El carcinoma escamoso, epidermoide o espinocelular es una neoplasia maligna derivada de los queratinocitos, las células que componen las capas superiores de la piel. Aunque el pronóstico suele ser bueno, posee potencial de extenderse a los tejidos circundantes y también puede expandirse a otros órganos a distancia (metástasis).
El carcinoma de células escamosas de la piel no suele ser mortal. Pero si no se trata, el carcinoma de células escamosas de la piel puede crecer o extenderse a otras partes del cuerpo.
En el cuero cabelludo puede aparecer el mismo carcinoma escamoso que se desarrolla en otras zonas de la piel. El cabello ofrece cierta protección contra el sol, pero no una protección completa, y la cobertura capilar puede retrasar la detección hasta que el tumor sea más extenso.
Qué es el carcinoma escamoso de piel
El carcinoma de células escamosas (CCE) es el segundo tipo más común de cáncer de piel y representa aproximadamente el 20 % de todos los diagnósticos de cáncer de piel. También conocido como carcinoma cutáneo de células escamosas (CCEc) cuando se presenta en la piel, el CCE se origina en las células escamosas que componen las capas media y externa de la piel.
El cáncer de piel escamocelular afecta la epidermis, la capa superior de la piel. La enfermedad de Bowen (o carcinoma escamocelular in situ) es la forma más temprana de cáncer escamocelular. Este tipo no se propaga a tejidos cercanos porque aun se encuentra en la capa externa de la piel.
Si bien el CCE suele ser tratable si se detecta a tiempo, es más agresivo que el carcinoma basocelular (CCB) y conlleva un mayor riesgo de diseminación (metástasis) a otras partes del cuerpo. La mayoría de estos cánceres se curan cuando se tratan a tiempo.
El carcinoma escamoso cutáneo (CEC) es un tumor maligno relativamente indolente comparado con otros tipos de cáncer y que rara vez ocasiona metástasis si se trata con prontitud, siendo la tasa de curación a 5 años superior al 90%1.
Por qué el cuero cabelludo requiere especial atención
El carcinoma epidermoide de la piel se produce con mayor frecuencia en la piel expuesta al sol. Esto incluye el cuero cabelludo, el dorso de las manos, las orejas o los labios, pero puede producirse en cualquier parte del cuerpo.
Es propio de áreas expuestas crónicamente al Sol, como el cuero cabelludo en personas con poco cabello, el rostro, las orejas, o el labio inferior. Cuando el cabello se vuelve más fino, el sol tiene un camino más despejado hacia el cuero cabelludo, donde no hay sombra.
Los mayores desafíos que presentan los cánceres de piel del cuero cabelludo tienen que ver con la detección y la prevención. Incluso las personas que revisan su piel regularmente, como se recomienda, a menudo no piensan en incluir el cuero cabelludo.
Es importante que otra persona revise el cuero cabelludo a fondo de manera regular. Muchos peluqueros están capacitados para buscar signos de cáncer de piel en el cuero cabelludo de sus clientes y, a menudo, son ellos los que notan una lesión sospechosa.

Causas y factores de riesgo
La principal causa del carcinoma espinocelular (CSC) es la exposición crónica a la radiación ultravioleta (UV), ya sea del sol o de fuentes artificiales como las camas solares. La radiación UV daña el ADN de la piel, lo que provoca un crecimiento celular anormal y la formación de cáncer.
El carcinoma de células escamosas de la piel se produce cuando las células escamosas de la piel presentan alteraciones en su ADN. El ADN de las células contiene las instrucciones que indican a las células lo que deben hacer. Los cambios indican a las células escamosas que se multipliquen rápidamente.
Las células permanecen vivas, mientras que las células sanas mueren como parte de su ciclo de vida natural. Esto causa un exceso de células, Las células pueden invadir y destruir los tejidos sanos del cuerpo. Con el tiempo, las células pueden desprenderse y diseminarse a otras partes del cuerpo.
La radiación ultravioleta (UV) causa la mayoría de los cambios en el ADN de las células de la piel. La radiación UV puede proceder de la luz solar, las lámparas bronceadoras y las camas bronceadoras.
A diferencia de muchos cánceres de piel, el CCE también puede desarrollarse en áreas del cuerpo que reciben poca exposición al sol, entre ellas:
- regiones genitales
- Dentro de la boca o garganta
- Áreas con lesiones crónicas de la piel, cicatrices o quemaduras.
Factores que aumentan el riesgo
- Historia de las quemaduras solares: Especialmente quemaduras con ampollas en la infancia.
- Cáncer de piel previo: incluye diagnósticos previos de CCE, CBC, melanoma o queratosis actínica (una afección cutánea precancerosa).
- Sistema inmunológico debilitado: debido a enfermedades, quimioterapia o medicamentos inmunosupresores, incluidos los que toman los receptores de trasplantes de órganos.
- Piel clara y rasgos claros: especialmente individuos con cabello rubio o pelirrojo, ojos azules o verdes y tez más clara.
- Edad y género: Los hombres mayores de 50 años son los más comúnmente afectados, aunque las tasas están aumentando entre las mujeres y las personas más jóvenes.
- Fotosensibilidad: provocada por ciertos medicamentos, afecciones médicas o trastornos genéticos.
- Inflamación o infecciones crónicas de la piel: como heridas, cicatrices o quemaduras que no cicatrizan.
- Infección por el virus del papiloma humano (VPH): ciertas cepas del VPH se han relacionado con el carcinoma espinocelular (CCE).
- Exposición diaria al sol por tiempo prolongado, como en las personas que trabajan al aire libre.
- Haberse sometido a muchas radiografías.
- Exposición a químicos, como el arsénico.
- Un trastorno genético poco frecuente como el xeroderma pigmentoso, que causa una gran sensibilidad a la luz solar.
El riesgo de carcinoma de células escamosas es mayor en las personas que tienen el pelo rubio o son pelirrojas, tienen los ojos claros y pecas, y se queman fácilmente con el sol.
Las personas que han padecido carcinoma de células escamosas de la piel una vez tienen muchas más probabilidades de volver a padecerlo. El carcinoma de células escamosas (CCE) puede reaparecer en la misma zona o desarrollarse en otras zonas de la piel.
Cómo puede verse el carcinoma escamoso
El principal síntoma es una protuberancia creciente que puede tener una superficie áspera y escamosa, y parches planos de color rojizo. La forma más temprana (carcinoma escamocelular in situ) puede aparecer como un parche escamoso, con costra y grande de color rojizo, que puede ser de más de 1 pulgada (in) o 2.5 centímetros (cm).
Habitualmente se manifiesta como una lesión sobresalida, de tamaño variable (pápula, placa o nódulo), de coloración rosada, con una costra en su superficie, y de crecimiento progresivo. A la palpación suele mostrarse indurado. Más raramente no presenta costra superficial o tiene aspecto de úlcera.
El carcinoma espinocelular (CSE) puede aparecer como un crecimiento similar a una verruga, una llaga abierta que no cicatriza o una placa áspera y escamosa que puede sangrar o picar. También puede presentarse como una protuberancia elevada con una depresión central o una zona similar a una cicatriz.
Señales de advertencia
- Un crecimiento similar a una verruga que puede formar costra o sangrar.
- Una llaga abierta que no cicatriza, sangra o forma costras repetidamente.
- Una mancha roja escamosa con bordes irregulares que puede picar, sangrar o formar una costra.
- Un crecimiento elevado con una depresión central (centro similar a un cráter) y posiblemente bordes elevados.
- Un área similar a una cicatriz que aparece blanca, amarilla o cerosa.
- Lesiones de rápido crecimiento en zonas expuestas al sol o lesionadas.
- Una nueva llaga o zona elevada sobre una antigua cicatriz o llaga.
- Un cambio en una verruga, un lunar u otra lesión cutánea existente.
Los signos del cáncer de piel en el cuero cabelludo son los mismos que los de todos los cánceres de piel, es decir, una llaga que no cicatriza o un nuevo crecimiento o un lunar que es irregular, ha cambiado o acaba de aparecer.
Pide cita con un profesional de atención médica en caso de tener una llaga o costra que no se cure en unos dos meses o una zona plana de piel escamosa que no desaparezca.
Contacte a su proveedor para solicitar una cita si tiene una llaga o mancha en la piel que cambie de apariencia, color, tamaño o textura. Igualmente, contacte a su proveedor si una mancha se vuelve dolorosa o se hincha, o si empieza a sangrar o a picar.
¿Puede el carcinoma escamoso del cuero cabelludo producir metástasis?
La mayoría de los casos de carcinoma escamoso de piel son de bajo riesgo y manejables con tratamiento, siendo el pronóstico favorable cuando el diagnóstico y la terapia son precoces. No obstante, si no se diagnostica de forma temprana, puede extenderse a órganos a distancia y en casos avanzados causar la muerte.
Cuando los carcinomas espinocelulares (CEC) que no se han tratado a tiempo crecen mucho, entonces la posibilidad de metástasis se vuelve real. Es poco común, pero mucho más común que en los CBC. Solo ocurre con los tumores grandes.
El carcinoma de células escamosas de la piel sin tratar puede destruir el tejido sano cercano. Puede extenderse a los ganglios linfáticos o a otros órganos y puede ser mortal, aunque no es frecuente.
El riesgo de que el carcinoma de células escamosas de la piel se extienda puede ser mayor si el cáncer crece muy grande o profundo, afecta las membranas mucosas, como los labios, o se produce en una persona con un sistema inmunitario debilitado.
Vías de extensión
El tumor puede crecer localmente hacia los tejidos del cuero cabelludo. En los casos más avanzados puede invadir el hueso y, posteriormente, estructuras intracraneales, lo que dificulta o imposibilita un tratamiento quirúrgico o radioterápico con intención curativa.
La afectación ósea es un factor de mal pronóstico reconocido en los principales sistemas de estadificación, por ser un factor de riesgo de recurrencia, de progresión de la enfermedad y de mortalidad, por sí solo supone un estadio T4 en la AJCC6 y un T3 en la BWH7.
En algunos casos, como pasa con los tumores del cuero cabelludo, pueden invadirlo y dar lugar a invasión intracraneal, lo que imposibilita o hace muy difícil el tratamiento quirúrgico o radioterápico curativo10.
La metástasis también puede alcanzar los ganglios linfáticos regionales y, con menor frecuencia, órganos distantes. El primer lugar al que metastatizan los carcinomas de células escamosas (CCE) son los ganglios linfáticos regionales.
Por ejemplo, si tiene un carcinoma de células escamosas en la mejilla, metastatizará a los ganglios del cuello. En un tumor del cuero cabelludo, la valoración de los ganglios de la zona de drenaje forma parte del estudio de extensión cuando el tumor presenta características de alto riesgo.

Factores que indican mayor riesgo de metástasis
El pronóstico del carcinoma escamoso depende de varios factores como el tamaño, el tiempo de evolución, su localización, el tipo histológico (microscópico), de la capacidad inmunológica del paciente, del factor causante… La combinacíón de estos factores hace variar el comportamiento del tumor.
El plan de tratamiento para el carcinoma espinocelular (CSE) depende de varios factores, como el tamaño, la profundidad, la ubicación y el estadio del tumor, así como del estado general de salud del paciente.
- Tumor de gran tamaño o crecimiento rápido.
- Invasión profunda o afectación ósea.
- Ubicación en la cabeza y el cuello.
- Invasión perineural.
- Recidiva después de un tratamiento previo.
- Márgenes quirúrgicos afectados o extirpación incompleta.
- Sistema inmunitario debilitado.
- Afectación de ganglios linfáticos.
- Metástasis en tránsito o satelitosis.
- Invasión de estructuras profundas o cavidades.
Invasión perineural
La invasión perineural es un conocido factor de mal pronóstico de recurrencia y mortalidad, especialmente cuando invade nervios de gran diámetro (>0,1mm) o más profundos que la dermis.
La invasión perineural no es un tipo de invasión linfática ni hemática, sino que es una extensión directa del tumor primario. Suele ser subclínica, aunque algunas veces da lugar a síntomas neurológicos (parestesias, dolor, parálisis…).
El nervio trigémino, el nervio facial y sus ramas suelen ser los más frecuentemente afectados. En estos casos se recomienda realizar una resonancia magnética previa a la cirugía.
No es infrecuente que debido a la diseminación perineural, la resección sea incompleta por imposibilidad de seguir con la cirugía a cierta profundidad o por posibles diseminaciones no detectadas.
Metástasis en tránsito y satelitosis
Las satelitosis o metástasis en tránsito consisten en lesiones no epidérmicas originadas entre el tumor primario y los primeros ganglios linfáticos que drenan el tumor.
Se ha demostrado que las satelitosis son un factor de riesgo independiente de mal pronóstico en CEC y que en términos de recurrencia y supervivencia específica de la enfermedad, los pacientes con satelitosis por CEC tienen resultados clínicos comparables al hecho de tener metástasis ganglionares.
Aunque son infrecuentes, cuando en la práctica clínica se encuentra un paciente con satelitosis, representa un reto diagnóstico y terapéutico dado que se omiten a los principales sistemas de estadificación y guías clínicas de uso habitual.
Recientemente se ha demostrado que no todas las satelitosis son iguales y que un tamaño ≥ 2cm y la presencia de> 5 lesiones confieren un riesgo aumentado de recaída tumoral y mortalidad específica.
Diagnóstico del carcinoma escamoso del cuero cabelludo
El diagnóstico de CCE implica una evaluación exhaustiva por parte de un dermatólogo certificado, que:
- Realizar una revisión completa del historial médico y un examen de la piel.
- Realizar una biopsia de piel, extrayendo una pequeña muestra de la lesión sospechosa.
- Envíe la biopsia a un laboratorio de patología para su análisis microscópico para confirmar si hay células cancerosas presentes.
El diagnóstico fetén se realiza mediante una biopsia cutánea observada al microscopio. No obstante, el dermatólogo experimentado suele ser capaz de orientar el diagnóstico mediante la observación natural o con dermatoscopia.
Ante la duda, siempre se debe practicar una biopsia confirmatoria. Una biopsia de piel se debe hacer para confirmar la presencia de un cáncer de piel escamocelular u otros cánceres cutáneos.
El diagnóstico del cáncer de piel del cuero cabelludo se realiza de la misma manera que el de los cánceres de piel en otras superficies corporales: mediante una biopsia.
Estudio de extensión
Precisamente en lesiones de alto riesgo, antes de la intervención quirúrgica, es recomendable efectuar un estudio de imagen, por ejemplo una ecografía, un TC o una RM, para observar los límites de la lesión y los ganglios linfáticos de la zona de drenaje.
Cuando existe sospecha de invasión perineural, afectación ósea, extensión profunda o síntomas neurológicos, las pruebas de imagen ayudan a definir la extensión del tumor y a planificar el tratamiento.
Tratamiento del carcinoma escamoso localizado
El tratamiento va dirigido a la eliminación completa del tumor, que se consigue normalmente mediante la extirpación quirúrgica con márgenes de seguridad y la comprobación histológica (observación al microscopio).
Siempre debe comprobarse mediante microscopía si la lesión ha sido completamente extirpada. En general, la exéresis simple suele ser suficiente para la eliminación del tumor, aunque en áreas complejas o en tumores de alto riesgo se han observado mejores resultados mediante la cirugía micrográfica de Mohs.
El tratamiento también es el mismo, y normalmente se realiza mediante cirugía. El CSE en etapa temprana suele ser altamente tratable y curable antes de que tenga la posibilidad de propagarse.
Cirugía convencional
La escisión es la extirpación del tumor con un margen de piel sana a su alrededor. Este tipo de cirugía suele usarse para tratar el SCC.
La escisión consiste en cortar el cáncer de piel y utilizar puntos de sutura para unir la piel nuevamente. La extirpación completa debe confirmarse mediante el estudio microscópico de los márgenes.
Cirugía micrográfica de Mohs
La cirugía micrográfica de Mohs es un método de alta precisión en el que se extrae tejido canceroso capa por capa y se examina bajo un microscopio hasta que no queden células anormales.
Este procedimiento permite comprobar en el mismo acto quirúrgico la completa resección de la lesión. El análisis de laboratorio se realiza mientras el paciente espera.
La cirugía de Mohs es especialmente útil para tratar casos de cáncer de células escamosas con un mayor riesgo de volver a aparecer, como tumores más grandes o con bordes poco definidos, cáncer que ha vuelto a aparecer después de otros tratamientos, que se está propagando a lo largo de los nervios por debajo de la piel o que se encuentra en ciertas zonas de la cara o en la zona genital.
La cirugía de Mohs también se podría hacer después de una escisión convencional si con este procedimiento no se extirpó todo el cáncer, es decir, si los márgenes quirúrgicos dieron positivo.
La cirugía micrográfica de Mohs se considera el estándar de oro para el tratamiento del CCE en ubicaciones de alto riesgo o en casos recurrentes porque minimiza la pérdida de tejido y maximiza las tasas de curación.
La tasa de curación para los CCE que no han recibido tratamiento previo es del 99 %. Para un CCE recurrente o de mayor tamaño, la tasa de curación es ligeramente menor.
La cirugía puede ser convencional o micrográfica de Mohs (CMM), que obtiene unas tasas de recurrencia menores: 3,1-8% vs. 0-4%, respectivamente2.
No obstante, no se dispone de estudios amplios que hayan comparado los resultados de la cirugía convencional con la de Mohs, por lo que ésta no se practica rutinariamente sino en tumores de alto riesgo o cuando recidivan tras una primera extirpación.
Legrado y electrodesecación
El legrado y electrodesecación consiste en raspar las células cancerosas y usar electricidad para destruir las células cancerosas que queden. Se utiliza para tratar cánceres que no son muy grandes o profundos.
Esta técnica podría ser útil para tratar algunos casos de SCC con bajo riesgo de volver a aparecer, pero no suele emplearse para tumores de mayor tamaño.
Crioterapia
La criocirugía consiste en congelar las células cancerosas con nitrógeno líquido. Se utiliza para cánceres pequeños o superficiales, no muy profundos.
La crioterapia se utiliza en algunos casos de cáncer de células escamosas en etapa temprana con riesgo bajo de volver a aparecer y especialmente para quienes no pueden someterse a cirugía.
Normalmente no se recomienda cuando el SCC es más grande ni para tumores en ciertas partes de la nariz, las orejas, los párpados, el cuero cabelludo o las piernas.
La crioterapia y el curetaje con electrocoagulación no permiten la confirmación histológica de su completa eliminación.
Radioterapia
La radioterapia podría ser una opción para personas con SCC de mayor tamaño, especialmente cuando los tumores están en zonas donde sería difícil hacer una cirugía, como los párpados, las orejas o la nariz, o para las personas que no pueden someterse a cirugía.
La radioterapia también es una opción terapéutica en pacientes con condiciones que contraindican la cirugía o en determinadas localizaciones tumorales con alto grado de dificultad quirúrgica.
La radioterapia se recomienda cuando los tumores no pueden extirparse quirúrgicamente, se encuentran en zonas difíciles o en pacientes que no pueden someterse a cirugía. También puede utilizarse después de la cirugía en casos de mayor riesgo.
Algunas veces, se usa radiación después de la cirugía, si no se extirpó todo el cáncer, si los nervios están afectados o si podría haber quedado algo de cáncer aún.
La radiación también se usa como tratamiento cuando el cáncer vuelve a aparecer después de la cirugía y ha crecido demasiado o tiene tal profundidad, que no se puede extirpar quirúrgicamente.
La radiación no se usa tanto como primer tratamiento para personas más jóvenes con SCC, debido al posible riesgo de problemas a largo plazo.
Tratamiento del carcinoma escamoso avanzado o metastásico
La mayoría de los casos de SCC se detecta y trata en una etapa temprana, cuando se puede extirpar y destruir con tratamientos locales, como cirugía o radioterapia. Por lo general, el SCC se puede curar con estos tratamientos.
Cuando el SCC es más grande, es más difícil de tratar y el cáncer de crecimiento rápido tiene un mayor riesgo de volver a aparecer. Aunque no es común, el SCC algunas veces puede propagarse a los ganglios linfáticos o a partes distantes del cuerpo.
Si esto ocurre, puede que sea necesario administrar tratamientos como radioterapia, inmunoterapia y quimioterapia. El tratamiento avanzado para el CCE metastásico incluye disección de ganglios linfáticos, inmunoterapia, terapia farmacológica dirigida o quimioterapia para cánceres que se han diseminado más allá de la piel.
Disección de ganglios linfáticos
Se podría recomendar la extirpación de los ganglios linfáticos regionales (cercanos) en algunos casos cuando el SCC es muy grande o ha invadido profundamente la piel o si los ganglios linfáticos se sienten agrandados o duros al tacto.
Luego los ganglios linfáticos extirpados se observan al microscopio para ver si contienen células cancerosas. Algunas veces, se puede recomendar radioterapia después de la cirugía.
Los pacientes con metástasis ganglionares presentan por definición una enfermedad extendida. El tratamiento quirúrgico en las metástasis ganglionares puede ser curativo.
Frecuentemente falla cuando las metástasis presentan un gran tamaño, un gran número de ganglios involucrados o extensión extracapsular y por eso en estos casos se suele añadir radioterapia.
Las linfadenectomías presentan complicaciones posquirúrgicas en más de un 55% de los casos, como infecciones, seromas, dehicencias o linfedemas.
Inmunoterapia
Para casos de cáncer de células escamosas avanzados que no se pueden curar con cirugía o radioterapia, una opción podría ser usar un medicamento de inmunoterapia como el cemiplimab (Libtayo), el pembrolizumab (Keytruda) o el cosibelimab (Unloxcyt).
Cemiplimab (nombre comercial Libtayo) es una terapia de bloqueo de puntos de control. El sistema inmunitario tiene puntos de control que impiden que se descontrole.
Las células cancerosas pueden mantener activos estos puntos de control, lo que permite que el cáncer crezca. Cemiplimab elimina estos bloqueos y permite que las células T del cuerpo busquen y destruyan las células tumorales del CCE.
Aprobado por la FDA en 2018, este fue el primer tratamiento de inmunoterapia para pacientes con CCE metastásico o localmente avanzado que no se puede curar con cirugía o radioterapia.
En 2020, pembrolizumab (nombre comercial Keytruda), otra terapia de bloqueo de puntos de control inmunitario, fue aprobada para pacientes con carcinoma de células escamosas recurrente o metastásico que no se puede curar con cirugía ni radioterapia.
En 2021, dicha aprobación se amplió para incluir a pacientes con enfermedad localmente avanzada.
La inmunoterapia con anti-PD-1 ha supuesto una revolución terapéutica en el CEC avanzado y metastásico. Sin embargo, aproximadamente el 50% de los pacientes no responderán a este tratamiento, además de no ser una buena opción en pacientes trasplantados.
Estos medicamentos no se han estudiado en personas con sistemas inmunitarios debilitados, como quienes toman medicamentos para enfermedades autoinmunes o quienes se han sometido a un trasplante de órganos, por lo que el equilibrio entre los beneficios y los riesgos en estas personas no está claro.
Quimioterapia y terapia dirigida
La quimioterapia y los medicamentos de terapia dirigida, inhibidores de la EGFR, podrían ser opciones para las personas con cáncer de células escamosas que se ha propagado a los ganglios linfáticos o a órganos distantes.
Estos tipos de tratamiento podrían combinarse o emplearse por separado. La quimioterapia sistémica y la terapia dirigida pueden valorarse cuando el cáncer se ha diseminado más allá de la piel.
Tratamiento adyuvante
Para las personas que se han sometido a cirugía y radioterapia y tienen un riesgo alto de recurrencia del cáncer, el tratamiento adyuvante (adicional) con cemiplimab (Libtayo), un medicamento de inmunoterapia, puede ayudar a reducir la probabilidad de recurrencia del cáncer.
Situaciones complejas en el cuero cabelludo
Invasión de estructuras profundas
Algunos tumores comprometen estructuras profundas o cavidades como la órbita o el oído. La cirugía en estos casos, más allá de comportar una mayor tasa de recurrencias por su complejidad, puede ser tan mutilante que se contraindique o no sea factible.
A veces, no se consiguen unos márgenes quirúrgicos adecuados. La radioterapia está a menudo contraindicada en estos casos.
La discusión de estos casos con oftalmólogos, otorrinolaringólogos y otros especialistas es básica para ofrecer la mejor opción al paciente. En la decisión deberá tenerse en cuenta pruebas de imagen prequirúrgicas y el estado general del paciente.
En caso de decidirse por la cirugía, la CMM debería de considerarse de elección.
Recidiva o extirpación incompleta
Las opciones de tratamiento cuando el SCC persiste después del tratamiento o vuelve a aparecer posteriormente dependen de la ubicación del tumor, el tratamiento inicial y otros factores.
De ser posible, se suele recomendar cirugía, como la cirugía de Mohs o una nueva escisión, para intentar extirpar cualquier resto de cáncer.
Otra opción podría ser la radioterapia, especialmente si no se puede hacer una cirugía por alguna razón. Generalmente, la radioterapia no puede repetirse en la misma zona si fue el primer tratamiento, ya que es más probable que cause efectos secundarios graves.
La aparición de una recidiva sobre un colgajo o la exéresis con márgenes afectos de un tumor cuyo defecto ha sido reconstruido mediante un colgajo sigue siendo un escenario relativamente frecuente a la vez que difícil de abordar.
En primer lugar, la recidiva en sí es un factor de mal pronóstico y la exéresis incompleta puede ser debida a un tumor de difícil delimitación clínica.
En los casos de recidiva, el tumor suele encontrar algún plano de diseminación por las cicatrices del colgajo y/o tener tiempo de progresión largo debido a recidivas en profundidad difíciles de detectar clínicamente.
Estos casos, se deberían abordar siempre con otra CMM, preferentemente en diferido.
Afectación ósea e intracraneal
Más allá de la afectación ósea, la resección o irradiación del hueso a veces no es posible y en algunos casos, como pasa con los tumores del cuero cabelludo, pueden invadirlo y dar lugar a invasión intracraneal.
En estos casos las opciones curativas son muy limitadas y es fundamental el abordaje multidisciplinar.
Seguimiento y riesgo de recurrencia
Un diagnóstico tardío aumenta el riesgo de destrucción tisular local y metástasis a ganglios linfáticos u órganos distantes, lo que puede complicar significativamente el tratamiento y reducir las tasas de supervivencia.
Algunos carcinomas escamocelulares pueden reaparecer. Las revisiones periódicas con el dermatólogo son esenciales para controlar y prevenir las recurrencias.
Las pruebas de detección anuales del cáncer de piel y la atención inmediata a los cambios inusuales en la piel son esenciales para la detección temprana y el cuidado óptimo.
Los expertos no están de acuerdo sobre el valor de los exámenes de piel de rutina realizados por su proveedor. Pero todos coinciden en que es importante conocer su propia piel y comunicarse con su proveedor si nota algo inusual.
Cómo revisar el cuero cabelludo y la piel
Realizar autocontroles de la piel mensuales y programar exámenes profesionales de la piel anuales.
Observa tu piel a menudo en busca de nuevos tumores. Busca cambios en lunares, pecas, protuberancias y marcas de nacimiento.
- Utiliza espejos para revisarte la cara, el cuello, las orejas y el cuero cabelludo.
- Mírate el pecho y el tronco y la parte superior e inferior de los brazos y las manos.
- Mira la parte delantera y trasera de las piernas y los pies.
- Fíjate en la planta de los pies y en los espacios entre los dedos.
- Revisa también la zona genital y entre los glúteos.
El cuero cabelludo debe revisarse con ayuda de otra persona cuando sea necesario, especialmente en presencia de cabello abundante, pérdida de cabello, antecedentes de cáncer de piel o lesiones difíciles de observar.
Prevención del carcinoma escamoso
La mejor forma de prevenir el cáncer de piel es reducir la exposición a la luz solar. Proteger la piel de la luz UV puede ayudar a reducir el riesgo de carcinoma de células escamosas de la piel y otras formas de cáncer de piel.
- Use protector solar con FPS 30 o superior diariamente.
- Busque protectores que bloqueen tanto la luz tipo UVA como la tipo UVB.
- Aplique una gran cantidad de protector solar en todas las zonas expuestas, incluso las orejas y los pies.
- Aplique el protector solar al menos media hora antes de salir.
- Vuelva a aplicarlo cada dos horas, o con más frecuencia si estás nadando o sudando.
- Use protector solar en invierno y también en los días nublados.
- Use un sombrero de ala ancha que dé sombra en la cara, las orejas, el cuello y el cuero cabelludo.
- Use ropa protectora, sombreros y gafas de sol.
- Evite las camas solares y las lámparas de sol.
- Permanezca a la sombra lo más posible.
La luz ultravioleta es más intensa entre las 10 a.m. y las 4 p.m. De manera que trate de evitar el sol durante estas horas.
Proteja su piel usando sombreros, camisas de manga larga, faldas largas o pantalones. También puede comprar ropa protectora contra el sol.
Evite superficies que reflejen más la luz, como el agua, la arena, el concreto y las zonas pintadas de blanco. La piel se quema más rápidamente a mayores altitudes.
Recuerda cumplir con las demás recomendaciones de protección solar, como permanecer a la sombra y evitar las horas del mediodía para realizar actividades al aire libre.
El cabello en la cabeza ofrece cierta protección contra el sol, pero no una protección completa. Por eso es tan importante usar un sombrero para proteger el cuero cabelludo, el rostro y el cuello del sol.
Aplique el protector solar en todas las áreas expuestas de su piel, y no se olvide de la cara y la nuca. Aplíquelo también en el cuero cabelludo tanto como sea posible. Su protector solar debe tener un FPS de al menos 30.