, asegurándote de que la superficie esté completamente apoyada. Esto es necesario para que el pulso de luz se active correctamente.
Desplaza la depiladora de forma lenta y ordenada, siguiendo una dirección constante para cubrir toda el área sin superponer disparos. Evitar repetir el láser en el mismo punto reduce la posibilidad de sensibilidad o enrojecimiento.
Para áreas amplias, el modo continuo o deslizante facilita el proceso, mientras que para zonas pequeñas es preferible un disparo puntual y preciso.
La depiladora láser para uso doméstico se posiciona como una de las alternativas más prácticas para reducir el vello de forma progresiva, cómoda y sin salir de casa. Permiten ajustar la intensidad según la sensibilidad de cada persona y realizar el tratamiento con mayor flexibilidad.
El uso doméstico no elimina la necesidad de revisar las contraindicaciones, leer las instrucciones del dispositivo, realizar una prueba de tolerancia y respetar las zonas autorizadas por el fabricante.
Cuidados inmediatamente posteriores
Es posible que notes cambios en el color de la piel e hinchazón durante unas horas después de la depilación láser. Estos efectos son comunes y generalmente desaparecen por sí solos.
Tras finalizar la sesión, es normal que la piel presente un ligero enrojecimiento o sensación de calor. Aplicar un gel calmante como aloe vera ayuda a aliviar la piel y acelerar su recuperación.
Para reducir las molestias, puedes aplicarte compresas de hielo en la zona tratada. Si tienes una reacción más intensa en la piel después del procedimiento, el profesional de atención médica puede aplicar una crema con esteroides.
Mantén el área tratada limpia y seca, ya que los poros estarán abiertos. Mantener una hidratación constante en la zona tratada ayuda a prevenir irritación y molestias, además de preparar la piel para las sesiones siguientes.
Qué evitar después de la sesión
- Evitar la exposición directa al sol durante el periodo indicado por el profesional.
- No utilizar saunas, duchas muy calientes ni fuentes de calor excesivo.
- No realizar actividad física que genere rozamiento en la zona tratada.
- Evitar la sudoración intensa durante las horas posteriores.
- No aplicar desodorantes, lociones, perfumes ni productos con alcohol.
- No utilizar productos exfoliantes ni cremas con retinol durante los días posteriores.
- No frotar ni exfoliar la zona de tratamiento durante una semana.
- No arrancar el vello con cera, pinzas o maquinillas depilatorias.
- Evitar el maquillaje durante 3 o 4 días después de una depilación facial.
Durante las siguientes 24 a 48 horas, se debe evitar la exposición directa al sol, el uso de saunas, duchas muy calientes o actividades que generen sudor excesivo. Otros protocolos indican evitar el calor excesivo en la zona tratada durante 3 o 4 días.
Después del tratamiento y entre las sesiones, protege de la exposición al sol las áreas tratadas durante seis semanas o según lo indique el profesional de atención médica. Usa un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar de 30 o más todos los días.
Protección solar antes y después
El riesgo de cambios de pigmentación es más alto para las personas de piel negra o morena y aquellas que no evitan la exposición al sol antes o después del tratamiento.
La piel tratada puede oscurecerse o aclararse. Estos cambios por lo general son temporales, pero pueden ser duraderos en casos poco frecuentes.
Evitar la exposición solar es una de las medidas más importantes del protocolo, porque la radiación ultravioleta activa la melanina de la piel y puede aumentar el riesgo de quemaduras, irritación o alteraciones de la pigmentación.
Riesgos y efectos secundarios
Los riesgos de la depilación láser dependen del color de piel, el plan de tratamiento y la dedicación con que se sigan las instrucciones de cuidado.
Aunque es un procedimiento seguro cuando se realiza correctamente, la exposición a esta tecnología sin las precauciones adecuadas puede provocar efectos secundarios como quemaduras, hiperpigmentación o irritación.
Efectos frecuentes
- Irritación de la piel.
- Hinchazón leve.
- Molestia o sensación de calor.
- Enrojecimiento temporal.
- Cambios leves y transitorios en el color de la piel.
Los cambios leves en el color de la piel, la hinchazón y la molestia son comunes después del tratamiento. Estos síntomas suelen desaparecer luego de unas horas.
Efectos poco frecuentes
- Formación de costras.
- Ampollas.
- Cicatrices.
- Cambios en la textura de la piel.
- Hiperpigmentación o hipopigmentación.
- Quemaduras si el tratamiento no es adecuado.
En raras ocasiones, el vello puede crecer más grueso en la zona que rodea la piel tratada. Si aparece una reacción intensa, ampollas, dolor importante, quemaduras o cambios persistentes, es necesario solicitar valoración profesional.
Protocolo de seguimiento entre sesiones
El vello tratado cae progresivamente y no debe arrancarse. Tras el tratamiento, el vello debe caerse en los días siguientes al tratamiento; puede rasurarse con cuchilla si es necesario.
Tras la caída del pelo, tendrás un período de unas cuantas semanas totalmente depilada, hasta que el pelo que estaba en fase de reposo en el momento de hacer el tratamiento se active y empiece a crecer.
Cuando tengas la suficiente cantidad de pelo para justificar un nuevo tratamiento, realiza la siguiente sesión según la indicación profesional. Aproximadamente 6-10 semanas después de cada tratamiento se requiere un nuevo tratamiento para eliminar los pelos que salen de la fase de reposo y pasan a la fase de crecimiento activo.
No es conveniente adelantar las sesiones de forma matemática si todavía no ha aparecido suficiente vello en la fase adecuada. Respetar los intervalos establecidos entre cada sesión mejora los resultados y reduce la exposición innecesaria de la piel.
Errores comunes que deben evitarse
- Utilizar intensidades demasiado altas desde la primera sesión.
- Repetir disparos en el mismo punto.
- Aplicar el láser sobre tatuajes, lunares oscuros, heridas o lesiones.
- Acudir con la piel bronceada o quemada por el sol.
- Usar cera, pinzas o sistemas de arranque antes o entre sesiones.
- Aplicar cremas, aceites, perfumes o desodorantes el día del tratamiento.
- Saltarse sesiones o modificar los intervalos sin orientación profesional.
- Exponerse al sol inmediatamente antes o después del procedimiento.
- Realizar exfoliaciones agresivas sobre una piel irritada.
- Omitir la prueba de tolerancia.
- Realizar el procedimiento sin protección ocular.
- Usar el equipo en párpados, cejas o zonas circundantes.
Protocolos específicos para profesionales
Un protocolo de seguridad en depilación láser no solo protege al cliente, sino también al profesional que realiza el tratamiento, evitando riesgos innecesarios.
El cliente debe conocer los beneficios, pero también las obligaciones para seguir este procedimiento, y el profesional debe disponer de todos los datos necesarios para asegurarse de que puede ejecutar la depilación con seguridad y eficacia.
Información y consentimiento
La información es clave. El cliente necesita conocer qué va a suceder en la cabina, tiene que sentirse seguro y confiado.
Expón con claridad, utilizando palabras de fácil comprensión, en qué consiste la sesión y cómo es el procedimiento de eliminación del pelo. Explica por qué va a requerir de un número mínimo de sesiones para eliminar el mayor porcentaje de vello.
Valoración y documentación
Antes de iniciar la sesión, valorar las zonas a tratar y mostrar interés por todos los aspectos importantes durante el procedimiento. Registrar el fototipo, el color y el grosor del vello, la exposición solar, la medicación, las enfermedades y las reacciones previas.
Realiza siempre una prueba de valoración en el área de tratamiento. Esto ayuda a evitar reacciones inesperadas, valorar el estado de la piel y detectar si existe algún tatuaje, lesión o alteración en la zona que deba protegerse.
Control técnico y ambiental
Ajusta la longitud de onda y la intensidad en función del tipo de piel y vello. Realiza descargas de prueba para comprobar la reacción y que el cliente perciba la sensación.
Mantén la sala libre de superficies reflectantes que puedan dispersar el haz de láser. Utiliza señales visibles para advertir que se está realizando un tratamiento con láser.
Las gafas son obligatorias tanto para operario como para cliente. La protección ocular debe mantenerse durante toda la emisión del láser.
Fotodepilación, láser e IPL
La depilación láser utiliza una longitud de onda dirigida al pigmento del pelo. La luz del láser permite conducir la energía lumínica hacia el folículo piloso sin afectar a los tejidos colindantes.
La fotodepilación puede utilizar sistemas diferentes. La AFT, o luz pulsada avanzada, funciona muy bien para pieles claras y vello oscuro, y cuanto más contraste haya, mejores serán los resultados de su aplicación.
La depiladora láser para uso doméstico puede emplear tecnología IPL, por lo que es importante distinguir el nombre comercial del dispositivo de la tecnología que realmente utiliza.
Los equipos deben utilizarse siguiendo sus indicaciones específicas, con una selección personalizada de la intensidad y sin aplicar el dispositivo sobre zonas no autorizadas.
Cuidados en casa entre sesiones
Entre las sesiones, se puede rasurar el vello con cuchilla o utilizar un método de corte que no extraiga la raíz. No se debe arrancar el vello con cera o pinzas, porque el folículo debe conservarse para que el láser pueda actuar sobre él.
Mantén la piel hidratada antes y después de las sesiones. Se recomienda la aplicación de una crema específica hidratante y con bajo o ningún contenido de alcohol.
Escuchar a tu piel y ajustar el uso según sus reacciones ayuda a mantenerla saludable durante todo el tratamiento. La paciencia y la regularidad son fundamentales para alcanzar los objetivos deseados.
La depilación láser es un proceso gradual. Los primeros resultados suelen aparecer tras varias sesiones: por lo general, tras el primer mes se nota un crecimiento más lento y, a partir de la cuarta o sexta sesión, la reducción suele ser más evidente.
Depilación láser y alteraciones hormonales
Las personas con afecciones hormonales, como el síndrome de ovario poliquístico, pueden seguir desarrollando vello nuevo. Es posible que necesiten un tratamiento continuo.
Los resultados dependen del color de la piel y del vello, el tipo de láser, la regularidad del tratamiento, la experiencia del técnico y la configuración de los parámetros.
En el caso del vello facial, la mayor actividad hormonal hace que el crecimiento sea más rápido, por lo que el calendario de sesiones debe ajustarse a la respuesta individual y a la valoración profesional.
Cuándo solicitar valoración profesional
Ante cualquier duda médica o condición dermatológica, lo más recomendable es consultar con un profesional. También debe solicitarse valoración si existen cambios persistentes en la pigmentación, ampollas, costras extensas, dolor intenso, quemaduras o una reacción más intensa de lo esperado.
La depilación láser se puede usar en pieles negras y morenas cuando la realiza un profesional experimentado y se seleccionan correctamente el tipo de láser y la cantidad de energía.
La seguridad y los resultados dependen de una evaluación individual, de la preparación adecuada, del cumplimiento de las medidas de protección y del seguimiento de los cuidados posteriores.

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