El temblor esencial es una afección neurológica que provoca movimientos oscilantes, involuntarios y rítmicos, sobre todo en las manos, aunque también puede afectar la cabeza, la voz, los brazos, las piernas, los párpados, la lengua o el mentón. Suele aparecer o intensificarse al mantener una postura o realizar un movimiento, no cuando la persona está completamente en reposo.
No suele poner en riesgo la vida ni acortar su duración, pero puede empeorar progresivamente y dificultar actividades como escribir, comer, beber, vestirse, trabajar o utilizar herramientas. El diagnóstico se basa principalmente en la historia clínica y la exploración neurológica, mientras que el tratamiento se decide según la intensidad del temblor y la interferencia en la vida diaria.
Qué es el temblor esencial
El temblor es un movimiento involuntario rítmico y oscilatorio que se produce por la contracción alternante de músculos agonistas y antagonistas. Involuntario quiere decir que usted tiembla sin tratar de hacerlo y no puede dejar de hacerlo a voluntad.
El temblor esencial es un tipo de movimiento tembloroso involuntario y el tipo más común de temblor. Todos tenemos algo de temblor en ocasiones, pero los movimientos son usualmente tan pequeños que no puede ser vistos.
El temblor esencial es una afección neurológica que provoca temblores incontrolables, involuntarios y rítmicos en partes del cuerpo. Los temblores suelen producirse en las manos, las piernas, los brazos, la cabeza, la lengua y el mentón.
El temblor esencial es un trastorno degenerativo que no tiene cura, pero que no suele poner en riesgo la vida del paciente. Aun así, sus efectos empeoran notablemente la calidad de vida, ya que interfiere en la realización de tareas cotidianas como comer, vestirse o escribir.
El temblor esencial afecta a hombres y mujeres. Es más común en personas mayores de 65 años, aunque también puede comenzar a comienzos de la madurez, en personas más jóvenes o incluso en niños.
Es un trastorno común que afecta a cerca de 7 millones de personas en los Estados Unidos. Los pacientes con temblor esencial suelen llevar una vida normal, aunque un caso grave del trastorno puede causar discapacidad.

Tipos de temblor
El temblor se clasifica primariamente sobre la base de cuándo aparece. Los temblores de reposo son visibles en reposo y se producen cuando una parte del cuerpo está completamente sostenida.
Los temblores de acción son máximos cuando una parte del cuerpo se mueve de forma voluntaria. Los temblores de acción pueden o no cambiar en intensidad a medida que se alcanza un objetivo y pueden ocurrir en diferentes frecuencias.
Temblor de acción
Los temblores de acción pueden subdividirse en temblores posturales y cinéticos. Los temblores posturales ocurren cuando una extremidad se mantiene en una posición fija contra la gravedad, por ejemplo, cuando se mantienen los brazos extendidos.
Los temblores cinéticos ocurren durante el movimiento voluntario y pueden subdividirse en temblores cinéticos simples y temblores intencionales. Los temblores cinéticos simples tienen aproximadamente la misma frecuencia y amplitud a lo largo de un movimiento.
Los temblores intencionales revelan un aumento de la frecuencia, que se incrementa a medida que la parte afectada del cuerpo alcanza su objetivo. Los temblores complejos pueden tener componentes de más de un tipo de temblor.
El movimiento involuntario que caracteriza al temblor esencial puede ser de dos tipos:
- Temblor cinético: aparece cuando se intenta hacer un movimiento de forma voluntaria, como coger un objeto, escribir o rascarse.
- Temblor postural: surge cuando se intenta mantener una posición contra la gravedad, como elevar los brazos.
Temblor en reposo
Los temblores de reposo son mínimos o están ausentes durante la actividad. El temblor parkinsoniano clásico, que es el temblor de reposo más común, tiene una frecuencia de 3 a 6 ciclos por segundo, expresada en hercios.
Por lo general, los temblores esenciales de las manos ocurren cuando se usan las manos. En la enfermedad de Parkinson, los temblores son más notorios cuando las manos están a los costados o descansan sobre el regazo.
Frecuencia y amplitud
El temblor se describe generalmente según la frecuencia de las oscilaciones, que puede ser rápida o lenta, y la amplitud de movimiento, que puede ser fina, con amplitud baja, o gruesa, con amplitud elevada.
La amplitud de un temblor se refiere a la distancia que recorre la mano de un extremo a otro durante un temblor. La amplitud aumenta con la progresión del trastorno y puede variar según la acción o la postura.
La frecuencia se refiere a cada temblor de la mano, que es un ciclo de temblor. Los médicos observan cuántos ciclos experimenta un paciente en un segundo.
Por lo general, el temblor esencial causa de seis a doce ciclos de temblor por segundo, pero se hace más lento a medida que aumenta la amplitud del temblor. El temblor generalmente involucra movimientos pequeños y rápidos que ocurren más de 4 a 12 veces por segundo.
Síntomas del temblor esencial
El movimiento oscilatorio y rítmico que se produce de forma involuntaria es el principal síntoma del temblor esencial. El primer signo de temblor esencial suele notarse en las manos.
Los pacientes que sufren temblores esenciales pueden experimentar movimientos leves, rápidos y veloces en diferentes intervalos, frecuencias y circunstancias. El trastorno puede afectar o no a ambos lados del cuerpo por igual.
A veces, los pacientes experimentan temblores al realizar una tarea, como extender la mano. Estos se denominan temblores de acción. Los temblores pueden variar de leves a graves.
Suele presentarse en las manos, la cabeza, las piernas o la voz. El temblor pocas veces ocurre en las piernas o los pies, aunque en casos raros afecta la parte inferior del cuerpo.
Manifestaciones más frecuentes
- Los temblores pueden hacer que la cabeza y el cuello se muevan involuntariamente en diferentes direcciones, como hacia arriba y hacia abajo o de lado a lado.
- A veces, los temblores en la lengua o la laringe pueden dar lugar a una voz temblorosa cuando la persona habla.
- Una persona con temblor esencial puede tener dificultad para sostener o usar objetos pequeños como platería o una pluma.
- Puede haber problemas para escribir, dibujar, beber de una taza o usar herramientas si el temblor afecta las manos.
- Ciertas partes de la cara pueden parecer contracción nerviosa, como los párpados.
- Los temblores pueden provocar problemas en la marcha y el equilibrio debido a temblores en las piernas y los pies.
- Otros síntomas habituales son los problemas de equilibrio y la dificultad para tragar.
- Realizar las tareas cotidianas se vuelve difícil.
Los temblores pueden ocurrir al moverse, como temblor relacionado con la acción, o pueden ser menos notorios en reposo. Pueden aparecer y desaparecer, pero generalmente empeoran con la edad.
Los temblores no siempre afectan a ambos lados del cuerpo de la misma manera. La marcha en los pacientes con temblor esencial es a menudo normal, pero la marcha en tándem, colocando el talón por delante de los dedos del pie, puede ser anormal.
Factores que intensifican temporalmente el temblor
La intensidad del temblor se acentúa en situaciones de tensión emocional, fatiga, ingestión de estimulantes, como la cafeína, o al sentirse observado. Las sacudidas pueden agravarse cuando el paciente se siente observado, se encuentra en una situación de tensión emocional, está cansado o ha tomado estimulantes, como la cafeína o el alcohol.
- Estrés emocional.
- Fatiga.
- Hambre.
- Falta de sueño.
- Ansiedad o nerviosismo.
- Cambio de temperatura o clima extremadamente caluroso.
- Bebidas con cafeína.
- Alcohol.
- Cigarrillos, nicotina o tabaco.
- Algunos medicamentos.
Las bebidas alcohólicas en cantidades pequeñas pueden disminuir los temblores. Sin embargo, el consumo de alcohol no está recomendado durante el tratamiento para el temblor esencial, ya que se puede desarrollar un trastorno por consumo de alcohol, sobre todo si existen antecedentes familiares de tales problemas.
Causas del temblor esencial
Se desconoce la causa exacta del temblor esencial. Algunas investigaciones sugieren que la parte del cerebro que controla los movimientos musculares no funciona correctamente en personas con temblor esencial.
La mayoría de los médicos creen que existe una falta de comunicación entre el cerebelo y otras partes del cerebro. Además, los cambios en el cerebro son responsables de los temblores esenciales.
En personas que no tienen un gen alterado o mutado, los expertos desconocen la causa de los temblores esenciales. Si un temblor esencial ocurre en más de un miembro de una familia, se denomina temblor familiar.
Temblor esencial familiar
Casi la mitad de los casos de temblor esencial pueden deberse a una alteración genética, conocida como temblor familiar. El temblor familiar se transmite de padres a hijos y esto sugiere que los genes cumplen una función en su causa.
La variedad hereditaria del temblor esencial es una enfermedad autosómica dominante. Para transmitir la enfermedad se necesita un gen alterado de uno de los padres.
El temblor familiar por lo regular es un rasgo dominante, lo cual significa que usted sólo necesita recibir el gen de uno de los padres para desarrollar el temblor. Si una persona tiene temblor esencial debido a la genética, existen probabilidades de que se transmita a sus hijos.
Factores de riesgo
El temblor esencial puede aparecer en cualquier persona, pero es más frecuente a partir de los 40 años y aumenta su presencia en edades avanzadas. No forma parte del proceso normal de envejecimiento.
- Edad: es común en personas de 40 años o más y es más frecuente en personas mayores de 65 años.
- Antecedentes familiares: el temblor esencial familiar se transmite de padres a hijos de forma autosómica dominante.
- Estrés y ansiedad.
- Exceso de cafeína, nicotina o alcohol.
- Algunos medicamentos.
El temblor esencial no se puede prevenir. Se trata de un trastorno impredecible, por lo que no se puede prevenir ni reducir el riesgo de desarrollarlo.
Temblor esencial y enfermedad de Parkinson
Muchas personas relacionan los temblores con la enfermedad de Parkinson, pero ambas afecciones difieren en aspectos clave. El temblor esencial grave puede confundirse con la enfermedad de Parkinson, aunque por lo general puede distinguirse por sus características específicas.
| Característica | Temblor esencial | Enfermedad de Parkinson |
|---|---|---|
| Momento de aparición | Por lo general ocurre cuando se usan las manos, se mantiene una postura o se realiza un movimiento. | Es más notorio cuando las manos están a los costados o descansan sobre el regazo. |
| Partes afectadas | Afecta principalmente la cabeza, las manos y la voz; también puede afectar las piernas. | Generalmente comienza en las manos y puede afectar las piernas, el mentón y otras partes del cuerpo. |
| Otros signos | No suele acompañarse de otras manifestaciones clínicas, aunque a veces se observan marcha inestable o problemas de equilibrio. | Se asocia con movimientos lentos, postura encorvada y arrastre de los pies al caminar. |
| Marcha | A menudo es normal, aunque la marcha en tándem puede ser anormal. | Típicamente tiene una base estrecha con arrastre de los pies. |
En la enfermedad de Parkinson, los temblores suelen comenzar en las manos y aparecer en reposo. En el temblor esencial, el movimiento suele aparecer cuando el paciente intenta hacer un movimiento y no cuando se encuentra en reposo.
En ocasiones, los dos síndromes se superponen y pueden existir temblor esencial y enfermedad de Parkinson mixtos. La diferenciación requiere una evaluación neurológica completa.
Latencia del temblor postural
La latencia del temblor puede ayudar a distinguir el temblor debido a la enfermedad de Parkinson del temblor esencial. Esto puede evaluarse pidiendo al paciente que mantenga los brazos en abducción a 90° con las manos debajo de la barbilla.
En personas con enfermedad de Parkinson y temblor en reposo, esta maniobra producirá un temblor postural después de una latencia de 5 a 10 segundos. En personas con temblor esencial, esta maniobra provocará un temblor postural casi inmediato, en un plazo de 1 a 2 segundos.
Otras causas de temblor que deben descartarse
El temblor puede ser normal, también llamado fisiológico, o patológico. El temblor fisiológico, por lo general apenas perceptible, se vuelve evidente en muchas personas durante el estrés físico o mental.
La gravedad del temblor puede no estar relacionada con la gravedad de la enfermedad subyacente. Por ejemplo, el temblor esencial es generalmente considerado como benigno y no debe acortar la vida, pero los síntomas pueden ser incapacitantes.
El temblor también puede ser secundario a otro trastorno, como un accidente cerebrovascular o un tumor, que causa temblor como consecuencia de la localización de la lesión o de los efectos secundarios del tratamiento.
Diversas lesiones en el tronco encefálico, el sistema extrapiramidal o el cerebelo pueden causar temblores. La disfunción o las lesiones nerviosas que causan el temblor pueden ser el resultado de un traumatismo, una isquemia, alteraciones metabólicas o un trastorno neurodegenerativo.
Las causas más frecuentes de los temblores patológicos son el temblor esencial para los temblores de acción, la enfermedad de Parkinson para los temblores de reposo y la disfunción cerebelosa para el temblor de intención.
Los fármacos pueden causar o agravar diferentes tipos de temblor. El uso de ciertos medicamentos, la abstinencia de alcohol, el hipertiroidismo, la ansiedad, la falta de sueño y el consumo excesivo de cafeína también pueden provocar o intensificar un temblor.
Diagnóstico del temblor esencial
El diagnóstico del temblor esencial es principalmente clínico. El proveedor de atención médica puede hacer el diagnóstico al realizar un examen físico y hacer preguntas acerca del historial médico y personal.
Dado que el diagnóstico del temblor es en gran parte clínico, es esencial realizar una anamnesis y un examen físico meticulosos. Los médicos realizan exámenes físicos y neurológicos completos, examinando los temblores para determinar su frecuencia y amplitud.
Información que debe recopilar el médico
Los antecedentes de la enfermedad actual deben cubrir el inicio, que puede ser gradual o brusco, la edad de presentación, las partes del cuerpo afectadas, los factores provocadores y los factores que exacerban o alivian el temblor.
- Edad en la que comenzó el temblor.
- Velocidad de aparición y progresión.
- Partes del cuerpo afectadas.
- Presencia del temblor en reposo, al mantener una postura o durante el movimiento.
- Relación con el estrés, la ansiedad, la cafeína, el alcohol, el tabaco o la falta de sueño.
- Uso reciente de medicamentos.
- Antecedentes familiares de temblor.
- Enfermedades neurológicas, tiroideas o metabólicas.
Cuando el inicio es brusco, deben registrarse los eventos desencadenantes potenciales, como un traumatismo o una enfermedad reciente, y el uso de un agente nuevo. Los antecedentes familiares deben incluir preguntas sobre la presencia de temblor en los familiares de primer grado.
Hay que revisar el perfil farmacológico para determinar los agentes causales y debe interrogarse específicamente a los pacientes sobre la ingesta de cafeína y sobre el consumo de alcohol y drogas ilegales, en particular su interrupción reciente.
Exploración neurológica
Además de un examen neurológico completo, el examen focalizado debe observar la distribución y la frecuencia del temblor mientras las partes del cuerpo afectadas están en reposo y totalmente sostenidas, por ejemplo, sobre el regazo del paciente.
El paciente asume ciertas posturas, como mantener la hiperextensión de los brazos. También se observa al paciente mientras camina o realiza tareas con la parte del cuerpo afectada.
El examinador debe registrar si cambia el temblor durante las tareas de distracción mental, como restar en forma seriada de 7 a partir de 100. Debe observarse la calidad de la voz mientras el paciente mantiene una nota prolongada.
La marcha se observa porque sus alteraciones pueden sugerir esclerosis múltiple, accidente cerebrovascular, enfermedad de Parkinson o un trastorno cerebeloso. En los trastornos cerebelosos, la marcha es de base amplia y atáxica.
Signos de alarma
Los siguientes hallazgos son de particular importancia:
- Inicio brusco.
- Inicio en personas menores de 50 años sin antecedentes familiares de temblor benigno.
- Cambio en el estado mental.
- Debilidad motora.
- Parálisis de los nervios craneales.
- Marcha atáxica.
- Disartria.
- Taquicardia y agitación.
El inicio súbito reciente de debilidad motora, dificultades con el lenguaje o disartria puede sugerir un accidente cerebrovascular. La confusión y la fiebre pueden indicar meningitis, encefalitis, absceso encefálico o tumor encefálico.
La rigidez muscular, los problemas con la marcha y la postura y la lentitud del movimiento pueden sugerir enfermedad de Parkinson u otras formas de parkinsonismo. La pérdida de peso, el aumento del apetito, las palpitaciones, la diarrea y la intolerancia al calor pueden sugerir hipertiroidismo.
Pruebas complementarias
En la mayoría de los pacientes, la anamnesis y el examen físico son suficientes para identificar la etiología probable del temblor. Sin embargo, pueden requerirse exámenes adicionales para descartar otras razones de los temblores.
Los médicos realizan una resonancia magnética o una tomografía computarizada del cerebro si el inicio del temblor es agudo, la progresión es rápida o existen signos neurológicos focales que sugieren una lesión estructural, como un accidente cerebrovascular, un tumor cerebral o un trastorno desmielinizante.
Las resonancias magnéticas y las tomografías computarizadas también pueden comprobar si el paciente ha sufrido un ictus o ha desarrollado un tumor que pueda provocar temblores.
Cuando la causa del temblor es incierta, se mide la hormona tiroideoestimulante, TSH, y la tiroxina, T4, para comprobar si hay hipertiroidismo. También se miden el calcio y la hormona paratiroidea para identificar hiperparatiroidismo o hipoparatiroidismo.
La prueba de glucosa, incluida la hemoglobina A1C, se realiza para descartar hipoglucemia. En los pacientes que presentan una encefalopatía tóxica, la medición del nitrógeno ureico y de las concentraciones de amoníaco puede ayudar a confirmar la etiología.
Deben medirse las concentraciones séricas de ceruloplasmina y urinarias de cobre para identificar la enfermedad de Wilson si los pacientes tienen menos de 40 años y presentan temblor sin una causa clara, especialmente si el temblor tiene una cualidad de batir las alas y no existen antecedentes familiares de temblor benigno.
La electromiografía puede ayudar a diferenciar el temblor de otros trastornos del movimiento, como mioclonías o distonía, pero rara vez es necesaria. No existen análisis de sangre, orina ni otras pruebas específicas para diagnosticar el temblor esencial.
Tratamiento del temblor esencial
Los temblores esenciales no tienen cura, pero existen diversas opciones de tratamiento para controlar los síntomas. El tratamiento es sintomático, es decir, va orientado a disminuir la sintomatología, ya que no hay tratamiento curativo.
La decisión de iniciar o no un tratamiento depende de la intensidad de la sintomatología y de la incapacidad funcional o social que el temblor esté produciendo en el paciente. Es posible que los pacientes con temblores leves no requieran tratamiento alguno.
Si la afección empeora y altera la vida cotidiana o puede provocar discapacidad, pueden utilizarse medicamentos, inyecciones, dispositivos adaptativos, rehabilitación o procedimientos quirúrgicos.
Betabloqueantes
Los medicamentos orales pueden reducir los temblores esenciales. El propranolol es uno de los betabloqueantes que alivia los temblores en algunos pacientes.
Muchas veces, el propranolol u otros betabloqueantes son eficaces. También pueden ser útiles para el temblor exacerbado por los fármacos o por la ansiedad aguda, como el miedo escénico.
Solo después de que los médicos los prescriban debe una persona comenzar a utilizar betabloqueantes, ya que pueden tener un efecto adverso en pacientes con asma y problemas cardíacos. El propranolol puede provocar fatiga, congestión nasal o latidos cardíacos lentos, y puede empeorar el asma.
Primidona y otros anticonvulsivos
A los pacientes que no responden a los betabloqueantes se les pueden recetar medicamentos anticonvulsivos, como primidona, gabapentina y topiramato. La primidona es un medicamento utilizado para el tratamiento de las convulsiones.
La primidona puede causar somnolencia, problemas de concentración, náuseas y problemas con la marcha, el equilibrio y la coordinación. La somnolencia y las náuseas pueden disminuir o desaparecer después de un corto período de tiempo.
Los medicamentos de segunda línea son el topiramato y la gabapentina. Otros medicamentos que pueden reducir los temblores abarcan anticonvulsivos, tranquilizantes leves y medicamentos para la presión arterial llamados bloqueadores de los canales de calcio.
Tranquilizantes
Si los niveles de estrés o ansiedad empeoran los temblores, es posible que se necesiten tranquilizantes como el clonazepam. Las benzodiazepinas pueden agregarse si otros medicamentos no controlan el temblor.
Es fundamental actuar con discreción, ya que este tipo de medicamentos pueden ser adictivos o crear hábito. El uso a largo plazo debe evitarse si es posible.
Las benzodiazepinas por vía oral pueden proporcionar beneficios a corto plazo, pero el uso continuo debe evitarse porque pueden provocar dependencia. El uso diario crónico se asocia con un mayor riesgo de demencia.
Inyecciones de toxina botulínica
Se pueden probar las inyecciones de toxina botulínica para reducir los temblores. Estas inyecciones pueden ayudar a tratar ciertos tipos de temblores, en particular los temblores de cabeza y de voz.
Una serie de inyecciones de toxina botulínica mejora los temblores durante casi tres meses. La toxina botulínica utilizada para tratar los temblores de las manos puede causar debilidad en los dedos.
La toxina botulínica utilizada para los temblores de voz puede provocar ronquera y problemas para tragar.
Dispositivos adaptativos
Un dispositivo externo portátil es una de las tecnologías más nuevas que ayuda a los pacientes con temblor esencial. Puede cambiar o controlar la gravedad de los temblores.
Dichos dispositivos incluyen dispositivos neuromoduladores portátiles que permiten al paciente controlar el temblor y dispositivos de cancelación que controlan los temblores y permiten al paciente realizar tareas cotidianas.
Las investigaciones han demostrado que dichos dispositivos aportan cierta cantidad de mejoría en los pacientes con temblor. Sin embargo, las personas con temblores incapacitantes pueden no ser buenos candidatos.
Rehabilitación y medidas de apoyo
Fisioterapia y terapia ocupacional
El médico puede enseñar a los pacientes diversos ejercicios para mejorar la fuerza, el control y la coordinación muscular. También puede sugerir dispositivos o actividades adaptativas para minimizar los efectos de los temblores.
Estas actividades incluyen el uso de vasos o utensilios más pesados, pesas para las muñecas y herramientas para escribir más anchas y pesadas. Los temblores intensos pueden dificultar la realización de las actividades diarias y hacer necesaria la ayuda de otras personas.
Carga biomecánica
La aplicación de una presión externa sobre una extremidad o un músculo ayuda a controlar los temblores. Las investigaciones demuestran que repetir la terapia puede aliviar los temblores.
Adaptaciones para las actividades diarias
- Comprar ropa con cierres de velcro o usar ganchos de botón.
- Cocinar o comer con utensilios que tengan un mango pesado y grande.
- Usar pitillos para beber.
- Usar zapatos sin cordones y calzadores.
- Utilizar vasos y utensilios más pesados.
- Emplear herramientas para escribir más anchas y pesadas.
Cirugía y procedimientos para casos graves
Los pacientes con temblor esencial con síntomas graves que no responden a otros tratamientos pueden ser buenos candidatos para procedimientos quirúrgicos. La cirugía se reserva para los temblores graves, discapacitantes y refractarios a los fármacos.
Estimulación cerebral profunda
La estimulación cerebral profunda es una de las cirugías más utilizadas para tratar los temblores esenciales. En este procedimiento, los cirujanos insertan un electrodo en el tálamo del cerebro.
El electrodo es controlado por un dispositivo tipo marcapasos colocado debajo de la piel del pecho, que produce pequeñas descargas indoloras que interrumpen la comunicación deficiente en el cerebro.
El procedimiento no destruye los tejidos cerebrales y se puede quitar o ajustar en cualquier momento si los pacientes presentan síntomas cuando se aplican las descargas. Para implantarlo, casi el 90 % de los pacientes han experimentado un alivio moderado con esta cirugía.
Algunos efectos secundarios incluyen mal funcionamiento del equipo, problemas de control motor, problemas de habla o equilibrio, dolores de cabeza y debilidad.
En los casos en los que el temblor suponga una capacidad funcional importante y se precise un tratamiento bilateral, puede plantearse la estimulación cerebral profunda mediante la colocación de electrodos profundos en el núcleo del tálamo.
Esta técnica quirúrgica ha dado buenos resultados y las mejorías pueden ser persistentes, aunque requiere una valoración especializada de sus indicaciones, beneficios y riesgos.
Talamotomía por ultrasonido focalizado
La talamotomía por ultrasonido focalizado es un procedimiento no invasivo que utiliza ondas sonoras focalizadas que viajan a través de la piel y el cráneo. Las ondas generan calor para destruir el tejido cerebral en una zona específica del tálamo y detener un temblor.
Un cirujano utiliza imágenes por resonancia magnética para apuntar a la zona correcta del cerebro y asegurarse de que las ondas sonoras generen la cantidad exacta de calor necesaria para el procedimiento.
El HIFU se puede utilizar para extirpar el núcleo intermedio ventral del tálamo y así controlar el temblor esencial contralateral grave. Los ultrasonidos focalizados guiados por resonancia magnética permiten un procedimiento altamente preciso y mínimamente invasivo.
La talamotomía por ultrasonido focalizado crea una lesión que puede provocar cambios permanentes en la función cerebral. Algunas personas han experimentado alteraciones de la sensibilidad, problemas para caminar o dificultad para moverse.
La mayoría de las complicaciones desaparecen por sí solas o son lo suficientemente leves como para no interferir con la calidad de vida.
Otros procedimientos
En los casos graves, se puede probar con radiocirugía estereotáctica, que consiste en enfocar rayos de alta potencia sobre una pequeña área del cerebro, o con la implantación de un dispositivo de estimulación en el cerebro para enviar señales al área que controla el movimiento.
Para el temblor esencial grave, discapacitante y refractario a los fármacos, puede considerarse una talamotomía estereotáctica unilateral o la estimulación cerebral profunda talámica crónica unilateral o bilateral.
Modificaciones del estilo de vida
Cambiar algunos aspectos de la vida puede reducir la intensidad del temblor. Evitar la cafeína, dormir bien y prevenir situaciones estresantes son medidas útiles.
Para los temblores que empeoran con el estrés, pueden probarse técnicas que ayuden a relajarse. Entre ellas se incluyen el yoga, los ejercicios de respiración profunda y el método de biorretroalimentación.
Para temblores de cualquier causa, evite la cafeína y duerma bien. Evitar los desencadenantes, como la cafeína, la fatiga, la falta de sueño, algunos medicamentos y, cuando sea posible, el estrés y la ansiedad, puede ayudar a prevenir o reducir los síntomas.
El temblor fisiológico se potencia con la abstinencia de alcohol, el hipertiroidismo y el consumo de drogas, así como por las condiciones que pueden causar el temblor. El temblor responde al tratamiento de la enfermedad subyacente.
Si el temblor está causado o empeora por un medicamento, hable con su proveedor respecto a la suspensión del fármaco, la reducción de la dosis o el cambio de medicamento. No cambie ni suspenda medicamentos por su cuenta.
Complicaciones y repercusión en la vida diaria
Un temblor esencial no es un problema peligroso. Sin embargo, algunas personas piensan que los temblores son molestos y vergonzosos.
En algunos casos, pueden ser tan intensos que interfieren con el trabajo o con el hecho de escribir, comer, beber, conducir o vestirse. Algunas veces, los temblores afectan las cuerdas vocales, lo cual puede llevar a problemas con el habla.
- Dificultades para hablar.
- Problemas para realizar tareas cotidianas.
- Dificultad para comer, escribir, conducir, trabajar o vestirse.
- Problemas de equilibrio y marcha.
- Dificultad para tragar.
- Aislamiento social.
- Depresión.
- Discapacidad en los casos graves.
Cuándo buscar atención médica
Una persona debe buscar ayuda médica si nota temblores involuntarios e inexplicables o temblores en las manos, los brazos, la cabeza, la laringe y el cuello.
Comuníquese con su proveedor si tiene un nuevo temblor, si el temblor le dificulta la realización de las actividades diarias o si presenta efectos secundarios de los medicamentos usados para tratarlo.
Puede ser beneficioso acudir al proveedor de atención médica si los síntomas empeoran. También se debe informar al médico sobre los efectos secundarios de la medicación o de los tratamientos.
El temblor esencial se diagnostica y se trata en la especialidad de neurología, con intervención de la neurocirugía en algunos casos.