En una herida del cuero cabelludo sin signos clínicos de infección, la limpieza habitual debe realizarse con agua potable o suero fisiológico, sin utilizar povidona yodada de manera rutinaria. La evidencia disponible no ha demostrado que la povidona yodada sea necesaria para cuidar laceraciones traumáticas o heridas postoperatorias cerradas con grapas.
La povidona yodada puede tener utilidad antiséptica en situaciones concretas, pero no sustituye la valoración sanitaria cuando la herida es profunda, extensa, continúa sangrando, está muy contaminada, presenta una infección o afecta a estructuras importantes. En heridas del cuero cabelludo cerradas con grapas, la limpieza suave y la vigilancia de signos de infección son las medidas principales.
Qué evidencia existe sobre el uso de povidona yodada
La búsqueda en las bases de datos de estudios Medline y Embase, y en Google académico no ha identificado ensayos clínicos en los que se evalúe la eficacia y seguridad del uso de povidona yodada en pacientes con laceraciones traumáticas y/o heridas post-operatorias suturadas con grapas.
Tampoco aportan información al respecto las guías de práctica clínica, sumarios de evidencia y documentos de consenso revisados que abordan la prevención de la infección del sitio quirúrgico o el manejo, en general, de las heridas agudas.
Estos documentos contemplan como principales medidas para el cuidado de las heridas la limpieza con agua potable o suero salino y la vigilancia y control de la aparición de signos de infección, sin hacer referencia a la necesidad de utilizar antisépticos tópicos para las curas en heridas sin datos clínicos de infección.
La información disponible debe interpretarse teniendo en cuenta que la respuesta fue incluida en el banco de preguntas el 22/08/2018 y que nuevos estudios o publicaciones pueden modificar o matizar sus conclusiones.
Cómo limpiar una herida del cuero cabelludo
Antes de aplicar alguna sustancia desinfectante o antiséptica es esencial lavar la zona afectada con agua corriente cuidadosamente durante varios minutos y, si es posible, con jabón neutro.
Es importante recalcar que la limpieza debe realizarse desde el centro de la herida hacia los bordes, de dentro hacia fuera, para no arrastrar bacterias de la piel sana al interior de la lesión.
Una vez ha cesado el sangrado, lavar la lesión con suero fisiológico o agua potable. Se debe intentar que el agua arrastre la suciedad desde el centro a los bordes de la herida.
Se puede usar un jabón neutro. No lavar la herida con antisépticos locales.
Si es necesario, utiliza compresas no tejidas, que no dejen fibras, para limpiar una herida abierta. No usar algodón, ya que sus pequeños filamentos suelen quedarse enganchados.
Una vez limpia, efectuar el secado de la lesión con una gasa limpia, sin frotarla. Secar únicamente la piel perilesional y dejar húmedo el lecho para evitar daños por fricción en el lecho.
Mantener limpios y secos los bordes de la herida y húmedo el lecho de la úlcera.
Qué hacer si la herida sangra
Ante una herida sangrante, realizar una compresión sobre ella con una gasa seca, durante unos 5 minutos sin levantar la mano.
Si la sangre empapa la gasa, aplicar una nueva encima, sin retirar la anterior. Si a pesar de la compresión sigue sangrando, será necesario acudir a un centro sanitario.
Las heridas del cuero cabelludo pueden sangrar de forma abundante, por lo que la persistencia de la hemorragia requiere valoración profesional y no debe resolverse aplicando repetidamente yodo u otros productos sobre la lesión.
Cuándo puede considerarse un antiséptico
Considerar la utilización de antisépticos exclusivamente en aquellos casos en los que se requiera controlar la carga bacteriana, por ejemplo, cuando se realiza una técnica diagnóstica invasiva, una toma de muestras para cultivo, en las heridas sometidas a desbridamiento cortante o en pacientes de especial riesgo.
La limpieza por sí sola suele ser la medida principal en una herida sin signos de infección. La aplicación de un antiséptico no debe convertir una herida sencilla en una cura agresiva ni retrasar la consulta cuando se necesita sutura, grapas, desbridamiento o tratamiento médico.
Para desinfectar una herida y evitar una cicatriz roja o gruesa, sigue estos tres pasos: lávate bien las manos antes de empezar, limpia la herida del centro hacia afuera para eliminar los restos, impurezas, polvo o posibles coágulos de sangre, y utiliza agua limpia o suero fisiológico con un jabón suave.
Aplica un antiséptico para reducir el riesgo de infección y cubre la herida con un apósito adecuado.
Qué es la povidona yodada
La povidona yodada es un complejo químico compuesto de povidona, un polímero soluble en agua, yoduro de hidrógeno y yodo elemental.
Por tanto, se trata de un yodóforo, es decir, un transportador de yodo.
A pesar de que la historia de la povidona yodada tiene poco más de 60 años, desde principios del siglo XIX el uso del yodo estaba bastante generalizado en la prevención y tratamiento de infecciones cutáneas y heridas, por su reconocida acción microbicida de amplio espectro.
Sin embargo, los compuestos de yodo existentes hasta entonces, como la tintura de yodo, producían irritación, toxicidad celular y gran pigmentación cutánea.
Con la povidona yodada desaparecen en gran medida estos eventos adversos, ya que este complejo proporciona un reservorio de liberación continuada de pequeñas cantidades de yodo libre.
Este yodo libre, liberado lentamente del complejo povidona yodada, mata las células eucarióticas o procariotas mediante la alteración de la membrana celular y su penetración en el citoplasma desnaturalizando proteínas, ácidos grasos y nucleótidos.
Al ser una liberación lenta, la concentración de yodo libre es baja, por lo que se minimizaría su toxicidad hacia las células humanas.
Actividad antimicrobiana y limitaciones
Su eficacia microbicida se ha estudiado in vitro. Ha demostrado un amplio espectro de actividad contra Gram+, incluido SAMR, Gram-, hongos, virus y protozoos.
Con respecto a su acción sobre los biofilms, un estudio in vitro reciente ha mostrado su eficacia, superior a otros antimicrobianos, en la erradicación de biopelículas de Pseudomonas aeruginosa, SARM y Candida albicans.
Pero estos estudios se han realizado in vitro, por lo que pueden no ser reproducibles in vivo.
De hecho, ciertas proteínas presentes en el exudado de las heridas podrían inactivar el yodo y, por tanto, limitar su efecto microbicida, algo que requiere una evaluación más detallada en nuevos estudios in vivo.
Por otro lado, hablar de la resistencia bacteriana que podría generar la povidona yodada es esencial, ya que el gran aumento de la resistencia a los antibióticos y a diferentes antisépticos es uno de los principales problemas clínicos y de salud pública en todo el mundo.
Sin embargo, a pesar de su extenso uso, no se ha descrito el desarrollo de resistencias a la povidona yodada.
La presentación y la concentración influyen
La povidona yodada tiene diferentes presentaciones. De la composición de sus excipientes depende la tasa de liberación del yodo y las modificaciones que se producirán en el microambiente de la herida; no es lo mismo aplicar una solución secante que un gel o pomada que aporte humedad.
La concentración y la formulación del principio activo son factores importantes que contribuyen a la eficacia de cualquier antiséptico.
El componente bactericida de la povidona yodada es el yodo libre, cuyos niveles son dependientes de la concentración de la solución.
La concentración de yodo libre aumenta con el aumento de las diluciones de la povidona yodada, es decir, la dilución debilita la vinculación del yodo al portador, lo que da lugar a un aumento de yodo libre en la solución.
Esto explicaría el paradójico de la rapidez de acción antibacteriana de la povidona yodada con el aumento del grado de dilución.
La concentración necesaria para los diferentes tipos de heridas y el tiempo de contacto necesario y recomendado con el tejido siguen siendo objeto de controversia.
¿Puede irritar o producir alergia?
Hay mucho debate entre los dermatólogos sobre el potencial alergénico e irritante de la povidona yodada.
Realmente todos los antisépticos pueden irritar la piel si se usan de manera inadecuada, particularmente en piel con eccema, en oclusión y a altas concentraciones.
La dermatitis de contacto por povidona yodada nunca ha sido considerada como un evento adverso frecuente, y más teniendo en cuenta su uso tan extendido.
Se han publicado descripciones aisladas de reacciones cutáneas de contacto, tanto irritativas como alérgicas.
Sin embargo, como hay falta de consenso sobre la concentración y vehículo de los compuestos yodados que deben utilizarse para la realización de pruebas epicutáneas diagnósticas, puede ser difícil discriminar entre ambos tipos de dermatitis de contacto, alérgica o irritativa.
Antes de utilizar el antiséptico es necesario asegurarse de que la persona no sea alérgica.
Influencia sobre la cicatrización
El efecto de la povidona yodada sobre la cicatrización ha sido ampliamente discutido.
Los estudios realizados con povidona yodada in vitro y en animales, principalmente ratas, han mostrado resultados variables, algunos contradictorios, y la mayoría se han realizado hace más de 20 años.
Los estudios in vitro demuestran citotoxicidad dependiente de la dosis de la povidona yodada en cultivos celulares, entre ellos queratinocitos y fibroblastos.
Sin embargo, en ratones se ha visto que su uso producía una neovascularización más rápida y completa que otros antisépticos, con un efecto positivo en la cicatrización.
De hecho se ha encontrado que concentraciones iguales o inferiores al 10%, la más comercializada en nuestro medio, no inhiben los procesos de granulación y epitelización.
Hay que tener en cuenta que las condiciones experimentales también tienen un claro impacto en los resultados.
Por ejemplo, los propios aditivos añadidos al medio pueden promover la toxicidad.
De hecho, la pronunciada citotoxicidad demostrada en ciertos estudios in vitro no se ha confirmado en los estudios con humanos, en los que se ha visto que es segura en concentraciones adecuadas.
Los estudios en humanos son escasos, con pocos pacientes incluidos y muchas limitaciones.
Los diferentes trabajos publicados incluyen quemaduras, úlceras por presión, venosas, traumatismos, laceraciones y cobertura con injertos.
Aquéllos estudios que comparan la povidona yodada con otros apósitos no mostraron inferioridad en tasas de cicatrización y algunos incluso encuentran superioridad.
Los puntuales estudios que han estudiado su actividad antimicrobiana en úlceras crónicas han hallado disminución de la proliferación bacteriana.
Necesitamos más estudios experimentales en humanos, bien diseñados, para poder entender mejor las disparidades entre estudios in vitro y en animales.
Riesgo de absorción sistémica
No está clara la cantidad de povidona yodada ni la frecuencia de aplicación que pueden desarrollar toxicidad sistémica.
Hay que tener precaución en pacientes con enfermedad tiroidea, embarazadas y niños.
No obstante, el yodo no se recomienda en menores de seis años ya que la tiroides no está todavía lo suficientemente desarrollada como para metabolizar y hay riesgo de hipotiroidismo.
Aunque la absorción a través de la piel es mínima, no debe usarse de manera prolongada en embarazadas y lactantes, ya que el yodo absorbido puede atravesar la placenta y ser excretado a través de la leche materna.
Cuándo puede tener interés en heridas crónicas
En aquellas situaciones en las que la máxima prioridad sea evitar la proliferación bacteriana y, por tanto, también promover un ambiente astringente, el excipiente solución de la povidona yodada tiene una acción secante.
El cuadro más frecuente serían las lesiones tróficas arteriales pendientes de revascularización o de amputación, o aquellas que no tienen opción de ninguna de estas alternativas quirúrgicas por el mal estado general o situación de complejidad del paciente.
Otro uso interesante de la povidona yodada en solución es su aplicación en úlceras por presión en talones con presencia de costra necrótica seca, adherida al lecho, sin fluctuación.
En estos casos, si la úlcera es superficial y la vascularización es adecuada, esta costra podría promover la epitelización subyacente.
Por el contrario, si la úlcera es profunda y extensa, hay arteriopatía asociada y/o la situación de complejidad del paciente no permite otra actitud que favorezca la cicatrización, el objetivo será exclusivamente mantener la costra protectora para evitar la sobreinfección.
Además, hablando de úlceras por presión, la povidona yodada también tiene interés en personas en situación de gran complejidad o final de vida, con alto riesgo de infección y necesidad de cambios de apósito frecuentes.
Por último, esta situación de prioridad de la acción antiséptica y secante también nos la podemos encontrar de manera aguda en infecciones de heridas crónicas con repercusión sistémica, con drenaje de material purulento, en las que las curas frecuentes con limpieza exhaustiva y la aplicación de antiséptico serán excelentes adyuvantes al antibiótico sistémico para controlar la infección.
Cuidados de una herida del cuero cabelludo con grapas
Después de suturar con grapas la herida, aplicar una pomada antibiótica para minimizar la adherencia del apósito y cubrir la herida con un apósito estéril, por ejemplo, ante heridas en la pierna, el brazo o el tronco, o dejarla abierta al aire, por ejemplo, en heridas del cuero cabelludo.
El paciente puede quitar el vendaje y limpiar suavemente la herida en 24 a 48 horas.
El paciente puede continuar el cuidado de la herida hasta que las grapas se eliminen de la siguiente manera: aplicar ungüento antibiótico diariamente a la herida y aplicar un apósito a la herida, a menos que originalmente se haya dejado sin cubrir.
No humedecer en exceso la herida, por ejemplo, nadar o bañarse, aunque la ducha es aceptable.
Estas indicaciones pueden variar según la localización, el tamaño y la profundidad de la herida, el tipo de cierre y las instrucciones del profesional que colocó las grapas.
Limpieza, apósito y humedad
La presencia de restos supone una obstrucción mecánica para el crecimiento de tejido de granulación y es una barrera para la penetración de los tratamientos tópicos, además, es un sitio ideal para la proliferación de microorganismos.
Por este motivo se recomienda mantener la asepsia durante todo el proceso de cura.
Usar suero fisiológico para limpiar las heridas como norma general. También se puede utilizar agua destilada o agua potable del grifo.
No usar antisépticos cutáneos de manera rutinaria.
No limpiar las heridas con productos limpiadores o agentes antisépticos como, por ejemplo, povidona yodada, yodóforos, soluciones de hipoclorito sódico, peróxido de hidrógeno y ácido acético.
Son citotóxicos y destruyen el tejido sano.
El uso continuo de povidona yodada puede retrasar la cicatrización, provocar dermatitis de contacto y alteraciones sistémicas debidas a la absorción de yodo.
Limpiar la lesión inicialmente y en cada cambio de apósito.
No usar materiales rugosos, como gasas o esponjas. Provocan daños en el lecho de la úlcera, que incrementan el riesgo de infección e interfieren en la curación.
En heridas pequeñas, un apósito adecuado puede proteger frente a la suciedad y los microorganismos. Cubrir la herida con un apósito apropiado la protege de agentes externos y mantiene un entorno favorable para la curación.
Cambiar el apósito regularmente si observas humedad, exudado o suciedad. Renovar el apósito cuando esté húmedo o sucio ayuda a mantener la herida limpia y a prevenir complicaciones.
Las heridas no curan o cicatrizan más rápido al aire libre.
Existe la creencia de que las heridas que permanecen descubiertas para que les dé el aire o el sol se secarán antes, disminuyendo el tiempo de cicatrización.
Hoy día se sabe que esto sólo aumenta la posibilidad de contaminación y, por tanto, el riesgo de infección.
Además, el tejido de cicatrización requiere de un balance adecuado de humedad para que las células encargadas de producir el colágeno y los demás componentes de la piel trabajen adecuadamente.
Por tanto, cubrir la herida con un apósito adecuado ayuda a mantener la temperatura y humedad requeridas para una cicatrización correcta, evitando, también, la formación de costra, que al contrario de lo que suele creerse, la retrasa.
Por otra parte, la exposición al sol no es conveniente, pues puede producir inflamación de la herida y posterior pigmentación de la piel.
Productos que conviene evitar
Los desinfectantes se utilizan principalmente para limpiar superficies u objetos inanimados, sobre todo en entornos médicos.
Se tratan de sustancias más concentradas que los antisépticos, por lo que pueden ser más agresivas para los tejidos vivos.
Los desinfectantes son para superficies u objetos inanimados, mientras que los antisépticos son los destinados a tejidos vivos, como la piel, para evitar que el usuario use lejía o productos fuertes en la piel.
Los más conocidos son el alcohol y el agua oxigenada que, aunque sean los protagonistas de cualquier botiquín de primeros auxilios, son demasiado irritantes para la piel y no deberían utilizarse para curar heridas abiertas, sobre todo, si no se ha producido ninguna infección todavía.
El alcohol, aunque es un antiséptico de efecto rápido y actúa sobre un gran número de microorganismos, no se recomienda su uso en heridas, porque es muy irritativo, destruye las membranas celulares, reseca la piel y favorece la formación de coágulos que permiten la colonización de las bacterias supervivientes.
Se recomienda su uso como antiséptico sobre piel intacta.
Por otra parte, el agua oxigenada también es irritativa, destruye tejido sano y además su acción es muy breve, pues es rápidamente degradada por las enzimas de los tejidos.
La espuma blanca que aparece al aplicar agua oxigenada no significa que esté curando.
Esta aparece cuando el peróxido de hidrógeno se descompone al contacto con las enzimas presentes en nuestro cuerpo.
El escozor que se siente habitualmente se debe a que el agua oxigenada no es capaz de distinguir entre las células de las bacterias y las del propio organismo, por eso se recomienda solo para desinfectar la piel sana.
Signos de infección
La infección es el resultado de las interacciones dinámicas que ocurren entre un huésped, un patógeno potencial y el entorno.
La presencia de bacterias en una herida puede implicar contaminación, cuando las bacterias no aumentan de número ni causan problemas clínicos; colonización, cuando las bacterias se multiplican, pero no dañan los tejidos de la herida; o infección, cuando las bacterias se multiplican, la cicatrización se interrumpe y los tejidos de la herida se dañan.
La infección normalmente se manifiesta con los signos y los síntomas clásicos de la inflamación: dolor, calor, tumefacción y rubor.
Sin embargo, en las heridas crónicas las bacterias pueden causar retraso o interrupción de la cicatrización sin presentar otros indicadores de inflamación más obvios.
El picor puede aparecer en las etapas finales de la curación, cuando se produce un proceso de contracción para que los bordes de la herida logren juntarse, dando lugar a una sensación de tirantez y picor.
En muchos casos éste puede ser un signo de infección, sobre todo si se acompaña de mal olor, inflamación y enrojecimiento.
Si a los 7 días la herida no ha cicatrizado o, si en algún momento muestra signos de infección, como dolor, piel enrojecida o supuración, acudir a un centro sanitario.
Cuándo buscar atención médica
Valorar la gravedad de la herida y decidir si puede curarse en casa o debe acudirse a un centro sanitario.
Si la herida se mantiene sucia, puede ser necesario acudir a un centro sanitario.
Pero recuerda buscar siempre atención médica si la herida es profunda, extensa o muestra graves signos de infección.
La persistencia del sangrado pese a la compresión, la supuración, el enrojecimiento progresivo, el dolor creciente, el mal olor, la inflamación o la falta de cicatrización son motivos para solicitar valoración profesional.
Hábitos que deben evitarse
El acto de soplar una herida, aunque sea algo intuitivo y que se ha hecho tradicionalmente para aliviar el escozor generado por el traumatismo o por la aplicación de un antiséptico, no es recomendable, pues en la boca conviven un gran número de gérmenes, que con esta maniobra pueden ser proyectados sobre la herida, pudiendo contribuir a desarrollar una infección en la misma, al no contar ya con la protección natural de la piel.
Como ya se ha comentado antes, en la boca existen una gran variedad de bacterias, por lo que lamerse la herida sólo puede contribuir a aumentar el riesgo de infección por contaminación de la misma.
En muchas ocasiones, tras producirse la herida la sangre se coagula, seca y crea una superficie dura sobre la misma, la costra, que no es otra cosa que restos secos de sangre que se adhieren a la superficie de nuestra piel.
Es el medio que tiene nuestro organismo para proteger la piel lesionada mientras se repara.
Si arrancamos la costra, inflamamos la herida y el proceso de reparación se altera, por lo que, si las manipulamos, quedará una cicatriz de peor aspecto estético.
Las costras deben mantenerse dejando que sea el propio organismo el encargado de eliminarlas.
Sólo deben ser retiradas en caso de falta de limpieza en la herida, signos de infección como dolor, enrojecimiento o supuración, o en aquellas heridas de cierto tamaño en las se produce un retraso de la cicatrización por quedar el espacio interno de la misma cubierto por la costra, impidiendo la creación de nuevo tejido.
